Aguascalientes, México, Miercoles 18 de Septiembre de 2019
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El diestro David de Miranda sale a hombros tras cortar dos orejas en el undécimo festejo de la Feria de San Isidro

El diestro David de Miranda, que confirmaba alternativa, sale a hombros tras cortar dos orejas a su segundo toro en el undécimo festejo de la Feria de San Isidro, esta tarde en la Monumental de Las Ventas, en Madrid (EFE )
24/05/2019 18:25:19

Madrid.- Sabio paladar que cuando prueba jamón del bueno, escupe el simple jamón curado de bodega porque ya no llena la boca de jugo ni el estómago se quiebra de placer.

Después de probar el toreo pata negra de Aguado y Roca Rey en esta feria, la medida cambia al buscar más sentimiento que corrección, más estremecimiento que simple cumplimiento. Roca quiso pelear y demostró su lugar en el trono. Ahora veremos quien elige entre lucha y rendición. Hoy pisaba la arena de terreno enemigo un rey destronado. También un príncipe de Madrid y un novato como matador. Después, incluso con trofeos, todo sigue igual ahí arriba.

Comenzó la tarde con ovación cerrada para Paco Ureña como bienvenida tras su grave percance del que se recuperó bien, pero dejando la visión de un ojo en el camino. Madrid no olvida.

El Juli tuvo que lancear al segundo y al viento a la vez, quedando aquello en muestra de oficio. Al quite de Ureña le sobró valor y una madeja final de la que salió trompicado sin consecuencias, replicando Juli por limpias chicuelinas y una media baja y lenta como perfecta guinda a la tarta de capa consumida. Labor brindada a su majestad, aunque a lo mejor visto el desenlace y con moviola posible habría guardado la montera en barrera, porque entre el viento, la falta de fuerza enfrente, la ausencia de búsqueda de terrenos a resguardo y alguna prisa, la faena fue más breve que las ganas, y ya es decir.

El cuarto tuvo la desgracia de romperse una pata en banderillas, siendo devuelto a corrales entre la protesta de muchos por el momento tardío. En su lugar apareció el sobrero de Luis Algarra. Con el sector caliente, pasó desapercibido el capote de Julián, escuchándose después la música de viento durante colocaciones y el primer tercio malo. No cambió el fondo musical durante una faena trabajada para moldear la incomodidad del castaño, aunque pareciese trasteo insulso, con reconocimiento de los suyos, aplaudiendo entre tandas. El fallo de aceros puso unanimidad en el veredicto silenciado.

Cumplió de capa Ureña imponiéndose hasta los medios. Devolvió el cariño recibido después del paseíllo, ofreciendo al público la muerte de este tercero. Con ambiente tan romántico de declaraciones de amor mutuas, el amante de pelaje negro también puso de su parte para un idilio a tres que comenzó con doblados aclamados, para seguir por naturales labrados entre ovaciones sin importar enganchones. Incluso el pinchazo antes de la estocada no detuvo la solicitud de premio. La vuelta al ruedo puede parecer demasiado premio, pero el público la pidió. Y es quien manda, punto.

Buenos lances de Ureña al saltar el quinto y quite sereno y ceñido de Miranda. La brusquedad del toro pudo paliarla Ureña con la lima en la muleta y cabeza de hombre cabal y valiente que se siente torero. Paciente y tozudo con mano baja hasta conseguir arrancar el natural vaivén de la muleta hasta el final del recorrido. Firme y vistoso por momentos y series, para mantener la luna de miel con su público, que entregado le pidió con fuerza oreja de ley, ahora sí.

Verónicas a pies juntos del toricantano David de Miranda, como dos cucharadas de azúcar para endulzar la tarde y pasar el amargo trago de recibir su primero, al que también interpretó vistoso quite de valor por gaoneras.

Sin olvidar brindar al rey emérito, se dispuso como estatua en los medios haciendo galopar al toro que no sobraban fuerzas para galope, dejando en esa primera tanda el poco fuelle que le quedaba. Sin más remedio que la resignación, otras muestras de valentía muy cerca fueron rechazadas por la mayoría que pedía espada y final. Media arriba fue suficiente.

Tampoco perdonó su quite en el sexto, dejando un chorro de intenciones y buen hacer capotero durante toda la tarde. Con la montera boca abajo en los medios provocó la venida para recibir la incertidumbre antes del péndulo para calentar ambiente. Dos tandas limpias y brillantes como la lámpara del genio que le ofreció el deseo de toro para triunfo en Madrid. Enredado después, volvió a la pulcritud en series cuajadas antes de las bernardinas que dejaron vestido blanco de comunión teñido de recuerdo del gran toro correspondido, fiel acompañante de tarde para confirmación soñada y rematada enterrando el estoque para poder salir a hombros.


Madrid, Las Ventas. 11ª de la Feria de San Isidro. Lleno de no hay billetes.

5 toros de Juan Pedro Domecq, destacando el sexto, y 1 de Luis Algarra, complicado.

El Juli, silencio y silencio

Paco Ureña, vuelta al ruedo y oreja

David de Miranda (confirmación), silencio y dos orejas.

 

MARIANO ALIAGA