Aguascalientes, México, Jueves 19 de Octubre de 2017
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Rescate de cadáveres en Everest preocupa a escaladores

Unos 300 escaladores han muerto desde la conquista del Everest en 1953, y entre 100 y 200 cadáveres permanecen en la montaña. (Agencias)
30/05/2017 10:52:21

Katmandú, Nepal - Una operación reciente de rescate de cadáveres que permanecieron durante un año en el monte Everest ha provocado una polémica entre los escaladores: si se justifica moralmente arriesgar vidas para recuperar cuerpos en uno de los sitios más implacables de la tierra.




Para muchos, la recuperación del cadáver de un ser querido es esencial para alcanzar la tranquilidad de espíritu. Pero otros, particularmente entre los escaladores, esa tranquilidad se obtiene a costa de un riesgo inaceptable. Los alpinistas que atacan la montaña más alta del mundo conocen los riesgos mortales: falta de oxígeno, temperaturas gélidas, vientos fuertes, laderas escarpadas en las que uno puede caer. Pedir a otros que rescaten los cuerpos _que suelen ser más pesados por estar congelados y cubiertos de hielo_ significa poner más gente en peligro, dicen.


“El riesgo no vale la pena”, dijo Ang Tshering, de la Asociación de Montañistas de Nepal. “Para bajar un cuerpo de la montaña, arriesgan las vidas de otras 10 personas”.


Unos 300 escaladores han muerto desde la conquista del Everest en 1953, y entre 100 y 200 cadáveres permanecen en la montaña. La mayoría están ocultos en grietas profundas o cubiertos de hielo y nieve, pero algunos están a la vista y se han convertido en hitos macabros que han ganado motes por sus botas de plástico, abrigos coloridos o la posición en que se encuentran.


Los más difíciles de recuperar se encuentran cerca de la cima de 8.850 metros en una área pobre en oxigeno que los escaladores llaman la zona de la muerte.


Allí fueron hallados la semana pasada los cuerpos de los indios Gautam Ghosh y Ravi Khumar, quienes alcanzaron la cima pero cayeron de la ruta durante el descenso. El cuerpo de otro indio que murió el año pasado fue rescatado del South Col, el último campamento a 8.000 metros de altura desde el cual los escaladores acometen la cima.


Un equipo de ocho sherpas que llegó hasta los cuerpos tuvo que hacer un gran esfuerzo para sacarlos del huelo, envolverlos, atarlos con sogas y arrastrarlos lentamente en medio de fuertes vientos hasta el Campamento 2, una planicie rocosa a 6.400 metros, la máxima altura que puede alcanzar un helicóptero.


El líder expedicionario Eric Murphy, quien la semana pasada llevó a sus clientes hasta la cima. Criticó el operativo y dijo que si él muriera en la montaña, no querría que nadie arriesgara su vida para recuperar el cuerpo.



“Es un lugar sagrado y un buen lugar de descanso”, dijo Murphy. “Me pregunto si es apropiado que tantos se arriesguen para traer a uno que ya ha perdido la vida”.


AP