Aguascalientes, México, Martes 21 de Noviembre de 2017
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¿Festejar juramentación o no? Los críticos están divididos

Fotografía de archivo del presidente electo de EEUU, Donald Trump. (EFE)
07/01/2017 12:56:28

WASHINGTON - Generalmente se considera un honor participar en las ceremonias de juramentación de un presidente estadounidense. ¿Quién no querría participar de semejante acontecimiento histórico?


Pero esta vez no es tan así.


En medio de las fuertes divisiones provocadas por la elección de Donald Trump, políticos, celebridades y hasta estudiantes de secundaria discuten si la participación indica apoyo al nuevo presidente y su plataforma o es un homenaje apartidista a las tradiciones democráticas y la transición pacífica del poder.


Entre los detractores del presidente electo, todos desde Hillary Clinton y las estrellas de Hollywood hasta el director de la banda de la pequeña escuela secundaria Madawaska en Maine y el célebre coro del Tabernáculo Mormón se devanan los sesos... y llegan a distintas conclusiones.


Bill y Hillary Clinton anunciaron la semana pasada que estarán en la tribuna cuando Trump preste juramento el 20 de enero. Al menos dos legisladores han dicho que boicotearán la ceremonia.


En Utah, la cantante Jan Chamberlin sintió tal consternación al saber que el coro del Tabernáculo Mormón actuará en la ceremonia que decidió no solo abstenerse de participar, sino incluso renunciar al organismo musical que ama. Teme que la participación del coro creará la impresión falsa de que su iglesia apoya a Trump.


Otra cantante del coro y opositora de Trump, Cristi Brazao, dijo que participará porque "mi misión como cantante es ablandar corazones, tender puentes, establecer conexiones y hacer amistades".


Para Ben Meiklejohn, director de la banda Orgullo de Madawaska, la actuación en un concierto en el monumento a Lincoln dará a sus músicos adolescentes una experiencia inolvidable que no tiene nada que ver con la política.


"Siempre he pensado que la música trasciende la política, que puede superar las barreras que dividen a la gente", dijo Meiklejohn, quien votó por Jill Stein, del partido verde.


Aparentemente no piensan así en Hollywood, donde el agente publicitario Howard Bragman dice que la mayoría de las figuras "no ven una separación entre Trump, el hombre", y su juramentación, y no quieren tener nada que ver con él.


Trump niega que vaya faltar talento en su ceremonia.


"Las llamadas celebridades de primera quieren entradas a la juramentación, pero vean lo que hicieron por Hillary, NADA. ¡Yo quiero al PUEBLO!", tuiteó el mes pasado.


Los historiadores dicen que la angustia general reinante en torno a si se participa o no es algo inusual.


Antes de la juramentación de George W. Bush en 2001, mucha gente sentía encono por el fallo de la Corte Suprema que le dio el triunfo a pesar de que el demócrata Al Gore tuvo más votos. Pero el ex secretario de prensa de Bush, Ari Fleischer, no recuerda que hubiera semejante debate sobre la participación. Se niega a echar culpas, pero deplora la polarización en torno a lo que siempre ha sido un momento de unión de los estadounidenses.


"Sumen esto a la lista larga y creciente de cosas que nos desgarran", dijo Fleischer.


El historiador James Bendat destaca la participación bipartidista en el pasado. La cantante Ethel Merman, destacada republicana, cantó en la gala de John F. Kennedy en 1961. La contralto Marian Anderson cantó en la segunda del republicano Dwight Eisenhower y en la de Kennedy.


"Es difícil contemplar esta juramentación de la misma manera que a las anteriores", dijo Bendat, autor del libro sobre las juramentaciones "Democracy's Big Day". Muchos "no ven a Donald Trump como la clase de persona con la que quieren identificarse debido a la manera como hizo campaña durante más de un año".


Robert Reich, quien fue funcionario del gobierno de Bill Clinton, sostiene que los políticos deberían tener la misma actitud. Cuando los Clinton dijeron que asistirían, Reich tuiteó que "al asistir a la juramentación, la normalizan, como si Trump fuera simplemente un presidente más".


"El problema subyacente no es el deseo normal y noble de trascender el partidismo y promover una transición pacífica del poder", precisó en un correo electrónico. "Es que Donald Trump llegó a la presidencia mintiendo, denigrando a las mujeres, denigrando a las minorías étnicas y raciales, rechazando informes de inteligencia de intromisión extranjera en nuestra elección, justificando la violencia contra sus oponentes y socavando la libertad e independencia de la prensa".


El director de banda Meiklejohn lo ve de otra manera: "No somos el presidente electo ni sus asesores ni su equipo ni ninguna de la gente que decidirá políticas. Somos un grupo de chicos de 7mo a 12mo grado de Madawaska, Maine, que venimos a tocar música".

 

AP