Aguascalientes, México, Viernes 19 de Julio de 2019
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El Reportaje: Un día para seguir luchando por sus derechos

Luego de una larga lucha, después de casi 200 años, las mujeres han ido ganando espacios en cuanto a igualdad de derechos y equidad de género, aún así, queda un largo camino por recorrer. (Hidrocálido )
09/03/2019 12:50:29

En un mundo donde las mujeres han ganado espacios en cuanto a igualdad de derechos y equidad de género, es un tema que después de casi 200 años de lucha es poco comprendido por una parte importante de la sociedad.


En Aguascalientes se viven situaciones diversas, pero los grupos feministas que se han decidido a hacer valer los derechos ya ganados como el votar y ser votadas, ocupar cargos públicos, ver de frente y a los ojos, tener una cuenta bancaria a su nombre, un trabajo parecido o igual al de los varones, usar pantalón y decidir sobre su cuerpo, pero sobre todo a no ser violentadas, van por otro cúmulo de necesidades por la igualdad entre ellos y ellas.


Verona Valencia García, integrante del Centro de Capacitación para el Desarrollo Comunitario (CEDACEC), refirió que esta fecha, 8 de Marzo, permite a quienes han estado en esta lucha desde hace años, como a las nuevas generaciones, retomar el interés para que desde lo jurídico legal no se pierdan esos derechos que el Estado debe garantizar y porque se siga educando en torno a estos derechos.


Se han tenido avances importantes y todo porque el activismo de muchas, que desde distintos frentes en México y en todo el orbe, han dado forma a un mundo tal como se conoce ahora y obvia es la lucha por garantizar otros derechos, todo esto se hace evidente.


Quienes están por los derechos de las mujeres, dejan de manifiesto que no es un día para festejar a las damitas por el simple hecho de ser lo más bello del universo, como algunos lo dicen, sino que es una fecha para retomar la lucha por la reivindicación de sus derechos, como cada año, comentó Claudia Rodríguez, activista en este movimiento del feminismo.


Lamentablemente hay mujeres que no han podido salir de esa caja en la que sufren violencia de distinta índole, desde la física, la verbal, moral, psicológica, económica y hasta simbólica; simplemente sus opiniones no son válidas.


María Gutiérrez, ciudadana del Ojocaliente III en esta Capital, refiere: “Me casé hace 15 años con la ilusión de ser feliz, de tener un hogar, de que mi marido quisiera conformar una familia con amor. Ha pasado el tiempo y sí, tenemos una familia, pero se ha perdido el respeto hacia mi, a menos de un año de casada sufrí los primeros golpes y como no levanté la voz a tiempo, ahora ni mis hijos me respetan. Quisiera salir de aquí, pero no sé cómo volver a empezar”.


Azucena Ramírez, madre divorciada con vivienda en Casa Blanca, comentó que ella tuvo un matrimonio “estable” hasta que ella decidió salir a trabajar porque había necesidades económicas. “Mi marido no aguantó que yo ganara mi propio dinero, aunque ganaba menos que él. Yo lo quise apoyar y él no quiso. Me dolió hasta el alma, pero no me quedó de otra que salir adelante por mis hijos, ahora tengo un doble trabajo y responsabilidad, pero no sufro golpes, ni gritos y mis hijos, en lo que cabe, han crecido sanos aunque con la falta de la figura paterna y eso es doloroso, para ellos y para mí”.


Cynthia Rodríguez Esparza, profesora del Instituto Tecnológico de Pabellón de Arteaga, estudiosa del tema de equidad de género, dice que al igual que otras mujeres, ella ha adquirido el empoderamiento que la ha llevado a sobresalir en distintos ámbitos, desde la política hasta la investigación y toma de decisiones.


Pero “las mujeres modernas, empoderadas, tenemos doble trabajo, porque sí, ganamos dinero, tenemos una profesión u oficio, pero también llegamos a casa a limpiar la mesa, atender marido e hijos, son dos roles y nos cuesta mucho, más a aquellas que han querido demostrar que pueden y no quieren ser juzgadas por su apariencia o porque al no ir a una junta de la escuela, alguien las señalará por ser "malas madres".

Laura Elena Rivera
Hidrocálido