Redacción21/12/201912min400

Arturo Revilla Guerra

Arturo Revilla, arquitecto por vocación y docente por casualidad, actividad que lo atrapó y que tiene ya 43 años formando a los arquitectos de cada una de las generaciones de la Benemérita Universidad Autónoma de Aguascalientes.
Mi papá tenía ímpetus de constructor, pero él era totalmente lírico, no era ni ingeniero ni arquitecto y yo creo que eso fue en gran parte lo que a mí me inclinó para llegar hasta aquí, desde muy niño siempre tuve algún contacto con la construcción, yo dibujaba mucho, me gustaba mucho armar coches, tenía habilidades manuales.
En la Arquitectura se trabaja con el capital de una familia y es mucha la responsabilidad para no mal orientar al cliente porque se puede meter en un problema lejos de darle una solución y si la obra no sirve hay que informarle muy bien cuáles son los riesgos, cómo van a ser las cosas para que se tomen las mejores decisiones.
 
¿Cómo fueron sus inicios en el campo de la construcción?
 
En 1979 fundé mi despacho que se llamó Encino Construcciones, en aquel tiempo había mucho trabajo en el Estado y me incliné por la construcción, duré 6 años haciendo obra pública hasta que me di cuenta que mi vocación era ser arquitecto, lo mío realmente era proyectar, diseñar y construir, porque en la constructora sólo construíamos y dije no, vamos a dejar esto y poco a poco fui dejando la constructora para trabajar como arquitecto.
En 1984 nace Arturo Revilla Arquitectos y a la fecha he trabajado ya pura obra particular, aunque de vez en cuando he participado en algunas obras de Gobierno.
 
¿Qué es lo que mantiene vigente al despacho Arturo Revilla Arquitectos?
 
Soy un arquitecto muy conservador para algunos, pero lo único que le puedo decir es cuidado con las modas, yo no sigo modas, tengo una escuela muy racionalista, analista y prudente. Hay que entender al cliente, entender sus necesidades y saber orientarlo ya que no tiene idea de lo que está pidiendo, de lo que le va a costar y está influenciado por modas muy momentáneas, las familias son transitorias y una casa es para toda la vida. Piensan en casas tan grandes que después de años ya no saben qué hacer con ellas.
Me mantiene actualizado el contacto con los jóvenes, cada día es un nuevo aprendizaje, estoy al día con las nuevas tecnologías pero no sigo la forma, a mí me enseñaron que la forma era producto de la necesidad y no la forma por ser forma.
 
¿Cómo llega Arturo Revilla a la docencia?
 
En 1978 un amigo, que era el decano de la carrera, me invitó a dar clases en una materia que se llama Geometría, yo jamás me imaginé que iba a dar clases, sin embargo, dije que sí. Le entré como una aventura y ya estoy por cumplir 43 años dando clases en la carrera de Arquitectura.
 
¿Qué es lo que lo ha motivado a seguir dando clases después tantos años?
 
El contacto con los muchachos es un ejercicio interesantísimo, actualmente doy la materia de Diseño Arquitectónico y el establecer un diálogo directo con los jóvenes me ha aclarado a través de tantos años muchísimas dudas, el tener que opinar sobre su proyecto es un ejercicio intelectual muy enriquecedor.
El estudiante expone cuál es su idea y uno en cosa de 3 minutos le tiene que decir que no, mira mejor así, por esto o por lo otro y recomendar qué le falta o lo que le sobra a su proyecto.
 
¿Cómo llega usted a la Junta de Gobierno de la BUAA?
 
Yo llegué a la Junta desde el 2010, el Consejo Universitario me propuso junto con otros dos candidatos y resulté electo. La Junta de Gobierno está conformada por maestros que tienen trayectoria en la institución, es un largo proceso, entra uno como vocal y cada año se va removiendo hasta que se llega a ser secretario por un año y por derecho le corresponde a uno llegar a la Presidencia.
 
¿Cuál es la función de la Junta de Gobierno en la BUAA?
 
La Junta de Gobierno es una agrupación que está dentro de la Ley Orgánica de la universidad que tiene como principal función vigilar la marcha de la institución y elegir cada tres años el nuevo cuerpo de funcionarios de la institución, es la encargada de elegir los diez decanatos, las siete direcciones, y al rector cada tres años. Siendo el máximo órgano de la institución tiene facultades para retirar a algún funcionario del puesto cuando se esté descuidando el trabajo.
 
¿Cuáles fueron los principales retos a los que se ha enfrentado en el período como presidente?
 
Lo más delicado fue la agresión que hubo contra la Autonomía de la universidad porque fue una agresión muy fuerte no sólo contra la institución, sino contra la Junta ya que querían destituir a toda la Junta de Gobierno, fue el estar en contacto directo con el Señor Rector y con todos los funcionarios para ver de qué manera se iba a solventar este problema, fue una semana de muchísimo trabajo, sin duda fue uno de los casos inéditos en la institución.
 
¿Arquitecto y los temas de acoso que se han presentado en la BUAA?
 
Fíjese que sí, los vimos publicados, pero no hay pruebas contundentes, están en el espacio de los derechos que todos los alumnos tienen para expresarse, se han quedado mucho en el “se dice”, creo que es un tema de moda en el que hay que estar muy atentos. Las agresiones de acoso se pueden llegar a malinterpretar y a veces se llega a desprestigiar a alguien muy fácilmente.
A nosotros no nos llegaron las acusaciones graves, ya que nunca hubo una acusación concreta, se presentó una lista pero no procedió porque faltaron elementos para continuar con la investigación y yo en lo particular si tuviera una acusación de ese tipo me retiraba por dignidad moral.
 
¿Cuándo termina su período de presidente y cómo deja la universidad?
 
Termino como presidente de la Junta de Gobierno el 31 de enero del 2020 y dejo una universidad estable y más sólida que nunca, yo creo que este proceso lo único que hizo fue crear cohesión en toda la comunidad universitaria, en todos sus funcionarios y además la conexión con la sociedad, la respuesta fue contundente. Se sintió el apoyo de los 70 mil egresados y sus familias, el impacto fue fuertísimo, no llegó a más porque se tuvo que frenar la iniciativa. Sin duda es el evento más significativo y trascendente que me tocó en este año.
 
¿Cuál es su mensaje para las nuevas generaciones de arquitectos?
 
El joven está acostumbrado a hacer y deshacer con mucha facilidad, maneja las herramientas y si no le gusta lo deshace rapidísimo y lo vuelven hacer. La Arquitectura no puede ser así, en la Arquitectura no se puede hacer y decir que no me gustó y la deshago porque implica todo, sueños, proyectos, patrimonio. Se debe ser muy prudente, racional, sereno en las tomas de decisiones en los procesos de diseños. Entender que en la Arquitectura no se puede experimentar de esa manera, a lo mejor en la Literatura sí lo borras y ya. Hay que ser muy reflexivos, entender que nosotros manejamos el sueño de personas, el capital y posiblemente el patrimonio. Los arquitectos tenemos la responsabilidad de transformar el sueño en una realidad.

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