Redacción15/02/20207min470

El día que llegó aquí ‘La niña millón’

Un 11 de julio del 2002 a las cero horas con 10 segundos nacía la habitante un millón en Aguascalientes y como reza el conocido dicho en México ‘todo bebé trae una torta bajo el brazo’, en esta ocasión fue una niña quien al nacer ya contaba con reconocimientos e innumerables premios por ser la ‘niña millón’.
Aguascalientes.- Un 11 de julio del 2002 a las cero horas con 10 segundos nacía la habitante un millón en Aguascalientes y como reza el conocido dicho en México ‘todo bebé trae una torta bajo el brazo’, en esta ocasión fue una niña quien al nacer ya contaba con reconocimientos e innumerables premios por ser la ‘niña millón’.
Aketzalli Ruiz Esparza actualmente está por cumplir la mayoría de edad, una joven llena de sueños y proyectos, alegre, divertida, tierna y noble comenta que su vida se ha desarrollado como cualquier mundano, la euforia, las fotos, promesas y reconocimientos se quedaron en el recuerdo de los primeros días de nacida ya que a los pocos meses y hasta la fecha todo se olvidó como si de verdad se lo llevara el viento.
“Se formó un Comité de Selección para coordinar y vigilar el operativo de cobertura en el que estaban involucrados diferentes Medios de comunicación, empresas privadas e instituciones educativas para esperar la llegada del habitante un millón”.
Existe una edición conmemorativa del Consejo Estatal de Población titulado ‘2002 el año del Millón’ en el que se narra el acontecimiento del nacimiento de Aketzalli y en cual en unas de sus páginas se publica la relación de empresas e instituciones donantes en especie para premiar a la ‘aguascalentense un millón’ de los premios más significativos destacan, un coche Platina modelo 2002 también considerado el vehículo un millón armado en la planta Nissan I de esta ciudad, una beca educativa hasta el nivel profesional por arte del Instituto de Educación, un terreno con servicios donado por el Instituto de Vivienda, una beca para estudios de bachillerato y profesionales, beca para participar en cursos de verano de los 4 y hasta los 12 años por parte del ITESM, ropa, pañales, cuna, carreola y diferentes artículos donados por tiendas departamentales y particulares, algunas de ellas actualmente ya no existen.
De estos premios que se enumeran como entregados, sólo recibieron el coche, el terreno que a decir de la señora Martha Ruiz Esparza madre de Aketzalli, en un primer momento le habían dicho que se le regalaría una casa, pero finalmente se convirtió en terreno y hasta la fecha no lo han podido fincar ni vender, pues existe una cláusula que hasta que Aketzalli cumpla 18 años ella decidirá qué hacer con él y en cuanto a las becas y apoyo para sus estudios nunca le fueron cumplidas las promesas. Recibieron ropa, pañales, cuna y carreola por parte de las diferentes empresas.
La señora Martha se ha presentado en varias ocasiones a las oficinas de Gobierno con un documento firmado en el que se estipula el apoyo que se le iba a brindar para la educación de su hija, pero cada ocasión las respuestas han sido negativas, nadie se ha hecho responsable y le dicen que no tiene ningún sustento su reclamo, a pesar de llevar documentos, fotografías, testimonios en recortes de periódicos, hasta una placa conmemorativa firmada por el entonces gobernador del Estado el C. Felipe González González, todos sus intentos han sido en vano, llegó a pensar en la posibilidad de demandar al Gobierno para exigir lo prometido, pero el hecho de que no contaba con los recursos y el tiempo, además de que las probabilidades de que perdiera eran muchas desistió de esa inquietud.
Actualmente, Aketzalli es estudiante de Enfermería General, en la Escuela de Enfermería Servicios Educativos en Salud, A.C, Luz del Saber Servir, en la ciudad de Mérida, Yucatán, comenta que a pesar del nulo apoyo considera que no le hace falta nada, se siente orgullosa, “se siente muy padre, el que me busquen, me pregunten, es una experiencia grande, el poder relatar cómo ha sido mi infancia y que la gente me crea, yo cuando era niña les decía a mis amigos, no me la creían hasta que les llevaba el libro, las fotos o la placa que tenemos y ya me decían, órale qué padre, mi abuelita me dice que yo soy parte de la historia de Aguascalientes, que soy una cifra importante y eso me llena de orgullo”.
Pronto cumplirá los 18 años y hará su último esfuerzo, se presentará ante las autoridades y como ciudadana ahora será ella quién exigirá lo que se le prometió y siempre se le negó.
 
 

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