Aguascalientes, México, Lunes 19 de Noviembre de 2018
Seguir a hidrocalidod en Twitter   RSS  
           

Estrés a una edad temprana

Hoy nuestros niños son sometidos a altos niveles de estrés y pocos de diversión (Agencias)
23/01/2018 12:16:08

Ana María recuerda cómo cuando era niña oía gritar a su mamá. Vaya tundas que se llevaba junto con sus hermanos porque los zapatos no duraban más de un mes, porque la ropa terminaba sucia en el mejor de los casos y rota, en la mayoría de las ocasiones, pero sobre todo, porque ya al anochecer, disfrutaban esconderse en el barrio del Llanito para no meterse a su casa y prolongar así, las horas de juego que marcaron toda su infancia.


“Ya métanse”, gritaba todas las noches la mamá de Ana María, coro al que se unían las mamás de los demás niños que inventaban cuanto juego era posible para hacer de cada tarde, una tarde inolvidable.


Con nostalgia, Ana María recuerda ese papel de madre amenazadora, que al final, como todas las demás mamás, cambiaba de un momento a otro, sólo bastaba obedecer.


Al paso del tiempo, Ana María, también grita, pero grita con voz estresante y su hogar, cada tarde, se convierte en una verdadera zona de guerra. Con sólo dos hijas, no entiende cómo “las mamás de antes podían con seis o siete”, y los mismos, pocas veces mostraban estados de angustia o estrés. “No había tiempo para pelear en casa pues los pleitos los teníamos en la calle, en los juegos y con los amigos”.


Las cosas han cambiado, hoy sus dos hijas viven estresadas, una de ellas ya está siendo atendida con un psicólogo recomendado por una amiga de la familia que tiene a sus tres hijos bajo la misma terapia.


“Llegamos a las 3, comemos y comenzamos a hacer tareas, a veces terminamos hasta las 9 de la noche, se bañan y se duermen, ya no tienen tiempo para jugar, y aunque lo tuvieran, no han hecho amigas en este fraccionamiento, nadie está en la calle jugando como antes. No los dejan, no hay tiempo o los papás no se atreven a dejarlos salir”, nos dice Ana María.


El estrés al que son sometidas sus hijas se expande como espuma entre los niños de la ciudad, y más aquellos que ya cursan los últimos grados de primaria; ni hablar de la secundaria, porque ahí las cosas están peor.


Las tareas escolares han sido tema polémico no sólo en la casa de Ana María, sino en el contexto nacional y estatal; en el caso del hogar visitado, cada tarde se convierte en una guerra sin cuartel, pleitos, enojos, angustias y mal humor son las cunas en las que se mece la dinámica familiar.


“Jessica se encerró en su cuarto, pateó todos los muebles, destruyó un espejo, se alteró tanto que finalmente terminó dormida hasta el día siguiente. Por la mañana, no fue a la escuela, su angustia era demasiada porque simplemente no pudo resolver lo que tenía que resolver en su tarea del día anterior”.


Ana María pensó que se trataba de un capricho de esos descomunales que se pueden presentar fuera de tiempo, “fuera de tiempo porque ya tenía 13 años de edad, y pensaríamos que ya la etapa de los caprichos la había superado”.


Sin embargo, la historia de aquella tarde, no fue aislada, se repitió una y otra vez hasta que Jessica terminó sentada en el consultorio de un psicólogo que determinó que no se trataba de un capricho de una adolescente rebelde, sino de un caso de angustia y ansiedad que, como muchos más, tendría que ser tratado profesionalmente.


Hoy nuestros niños son sometidos a altos niveles de estrés y pocos de diversión. En busca de la excelencia académica las instancias educativas han incrementado su lista de exigencias y con ellas, han aumentado también los problemas familiares y la necesidad de acudir con especialistas en psicología para mediar entre una condición difícil de sortear al seno de un hogar.


Tendencia a ocupar el 100 por ciento del tiempo del niño con actividades escolares o extra escolares que no son de su agrado, evitando al niño disponer de su tiempo de juego, ocio y descanso, ha provocado que cerca del 10 por ciento de la población infantil y el 20 por ciento de los adolescentes presenten problemas de ansiedad y estrés.


Por increíble que parezca, niños desde los 6 años de edad ya reportan sobrecarga de trabajo escolar para resolver en casa y ante psicólogos han externado que se sienten cansados.


La población adolescente en el país, reporta un nivel de ansiedad y estrés por su desempeño escolar, por encima del promedio entre los países de la OCDE.


Así, el 50 por ciento de los adolescentes en edad escolar, se reportan “muy tensos” al momento de estudiar, y el 79% se dice preocupado por sacar malas calificaciones, de acuerdo al Programa Internacional de Evaluación de los Alumnos que midió el nivel de ansiedad por tareas escolares.


Las niñas declaran mayor nivel de ansiedad que los varones, lo que a la postre, genera sentimientos de frustración, ansiedad y angustia.


Investigación publicada por New York Times, que involucró a 1,173 padres de niños en edad escolar, entre latinos estadounidenses, reveló que poner más deberes en primaria, no produce necesariamente una mejora en el rendimiento escolar.


Psicólogos advierten en el exceso de deberes escolares, uno de los principales factores desencadenantes de estrés no sólo personal, sino familiar; además de esta tensión, se ha comprobado estrecho vínculo con sensaciones de ansiedad e irritabilidad.


Especialistas recomiendan un tiempo máximo para la realización de las tareas de diez minutos para niños menores de cinco años de edad y no más de una hora para primaria y secundaria.

Redacción