Aguascalientes, México, Miercoles 22 de Mayo de 2013
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Sabina y José Tomás

Si todo sale como lo planearon, José Tomás y Joaquín Sabina volverán a encontrarse hoy en esta ciudad. (hidrocalidodigital)
01/11/2012 12:01:37 Si se cumple el cable que hace unas semanas dio a conocer la agencia EFE en el que Sabina anunció que José Tomás estaría en Aguascalientes para acudir al concierto que dará hoy en la Monumental junto con Joan Manuel Serrat, es de esperarse que el Príncipe de Galapagar le cumpla y ya se encuentre en esta ciudad.
Esto hasta ayer se desconocía pues ya se sabe como es el carimástico diestro, que gusta del anominato y elude todo contacto con los Medios.
De todos es conocido el especial afecto que le tiene José Tomás a Aguascalientes desde que iniciaba de novillero y que se acrecentó a partir de la espeluznante cornada que sufrió hace dos años durante el Serial.
Tras su milagrosa evolución el diestro antes de retornar a su país además de agradecer a los doctores del Hospital Hidalgo que le salvaron la vida, se mostró muy reconocido con todo Aguascalientes e inclusive dijo que ya se sentía HIDROCALIDO por las transfusiones de sangre que se le hizo aquí.
De esta manera Aguascalientes está íntimamente ligado a José Tomás, quien hace poco le dijo a Sabina que estaría en Aguascalientes este día tanto para festejar aquí el cumpleaños de su hijo como para asistir al concierto que el artista brindará hoy en la Monumental al lado de Joan Manuel Serrat.
Y para tal ocasión se nos hizo llegar a HIDROCALIDO una entrevista que hace algunos años Sabina le hizo en España a José Tomás, que fue publicada en varios Medios y causó gran impacto por lo que aquí nos permitirnos reproducirla íntegramente.
Joaquín Sabina, de 57 años, lo dijo en seguida: quería conversar con José Tomás, de 31. El torero dijo sí rápidamente. Lleva dos años fuera de los ruedos. Es un poeta, hablando y en silencio. Un tipo tan joven, con tanta madurez. Lo da el miedo, acaso, dijeron. El músico y su amigo se encontraron en la casa de Sabina. Este tomó whisky. José Tomás, un refresco.
El torero José Tomas y el cantante Joaquín Sabina, en Madrid.
- Joaquín: “Mi intención es hablar de este hombre al que yo venero. Querido Tomás, ¿eres consciente del insoportable brillo de tu ausencia? Hay gente que desprecia lo taurino, pero nadie ignora que hubo un tipo llamado José Tomás que brilla ahora por su ausencia. ¿Eres consciente de eso? ¿Cómo lo llevas?”.
- José Tomás: “Soy consciente. Pero las ausencias que más duelen no son las elegidas, como la mía”.
- Joaquín: “¿Tú decidiste conscientemente irte?
- José Tomás: “Sí, por eso duele menos. Este mes de mayo último ha sido duro; perdí a un amigo. Esa ausencia sí que la siento, y mucho”.
- Joaquín: “Y ni siquiera brilla, sólo duele”.
- José Tomás: “La mía es una ausencia elegida, se puede restaurar”.
- Joaquín: “¿Quieres decir que volverás?”.
- José Tomás: “No, no lo quiero decir. Pero sí que lo podría hacer. En cualquier momento. La ausencia que más duele es la que no se elige y la que no se puede volver a sustituir”.
- Joaquín: “Corren muchas leyendas sobre ti. Por ejemplo, dejas de torear y te dejas barba, porque un torero con barba no puede ser. De hecho, yo ayer me afeité la barba para que estuviéramos un torero con barba y un cantante sin barba, y me ha salido fatal. Corre la leyenda de que te hiciste hippy, y que te fuiste a Estepona, a jugar al futbol en un equipo de Tercera División”.
- José Tomás: “Hay leyendas que son ciertas y otras que son leyendas. En mi caso, la barba me la dejaba en los inviernos”.
- Joaquín: “Pero no has tenido los huevos de hacer el paseíllo con barba. La liturgia es la liturgia”.
- José Tomás: “Eso no es cuestión de huevos; la barba me la he dejado en invierno, y he toreado con barba, en el campo. Y lo del futbol es cierto, he jugado en un equipo de Estepona. El Macarena. Por un bar en el que voy a tomarme una cervecita de vez en cuando, tranquilamente, con mis amigos”.
- Joaquín: “Tu abuelo y el futbol. Cuéntame la historia”.
- José Tomas: “Mi abuelo es muy importante en mi vida. Todos los días me llevaba a Las Ventas, cuando era un crío de diez u once años. A San Isidro. He visto muchas faenas. Me gustaba el futbol, del Atleti de toda la vida. Y él quería que fuese torero”.
- Joaquín: “Te destrozaba los balones si te veía jugar al futbol. Para que fueras torero”.
- José Tomás: “Puso la fe y la ilusión para que su nieto fuera torero. Fue realidad su sueño”.
- Joaquín: “Te ponías donde nadie se ponía. Y te fuiste. Hay gente que dice que no se torea igual comiéndose los mocos que con mucho dinero”.
