Aguascalientes, México, Sabado 23 de Junio de 2018
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El Reportaje: Testimonio de un doble padecimiento

Difcil de llegar, sin sala de espera y sin alguna tiendita alrededor, el nuevo HH es un calvario para los familiares de los pacientes. (Hidroclido)
08/06/2018 13:57:00

Aguascalientes.-Sentada en un batiente del barandal en las nuevas instalaciones del Hospital Hidalgo se encuentra Herlinda González y aunque el sol no arrecia tanto como otros días, comienza a pegar a plomo.


Ella viene desde Pabellón acompañando a una hija suya, pues a su nieta pronto le estarán haciendo algunas cirugías.


Doña Herlinda nos comenta que acudía con regularidad a Hospital que estaba en Galeana, pues acompañaba a su hermana a que le hicieran radiaciones y el cambio lo ha resentido, sobre todo porque en este nuevo lugar el acceso para familiares de pacientes es más restringido.


Mientras tanto, llega y llega más gente, la mayoría de esta lo hace en taxi ya que solo pasa una ruta de camión por este lugar.


Las personas que tienen que esperar, pronto ocupan las bancas que se encuentran en la parte de afuera del Hospital, mientras los guardias se apresuran a revisar las bolsas de quienes entran, pues impiden la entrada de cualquier tipo de alimento.


“Se me hace injusto, adentro la atención es la misma, pero lo que me parece mal es que en las anteriores instalaciones te dejaban pasar a lo menos a la sala de espera y ahí había baños, aquí están unos improvisados y es mucha la gente, por lo que siempre están sucios” dice.


Proveniente de Tabasco Zacatecas, Maria Guadalupe Saldaña dice que cada venida al Hospital Hidalgo le sale en 1,200 pesos, dinero que consigue prestado pues su hija necesita urgentemente una cirugía porque nació con una malformación.


Dice que aunque se viene temprano, procura venirse comida pues se batalla para conseguir alimentos “en veces vienen por parte del DIF a darnos alimentos y eso es bueno, pero en lo que más batallamos es en ir al baño, sobre todo cuando me acompaña mi hermana, allá a lo menos si entraba y salía y aquí no dejan, lo malo es que los baños que están aquí afuera están muy sucios, muy feos”.


Cuarenta días es el tiempo que ha esto internada la nieta de Amalia Velazquez, a quien le diagnosticaron hidrocefalia.


Los padres de la niña y ella se turnan para estar yendo de dos a tres veces al día y estar al pendiente de su paciente, doña Amalia nos platica que en las noches ya no se quedan, pues el personal médico tiene su teléfono por si hay alguna emergencia marcarles.


En ese momento tanto Amalia se disponen a comer, comenta que es la primera vez en este tiempo que les ofrecen comida, pues regularmente tienen que cruzar la avenida Gómez Morín hacía la Colonia del Trabajo para buscar alguna tienda, ya que cerca al Hospital no hay nada.


“En veces cruzamos la carretera, nos da un poco de miedo, pero pues no hay nada cerca para comprar, es cansado en ocasiones estar aquí, pero mientras encontremos lugar en la banca no hay problema, porque hay muchas personas se quedan paradas, pues casi siempre se llena el espacio”.


En la parte de atrás, de donde las personas se sientan a esperar el ingreso o a descansar un poco, se observa a un grupo de personas que están dando alimentos además hay dos vendedores, uno de ellos ofrece burritos y otra persona botellas de agua.


Ya no se observa la cantidad de puestos de comida que regularmente se ubican a las afueras del un hospital, pero tampoco, se ve alguna tienda cercana ni farmacia como las había en la calle de Galeana “en el hospital de Galeana había comedores y se nos hacía más fácil, aquí batallamos porque no hay tiendas, farmacias y para el medicamento, nos comenta Erika Delgado quien viene de Calvillo, quien espera que todo se mejore con el pasar del tiempo, pues dice, los pacientes y sus familias necesitan un lugar digno donde estar.

Elizabeth Rodrguez
Hidroclido