Aguascalientes, México, Miercoles 25 de Abril de 2018
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Navidad en México, una amalgama de tradiciones y sincretismo

Un organillero trabaja en el centro histórico hoy, domingo 24 de diciembre de 2017, en Ciudad de México (México). México es un país en el que conviven múltiples tradiciones en la celebración de Navidad: un sincretismo que conjuga aspectos europeos, indígenas y de otras regiones con un único afán: festejar con los seres queridos. EFE (EFE)
24/12/2017 10:50:03 México, 24 dic (EFE).- México es un país en el que conviven múltiples tradiciones en la celebración de Navidad: un sincretismo que conjuga aspectos europeos, indígenas y de otras regiones con un único afán: festejar con los seres queridos.
La predilección de los mexicanos por las fiestas, que representan un momento de unidad, se percibe en la expresión "Maratón Guadalupe-Reyes", que se refiere a un intenso periodo de fiestas religiosas acontecidas entre diciembre y enero.
La primera de ellas es la masiva celebración mariana de la aparición de la Virgen de Guadalupe el 12 de diciembre, seguida por el periodo de las posadas, la cena de Nochevieja, el Día de los Santos Inocentes, la víspera de Año Nuevo y culminando con la visita de los Reyes Magos, el 6 de enero.
Amparo Rincón Pérez, maestra en historia de México y jefa de Arte Popular de la Dirección General de Culturas Populares Urbanas e Indígenas de la Secretaría de Cultura, explica en entrevista con Efe que los conquistadores españoles buscaron formas de motivar el interés por la Navidad entre la población nativa.
En 1587, los evangelizadores comenzaron con la representación del nacimiento de Jesucristo con personas reales. Esto se transformaría después en los populares nacimientos con pequeñas figuras que se colocan en muchos hogares de México.
El nacimiento o Belén también evolucionó a lo largo de la historia, pues además de María, José y el niño, poco a poco se fueron agregado otras figuras, como los pastores con distintos oficios, los ángeles, el diablo y los reyes magos.
Por otro lado, las pastorelas, es decir, representaciones teatrales de los pastores que fueron a visitar a Jesús, comienzan en México rumbo al siglo XVII: "los pastores acuden a adorarlo y a visitar al niño, pero no pueden hacerlo porque el diablo no se lo permite, les pone muchas trampas para llegar a su destino".
Estas representaciones aún son comunes en las escuelas al igual que en comunidades católicas. También son muestras de la creatividad y el ingenio de los mexicanos, pues a menudo tocan temas contemporáneos políticos y sociales.
Un siglo más tarde comenzó la celebración de las nueve posadas, por los nueve meses de embarazo de la Virgen, del 16 al 24 de diciembre, las cuales aluden a la peregrinación de María y José buscando dónde hospedarse para esperar el nacimiento de Jesús.
En comunidades rurales y barrios tradicionales, se eligen a nueve vecinos para organizar dichas posadas cada día. Entre cantos, pirotecnia y decoraciones navideñas, ellos deben recibir a los peregrinos con comidas y bebidas típicas.
De acuerdo con la etnohistoriadora, otra de las aportaciones mexicanas es la piñata en forma de estrella de siete picos, en la que cada uno de ellos representa un pecado capital.
"Se rompe con los ojos vendados porque la fe es ciega, y se rompe porque simboliza la destrucción del mal. Y al destruir el mal, hay un premio (por lo general dulces o fruta)".
Otra de las grandes contribuciones de México para la celebración de la Navidad es la flor de Nochebuena, la cual solo florece en invierno.
A últimas fechas, el otro lado de la moneda es la fuerte popularidad de las decoraciones provenientes de la mercadotecnia estadounidense, que llegaron a partir de la década de los cuarenta.
La instalación de árboles navideños en los hogares mexicanos se expandió rápidamente entre las clases altas, gracias a que existen varias regiones boscosas del país en donde crecen pinos.
Actualmente, se acostumbra que los niños reciban regalos el 25 de diciembre, aunque el personaje encargado de hacerlo varía dependiendo de la región. En algunas zonas del país, como en el centro, los infantes obtienen presentes el 6 de enero, el Día de los Reyes Magos.
Mientras en las urbes ha crecido el gusto por platillos extranjeros en lugar de los mexicanos y elementos alusivos a Santa Claus, Rincón Pérez comenta que "en el medio rural se conservan tradiciones como elegir padrinos en las posadas que arrullan al Niño Dios y que ofrecen comida, lo que además para ellos es un honor".
Lo que sí ha perdurado en casi todo el país es que la noche del 24 de diciembre se realiza una cena en familia.
EFE