Aguascalientes, México, Domingo 21 de Abril de 2019
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El Reportaje: Barriendo con la discapacidad

Desde hace 10 aos Fray Escoba abri sus puertas para ser parte del desarrollo personal y laboral de personas con discapacidad. (Hidroclido )
27/10/2018 13:48:11

Aguascalientes.- Juan Ignacio Ríos, mejor conocido como “Nacho”, cuenta con 26 años de edad y 8 son los años que lleva trabajando en Fray Escoba, “desde que llegué a Aguascalientes se me dio la oportunidad de trabajar aquí y la verdad me he sentido muy a gusto apoyando a estos chavos”.


Aunque nació en Aguascalientes, junto con su familia Nacho se fue a vivir por cerca de 14 años al Estado de Toluca donde también estuvo conviviendo y apoyando a personas con discapacidad, dice que él apoya a sus compañeros, pues cabe mencionar que la discapacidad de Nacho es muy leve, lo que le permite apoyar a quienes tienen una discapacidad más severa.


“Estos jóvenes son egresados del CAMP Laboral número 1, una escuela de educación especial donde capacitan a jóvenes con discapacidad para que tengan un oficio y puedan integrarse al mercado laboral, pero la realidad es que a los jóvenes que aprenden un oficio no les dan un trabajo, pues no existe la suficiente confianza en estos jóvenes”, nos platica Guadalupe Márquez Salgara, quien hace 10 años, junto con Araceli Muñoz Zárate, fundó la asociación.


Dice que no surgió la idea por cosa de altruismo, sino que más bien comenzó porque ambas tenían hijos con discapacidad y al ver que no había oportunidades para ellos decidieron juntarse y hacer algo, donde además, al igual que sus hijos, pudieron verse beneficiados sus compañeros, con quienes estudiaron en el CAMP 1.


“Incluso siento mucha pena, pero cada semana hay una mamá que me habla y me dice que sabe del proyecto y que si le damos oportunidad a su hijo con discapacidad, pero no podemos porque si seguimos captando jóvenes está el riesgo de que truene, pues no hay suficiente venta, aunque hemos estado trabajando y podríamos acomodar más mercancía en una empresa a fin de año, lo cual ampliaría la posibilidad de ocupar a mas personas”, platica.


Explica que la idea de fabricar trapeadores inició porque regularmente a las personas con discapacidad se les contrata o se piensa que sólo pueden hacer cosas de papel maché o vender galletitas y la gente compra más por ayudarlos que porque necesite el producto. “Fue entonces que pensamos en hacer algo que la gente compre pero no por lástima, sino por necesidad. En un principio queríamos hacer escobas, de ahí el nombre de Fray Escoba, pero al investigar me doy cuenta de que hay máquinas en las que pones los materiales y salen hechas las escobas y nosotros necesitábamos algo que fuera un proceso artesanal, porque así están ocupados todos, es decir, unos lijan, otros pintan o cortan las tiras del material con que se elabora el trapeador, porque estos trapeadores llevan un proceso artesanal al cien por ciento”, nos dice.


Desde hace más de 10 años Katya López colabora en la asociación, ella, al igual que Nacho, presenta un tipo de discapacidad mínima lo que le permite ser maestra de los chicos. “Este es un trabajo muy lindo porque todos nos apoyamos mucho, venimos a trabajar muy contentos, es un ambiente muy padre porque los jóvenes, desde el plano emocional hasta el laboral, tienen un crecimiento, ellos me enseñan incluso más que yo a ellos”.


Cuenta que el principal reto al que se ha enfrentado siendo maestra es a que los chicos tengan confianza en sí mismos, a que confíen en que pueden hacer las cosas y salir adelante.


“Inculcarles a ellos la confianza porque al principio tienen miedo, inseguridad, pero lo que hacemos es que cuando un chico llega, se valora para ver en qué área puede estar, después de un tiempo se cambia a otra área para que siga desarrollando sus habilidades y cuando ven que pueden hacer muchas cosas, el desarrollo en su persona es muy grande”, finaliza.

Elizabeth Rodrguez
Hidroclido