Aguascalientes, México, Jueves 18 de Abril de 2019
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La Entrevista: José Bonifacio Barba Casillas

"Educar y formar profesiones con valores". (Hidrocálido )
09/02/2019 14:59:37

Con una preparación enfocada a la educación, José Bonifacio Barba Casillas, reconocido Doctor Investigador en la materia, a punto estuvo de ser químico, pues en su época de bachiller le interesó en demasía, al igual que la Historia y Filosoría, pero al final, se decidió por la Licenciatura en Educación y a partir de entonces, su vida y obra ha sido en torno a estos temas y sus propuestas han sido consideradas para la creación de leyes.


La entrevista con HIDROCÁLIDO fue en su domicilio particular y se convirtió en una larga plática amena.


Maestro, cuéntenos de su origen, ¿Cómo fue su infancia? ¿Por qué se decidió por esta profesión?


Bueno, yo nací en Tepatitlán, Jalisco, allí estudié la primaria, la secundaria en Guadalajara, las dos escuelas eran dirigidas por maristas y la carrera en Ciencias de la Educación, la estudié en la Universidad de Monterrey, allí estuve entre 1969-1973.


Decir que siempre me quise dedicar a la Educación, en cierta forma sería real, aunque no específicamente a la enseñanza, pero sí a cuestiones dedicadas a la formación de los seres humanos.


Cuando estudié la prepa, yo viví una sensación extraña, me gustaba mucho la Química como para pensar en estudiarla, me gustó mucho la Literatura, pero me disgustaba el método de enseñanza, pues no nos enseñaban a escribir ni poesía, ni cuentos y a mi me atraía eso, pero bueno, era el estilo de enseñanza de la época, basada en una visión enciclopedista.


Viví en esa ciudad pequeña, tranquila, en una familia con papá y mamá que tenían todo en orden, ir a la escuela para mi y para mis hermanos era muy natural. 


Sabemos que es el único de sus hermanos que, por estudios y trabajo, salió de Tepatitlán, ¿extraña su pueblo, qué recuerdos tiene de su etapa infantil y de juventud?


Añoro aquellos tiempos, pero no por la infancia. Era una época tranquila, una ciudad pequeña en la que se podía caminar fácilmente de orilla a orilla y ahora, como todas las poblaciones, ha crecido; se ha perdido esa tranquilidad, principalmente en los últimos 30 años en que se ha dado una explosión demográfica que ha generado la transformación.


Los pueblos ahora se han convertido en ciudades sin regulación, hay lugares, como Aguascalientes que parece una sección amarilla por tanta basura publicitaria de todo tipo y en todos lados, producto de su crecimiento sin orden; pero en fin.


En mi casa tuvimos contacto con la televisión de manera tardía, unas señoritas de la cuadra donde vivía en Tepa, nos juntaban a todos los chiquillos y nos invitaban a determinada hora a ver programas que ellos consideraban que eran para niños, recuerdo que uno de los programas que veíamos era el de Viruta y Capulina. Los jueves era el día de ver televisión, no nos dejaban verla todos los días.


Creo que mis papás tuvieron el acierto de llevar una vida cotidiana ordenada, todo tenía su lugar y horario. Nos enseñaron un orden de la vida que, sin comentarlo  mucho con mis hermanos, a todos nos ha servido mucho.


¿Qué nos puede decir de sus amistades, cómo conoció a su esposa? Sabemos que también es investigadora educativa con igual reconocimiento que el de usted, Maestro. Sus hijos, ¿a qué se dedican?


Soy una persona muy reservada pero sí, tengo muchos amigos, casi todos dedicados a la investigación en distintas áreas, busco momentos para reunirme con ellos, pero con los que casi no lo hago es con mis ex-compañeros de la Universidad, ellos promueven reuniones de generación, pero hasta ahora, por mis horarios, no he podido verlos.


A mi esposa, Margarita Zorrilla Fierro, la conocí en la Universidad de Monterrey, ella iba unos semestres atrás de mi, desde que la vi me cautivó por su forma de ser, la vi por primera vez en una bienvenida para a una de las nuevas generaciones. Ella tiene un carácter diferente al mío, ella es muy social, nos complementamos, fuimos novios y nos casamos el 15 de julio de 1978 en Tampico, de donde ella es.


En aquel tiempo teníamos pensado en irnos a vivir a Tampico donde había buenas oportunidades laborales para nuestra profesión, sin embargo una jugada de la vida nos trajo a Aguascalientes para ser catedráticos para la carrera de lo que ahora es la Licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Educación, que quedó como ahora, sólo como Licenciatura en Psicopedagogía.


Tenemos tres hijos, Ignacio es Comunicólogo y ejerce en Monterrey, está casado y nos ha regalado dos nietos, Valentina de tres años e Iñaki de casi dos; José Pablo de 34 años es Ingeniero en Sistemas de Computación por la UAA y Bernardo es Chef.


¿Qué pasatiempo tiene? ¿A qué personaje admira?


Me gusta leer historia política de México y filosofía, porque ayudan a entender los asuntos de la investigación los que han tenido solución y los que no, hay que conocer la historia política y social de manera más amplia para entender mejor la educación y ser mejor docente y ofrecer a los estudiantes una perspectiva más amplia.


Quisiera leer más, pero sencillamente el tiempo no alcanza. Me gusta leer a Enrique Krauze por el enfoque liberal que le da a la historia, pero me gustan también otros historiadores que presentan una perspectiva social.


En cierta forma tengo muchos personajes a quienes admirar, pero sin duda guardo un grato recuerdo del también Doctor en Investigación en Educación, Pablo Latapí Sarre, personaje de la vida intelectual que falleció en agosto de 2009, fui su alumno cuando tomé la Maestría, con él tuve la fortuna de formar una gran amistad a raíz de un intercambio educativo con mis alumnos de la UAA, a quienes llevé a México para que él les diera una plática sobre esta apasionante materia. Intercambiamos mucho, le aprendí más.


¿Nos puede comentar sobre los temas de sus investigaciones, Maestro?


Bueno, desde un inicio me ha interesado en la investigación sobre los valores con base en una concepción sociológica, sobre la formación de la conducta personal, lo que implica el criterio de bueno o malo, justo o injusto. En alguna época, -soy muy malo para la cuestión de las fechas-, hicimos un proyecto para la educación de la paz y los derechos humanos para formar profesiones de educación básica con actitud de formar en valores. En este proyecto participé con el doctor Pablo Latapí.

Laura Elena Rivera
Hidrocálido