Aguascalientes, México, Miercoles 18 de Septiembre de 2019
Seguir a hidrocalidod en Twitter   RSS  
           

Los toros de la ganadería de José Miguel Arroyo ' Joselito' no dieron opciones al hidrocálido

Mejor cóctel es la mezcla de máxima figura mexicana, Joselito Adame, con ganadería en racha. (Agencias Web)
17/05/2019 18:18:00

Madrid,.-En las cercanías de la plaza, las tardes de frío como hoy, y las de calor también, aficionados de un día completo apuran combinados, con refresco y elixir de la risa con etiqueta negra, roja o blanca, que da igual. Incluso algunos se lo llevan al tendido para, sin querer, empapar al vecino, como hoy, dejando al mojado sin excusa por llegar más tarde ante la esposa con buen olfato que no sabe la duración del festejo, ni los ocho toros que el sufrido empapado aguantó. Uno de ellos tan descoordinado como el simpático que derramó su alimento de alegría en la flamante americana gris del marido inocente.


Mejor cóctel es la mezcla de máxima figura mexicana, Joselito Adame, con ganadería en racha. El torero viene de cortar tres orejas en La México y la ganadería de José Miguel Arroyo “Joselito” suma triunfos en sus últimos encierros. Dos “Joselitos” protagonistas, queridos en Madrid, respetados, pero al mismo tiempo víctimas del destino que no quiso ligar la combinación perfecta, al fallar el ingrediente animal, dejando con sed al torero y a los seguidores que hoy acudieron en buen número a la plaza para disfrutarlo. Aunque seguro que José encontrará oasis perfecto si su hermano David alcanza el triunfo mañana.


Incluso con el bajo son del primero, supo enganchar Joselito Adame unas verónicas en los medios como aperitivo con buen sabor. Sin entrega el toro en el caballo, dejándose sin más, ante el mimoso capote hidrocálido colocándole en el sitio. Gris plomo el terno de Adame, como la tarde, como la condición oscura de su oponente y como el plomo de sus seiscientos kilos que le hacían perder las manos. Además, el viento a la contra haciendo vela de muleta navegando hacia el poniente ocaso de faena imposible.


Adame decidió recibir al cuarto bajando el capote, renunciando al lucimiento por el bien de la lidia y futuro, aunque el quite de Román puso el hielo en las gargantas y el humo en las palmas. En el teórico sol hoy escondido inició faena por alto, saliendo después al tercio para extraer hasta última gota del poco jugo que traía el animal, de corta embestida, protestando y sin querer pasar. Alguna tanda bien enganchada con remate al mismo pitón destacaron en la buena labor manchada con la espada sin acierto.


El segundo, de buena estampa, fue devuelto por quedar sin coordinación, al parecer cuando giraba para volver al capote, saliendo en su lugar el primer sobrero de Torrealta. Un ejemplar alto y largo, con mucho peligro por la izquierda, cara suelta, al brinco desconcertante que exige firmeza y valor. Derroche de ganas y desprecio a la vida por parte de Román mostrando valentía de más kilos que su oponente, sin renunciar a remates de pecho por el pitón complicado, sometiendo por abajo y finalizando con bernardinas de las que dibujan los trazos de oro en banda de la taleguilla con la punta de la muerte. La suerte suprema recibiendo disparó los pañuelos, aunque la baja colocación fue impedimento para concesión de trofeo, quedando el consuelo en vuelta al ruedo merecida. El quinto marcaba clase y sólo recibió picaduras en varas como de insecto molesto que deja escozor sin dolor. En la muleta tuvo menos duración que la batería de un coche eléctrico, con repris al inicio para agotarse tras tres tandas, quedando corto y dejando a Román también sin pilas ni cargador cercano, tomando la espada pronto.


También devuelto el tercero por inválido, sustituido por el segundo sobrero, de Montealto, descastado y violento, con el que Álvaro Lorenzo pasó el tiempo en intentos que acabaron en la nada total. En el sexto interpretó las mejores verónicas de la tarde, meciendo y ganando terreno hasta los medios. Estatuarios tras el brindis general, para comprobar el galope ilusionante del mejor toro de la

tarde que tomaba baja la muleta acudiendo a los toques con la prontitud del bravo. Las series fueron a menos faltando limpieza en el conjunto y continuidad en las formas, aunque consiguió subir la temperatura con las bernardinas finales, pasando al hielo del pinchazo.


Madrid, Las Ventas. 4ª de la Feria de San Isidro.

Tres cuartos de entrada. 4 Toros de El Tajo (1º, 4º, 5º y 6º) Flojos, excepto el buen sexto ovacionado en el arrastre.

1 de Torrealta (2º bis) violento y 1 de Montealto (3º bis) sin raza. Joselito Adame, silencio y silencio. Román, vuelta al ruedo tras fuerte petición y silencio. Álvaro Lorenzo, silencio y saludos


 

MARIANO ALIAGA/HIDROCÁLIDO