Aguascalientes, México, Viernes 23 de Febrero de 2018
Seguir a hidrocalidod en Twitter   RSS  
           
 

El Reportaje: Ante la necesidad, la compra de huachicol

Ante el cada vez ms encarecido precio de los combustibles, la gente acude a puntos de venta ilegal que no slo operan en Veracruz, Puebla o el Estado de Mxico, sino tambin en Aguascalientes. (Hidroclido)
13/02/2018 11:27:37

Aguascalientes.- Mario, como cada mañana, sale de su casa desde antes del amanecer, sus hijos aún duermen y su esposa fielmente le ha ganado la partida con el despertador para preparar sigilosamente tres lonches por día y que el hambre no le “juegue mal” a su esposo en el camino.


Como se cuentan las historias que se viven, Mario dice que la vida de un camionero no es fácil, que son muchos los peligros en un solo día. Ya a los accidentes no les teme en realidad, cree firmemente que “cuando te toca, te toca”, pero a lo que no puede acostumbrarse, como la gran mayoría de sus colegas, no pueden acostumbrarse también, es a comer cada vez menos en su hogar.


La vida es cara y Mario lo sabe bien, los dos mil pesos que por semana gana por más de doce horas continuas de trabajo, no le alcanza para mantener a sus tres hijos y a su mujer, tal vez por eso, aquella mañana Mario no se sentía bien.


Y su malestar no era sólo producto de sus preocupaciones económicas, cuenta con singular timbre de voz seria y casi casi en secreto, que aquella mañana decidió hacer lo que nunca se había atrevido a hacer. 


“Comprar huachicol es fácil, se consigue en cualquier cachimba, en cualquier vulcanizadora o en tiendas de esas de abarrotes, hasta niños le saben bien al negocio”, dijo al recordar el día en el que por primera vez le hizo caso a sus colegas para “ahorrarse lo del diésel” y llevar un poco de más dinero a su hogar.


A Mario le preocupa dar un mal ejemplo a sus hijos, su vida más bien ha sido recta desde su juventud, pero la necesidad le obligó a entrarle a aquel negocio en el que dice, jamás pensó participar. 


A sabiendas de que su patrón no pide factura, aquella mañana destinó como cualquier día el dinero que se le había entregado para la compra de diésel, pero ya tenía la dirección a la cual acudir, y no, esta no correspondía a ninguna estación de servicio oficial.


Así comenzó todo, sin problema alguno pero sí con el cargo de conciencia que no le permite olvidar que en el tráfico de combustible y su venta ilegal, tanto el que la vende como el que la compra incurre en auspiciar el negocio de delincuentes bien organizados que no sólo se dedican a la venta huachicol.


La necesidad de “ahorrarse unos pesos” ante el cada vez más encarecido precio de los combustibles, lo llevó a que cada mañana, Mario, busque uno de aquellos puntos de venta ilegal que no sólo operan en Veracruz, Puebla o el Estado de México, sino que también se encuentran aquí, en Aguascalientes, en sus municipios y sus comunidades.


Desde niños hasta adultos atienden el negocio del huachicol y ponen en venta garrafas de 20 litros de diésel en 200 o máximo 250 pesos, es decir, de 10 a 12 pesos con cincuenta centavos por litro, mientras que en las estaciones de servicio el precio del combustible de este tipo está a punto de rebasar, si no es que algunas gasolineras ya lo hizo, los 19 pesos.


Lo que le sobra tras llenar el tanque de su unidad, Mario, como el resto de los autotransportistas que conocen bien la forma de operar de los huachicoleros y sus aliados, lo destinan a aumentar el nivel de sus percepciones.


Para hacer menos su cargo de conciencia, dice “no es tan peligroso”, tras haber aceptado formar parte de la lista de clientes del producto ilegal, explica a manera de justificación que cargar diésel de esta forma, es prácticamente igual que en las gasolineras, nada más que mucho más barato. 


La culpa, la tiene el gobierno y los empresarios, “no nos dejan de otra”, dice Mario tras saberse en constante riesgo por incurrir en una actividad ilegal a la que cada vez, más de sus colegas se suman, y no porque sean delincuentes, sino porque conocen lo que es en verdad, la necesidad.


 

Sandra Macas
Hidroclido