Aguascalientes, México, Sabado 18 de Enero de 2020
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Sara Aharoni rescata a la mujer en el centro de la historia de los Rothschild

La escritora israelí Sara Aharoni posa para Efe durante una entrevista el pasado 3 de diciembre, en el marco de la 33 edición de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, en el oeste de México.EFE/ Francisco Guasco (EFE)
05/12/2019 09:35:01 Guadalajara (México), 5 dic (EFE).- Cuando comenzó a estudiar los orígenes de la familia Rothschild, la exitosa escritora israelí Sara Aharoni se dio cuenta de que se sabía mucho del fundador de esta famosa dinastía judeoalemana pero poco de su esposa, por lo que decidió poner a la mujer en el centro de su nueva novela.

"Quería colocar a la mujer en el centro del escenario. Durante la investigación descubrí que todos los historiadores escribieron mucho sobre el fundador y muy poco sobre la mujer, Gútale. Era muy importante para mí saber de ella", explicó la autora, entrevistada por Efe durante la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, en el oeste de México.

La idea de escribir "El amor de la señora Rothschild", un auténtico superventas en Israel, sucedió por "casualidad" cuando Aharoni visitaba unos asentamientos para realizar un libro de historia sobre su país en una expedición patrocinada por el filántropo Edmond de Rothschild.

Comenzó a investigar sobre él hasta los orígenes de su familia, lo que derivó en esta novela que retrata la historia de amor que vivieron en el gueto judío de Frankfurt durante el siglo XVIII Gútale y Meir Amschel Rothschild, el fundador de la dinastía que sacó a su familia de la pobreza gracias a la venta de monedas hasta la creación de un imperio financiero mundial.

"Recogí piezas pequeñas sobre Gútale; cada pieza de información era un diamante para mí. Cuando recogí suficientes diamantes construí un rompecabezas y descubrí a una mujer con cualidades superiores", explicó la escritora, quien estuvo dos años y medio documentándose antes de escribir.

La inmersión en esa historia fue tan profunda que se podría decir que Aharoni y Gútale se fundieron en un mismo ser. Fue entonces cuando estuvo preparada para escribir esta novela que mezcla elementos históricos y creativos.

"Gútale tuvo 19 niños y solo 10 sobrevivieron. Cuando perdía a un niño, yo sentía esa pérdida. Cuando entendí que yo ya estaba dentro de la familia y sabía lo que sentían y pensaban, fue el momento de empezar a escribir", explicó.

La llamada "señora Rothschild" fue un auténtico personaje de novela, una mujer tan modesta y generosa como sabia y cultivada, que jamás quiso abandonar el gueto judío de Frankfurt, el Judengasse, a pesar de la riqueza que cosechó su familia.

Gútale estaba tan preocupada por la vanidad que podía invadir a su hijo Nathan, integrado en la alta sociedad londinense, que le mandaba camisas del gueto. "Sabía que cuando la camisa tocara su piel, nunca se olvidaría de sus orígenes", explicó Aharoni.

Los muros de los sucios y angostos callejones del Judengasse nunca fueron un impedimento para que Gútale estuviera al día de todo lo que pasaba fuera, pues en su cocina recibía a comerciantes traídos por su marido que discutían sobre los acontecimientos mundiales de la época.

"El fundador de la dinastía es muy importante en el libro y las cualidades de Meir son maravillosas, pero podemos conocer estas cualidades a través de los ojos de la mujer. Esta es la forma de conocer a ambos personajes", detalló la autora.

Pues los ojos de Gútale desprendían amor, tanto por su familia como por su comunidad, un elemento que funciona como hilo conductor de la novela.

"Antes de todo, esta novela es amor, porque amor es una palabra muy importante en nuestra vida en todo el mundo, y Gútale es un ejemplo muy bueno", dijo la escritora al recordar que fue ella quien avaló, aunque le doliera, que se fuera a Londres su hijo Nathan, quien no se atrevía a contárselo a su padre pero sí a su madre.

Para el autora, fue ese amor lo que sirvió como un buen engranaje para que la familia superara la pobreza y construyera un imperio vigente hoy en día, algo que jamás podría haberse imaginado una pareja del Judengasse. "Todo es amor; sin amor, no tenemos nada", concluyó.
EFE