- José Tomás: “En mi caso no tiene que ver con el dinero. Nunca se puede poner uno delante de un toro por dinero. Porque no hay nada que pueda pagar la vida de un ser humano”.
- Joaquín: “¿Qué le dirías a la sociedad protectora de animales, a los canarios (que no autorizan los toros), a Esquerra Republicana..., a los que dicen que es espectáculo bárbaro?”.
- José Tomás: “No comprendo que se recurra al insulto para defender lo que ellos defienden”.
- Joaquín: “¿Cómo defiendes la muerte del animal?”.
- José Tomás: “Poner un animal a la altura o por encima de una persona como ser humano no lo puedo comprender”.
- Joaquín: “¿Un buen argumento?”.
- José Tomás: “Tampoco soy la persona más indicada. Pero uno bueno es que me fueran a ver a torear en Barcelona”.
- Joaquín: “¡Olé! ‘Iros a ver a José Tomás y dejaros de mariconadas’”.
- José Tomás: “A Barcelona”.
- Joaquín: “Donde yo te vi. ¿Qué hay en ese terreno? Nadie sabe muy bien cómo eres, nadie te conoce. No concedes entrevistas”.
- José Tomás: “Sabes qué hay en eso”.
- Joaquín: “¿Qué hay?”.
- José Tomás: “De purísima y oro... Yo creo que uno debería vestirse, no ya en el toreo, sino en la vida, de purísima y oro...”.
- Joaquín: “De purísima y oro es una canción que hice pensando en ti, para Manolete. Una historia preciosa. El 28 de agosto, el mismo día que mató un toro a Manolete en Linares, tenías que torear, y te pusiste de purísima y oro, como la canción... Tienes en un altar a Manolete...”.
- José Tomás: “Es un ejemplo. Me fascina el misterio, la naturalidad, la hombría con la que afrontó lo que tenía que afrontar”.
- Joaquín: “Dejaste ir toros vivos. ¿Qué pasa cuando uno dice ‘a este toro no lo mato?’”.
- José Tomás: “No sé. Me pasó primero en México. Fatal, al principio eso se vive fatal. Es como el deber no cumplido”.
- Joaquín: “Antes los toreros llevaban casetes de Concha Piquer. Tu generación empieza a escuchar otras cosas”.
- José Tomás: “La primera vez que te escuché fue en México. Un ganadero mexicano te escuchaba constantemente. Y nos dieron las diez. La siguiente canción que me cautivó fue ‘Sin embargo’. Esa música me ha ayudado terriblemente. Tu música ha sido como la oración a la qué encomendarme”.
- Joaquín: “No me digas eso”.
- José Tomás: “Me ha pasado estar en el burladero, con el capote, esperando, y pasárseme por la cabeza canciones tuyas”.
- Joaquín: “¡Calla, calla!”.
- José Tomás: “Eso me ha ayudado mucho a soportar el miedo”.
- Joaquín: “El maestro Esplá dice que eres el último torero que ha visto que no tiene miedo”.
- José Tomás: “Tengo miedo. Soy un ser humano y he pasado mucho miedo”.
- Joaquín: “¿Cómo llevas que se diga ‘Vuelve, José Tomás, haces falta’?”.
- José Tomás: “Me reconforta. Pero no me empuja. Lo que me presiona soy yo mismo. Ultimamente, sobre todo siento que algo de mi espíritu pasa hambre. Esa hambre la tengo que alimentar ahora. Necesito ahora torear de salón todos los días”.
- Joaquín: “¿Lees?”.
- José Tomás: “Pues sí que leo. Ultimamente he leído la historia de Ava Gardner, de Marcos Ordóñez; se titula ‘Beberse la vida’. Mucha, mucha historia del toreo”.
- Joaquín: “¿Y lees poesía?”.
- José Tomás: “La tuya”.
- Joaquín: “¿Qué es el miedo? ¿Cómo es esa siesta espantosa que echáis antes de la corrida?”.
- José Tomás: “Es espantosa, sí. Siesta no suelo dormir; los días de corrida salgo a pasear, y me tumbo luego en la cama. Pero no duermo”.
- Joaquín: “¿Te gusta que la gente vaya a verte vestirte?”.
- José Tomás: “No. Nadie”.
- Joaquín: “José, ¿cuándo dices ‘no sólo voy a ser torero, sino que voy a ser Dios’?”.
- José Tomás: “Poco a poco. En México fue cuando dije que iba a dedicar mi vida a eso...”.
- Joaquín: “¿Volverás? ¿Y te pondrás en el sitio donde te ponías?”.
- José Tomás: “Si no pensara que me iba a poner en el mismo sitio nunca volvería. Si vuelvo algún día es porque me voy a poner en el mismo sitio y voy a tratar de torear mejor que lo que hacía. Y ahora te pregunto yo: ¿qué piensas que puede ser la muerte?”.
- Joaquín: “Pasemos a la siguiente pregunta... Me aterroriza, no tanto la muerte, sino el deterioro físico... Cuando me dio el marichalazo..., no dolía, pero al tercer día quise ir a mear y entonces me tuvieron que bajar los calzoncillos, y eso a Luis Aragonés y a los de mi pueblo nos humilla muchísimo. Y yo dije: así no quiero vivir. Hasta ahí, no”.
- José Tomás: “Olé...”.
Agencias