Aguascalientes, México, Miercoles 24 de Abril de 2019
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Senosiain pide retomar la plástica y color de la arquitectura latinoamericana

Fotografía cedida por el Consulado de México en Miami donde se observa parte de la construcción Ballena Mexicana del arquitecto mexicano Javier Senosiain en Naulcalpan, Estado de México (México). EFE/Consulado de México en Miami/ SOLO USO EDITORIAL/ NO VENTAS (EFE)
13/04/2019 11:55:01 Miami, 13 abr (EFEUSA).- El mexicano Javier Senosiain, uno de los principales exponentes latinoamericanos de la arquitectura orgánica, considera en entrevista con Efe que los diseñadores de la región deberían retomar la "plástica y el color" que han sido su principal seña durante años.

Por "arquitectura orgánica" se conoce un movimiento que pretende integrar los edificios en el entorno natural para darle armonía y tomando como referentes las culturas tradicionales de las zonas en las que se construye.

"América Latina y México tienen unas tradiciones, una identidad, muy importantes que se está dejando de un lado y nos vamos a la arquitectura universal", lamenta Senosiain, profesor de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Senosiain, que viajó a Miami para la inauguración esta semana de una muestra sobre su obra orgánica en el Instituto Cultural de México de esta ciudad del sur de Florida, instó a sus compañeros de profesión a rescatar las raíces de la arquitectura latinoamericana marcada por una plástica que en el caso de México viene de Mesoamérica.

El mexicano recuerda que compatriotas suyos como Pedro Ramírez Vázquez, Luis Barragán, Ricardo Legorreta o Agustín Hernández tenían bien presentes esas raíces, pero "lamentablemente" las nuevas generaciones "no están tomando en cuenta esa tradición".

Echa en falta un color demasiado ausente en ciudades "grises" como las que hay en las afueras de Ciudad de México, hechas con bloques de cemento.

Influido por grandes genios como Frank Lloyd Wright, Hundertwasser o Antoni Gaudí, la obra de Senosiain es completamente opuesta al paisaje de las grandes urbes "cuadriculadas" y toma en cuenta las condiciones del lugar como la orientación, topografía, vistas y la manera en que se integran con la naturaleza.

Dice que en sus diseños, llenos de curvas y color, la gente afirma sentir "tranquilidad", pues sus creaciones "envuelven, abrigan".

Y sabe de lo que habla porque su familia vivió durante 25 años en su obra la "casa orgánica" (1985), una estructura semienterrada en tierra y cubierta con césped en la que utilizó ferrocemento, un material compuesto de hormigón y malla de alambre de gran resistencia y flexibilidad que le permitía olvidar los ángulos rectos.

Tanto es así que cuando se mudaron a un apartamento tradicional les costó acostumbrarse a una nueva vivienda en la que había cajones, cortinas o puertas, reservadas únicamente para el aseo.

"Las cajas son frías, por eso hay que poner cuadros, para tenerlas más alegres", dice el creador de la casa "Nahutilus", en Naulcalpan (Estado de México).

En su opinión, los niños que crecen en los habituales edificios de apartamentos de las grandes ciudades pierden la "libertad, espontaneidad y la creatividad".

Estas construcciones convencionales, hechas de puros "cuadritos", dice, le hacen la vida a los niños igual, de "cuadritos" (complicada).

Por ello, apuesta por estudiar las necesidades elementales del hombre lejos de esas "cajas" y adaptar los usos de los muebles y accesorios, que considera que son excesivamente "sofisticados" y variados y específicos.

En ese sentido, lamenta el actual "consumismo" y que el hombre se haya "acostumbrado a tener demasiadas comodidades, demasiadas cosas".

Aboga por volver a un hábitat vital más humano, adaptado a las necesidades de los residentes y no tanto pensando en la reducción de costos de construcción.

"Hay que volver a lo natural. La palabra terrícola a veces es dura, es fuerte, pero somos de la tierra a final de cuentas, y hay una relación entre lo terrícola, lo primitivo, con el universo, con el futuro", consideró.

A pesar de su querencia por las líneas curvas, lamenta que este amor todavía no ha llegado a los sueños: "Sería una maravilla, imagino que (Salvador) Dalí y los surrealistas soñaban solo con curvas".

Senosiain, quien ve en su obra mucho de esa tradicional plástica mexicana, de la artesanía y sobre todo de la naturaleza, tiene sobre la mesa tiene un posible proyecto de un casino junto al museo de arte contemporáneo MONA en la isla australiana de Tasmania.

Y sobre todo terminar su gran proyecto, el Parque Ecológico Quetzalcoatl, al que le queda todavía cuatro o cinco años, y que incluye ya su famoso "Nido de Quetzalcóatl", un conjunto de diez casas con forma de serpiente.

Una maqueta de este proyecto se puede ver en la muestra de Miami, que estará abierta hasta al 14 de junio próximo y que cuenta además por planos, fotografías, bocetos y videos.
EFE