Con 27 años y ya tiene 10 hijos: historias dramáticas viven los indígenas

Personas apoyadas en el Centro Indígena (Agencias)
30/07/2012 10:22:09
Aguascalientes, Ags.- Historias dramáticas se viven en la comunidad indígena que radica en Aguascalientes, pues por increíble que parezca, una mujer de 27 años de edad es madre de 10 hijos.
Inició su proceación a los 13 años de edad, no por voluntad, sino porque fue entregada a cambio de un par de bueyes para arar la tierra.
Guadalupe Armendáriz Corral, trabajadora social del Centro de Atención al Indígena, trabaja con estos grupos de personas que luchan por adaptarse a la cultura de Aguascalientes sin olvidar sus raíces y la propia.
Existen muchos mitos en torno a estas etnias, como son los Náhuatl, provenientes del estado de Guerrero, Veracruz y de la Sierra de Puebla; los Otomí, de Querétaro; Mazahuatl, del Estado de México; Huicholes, de Jalisco; Mixtecos, de Oaxaca; Tarascos, de Michoacán; y los Chamulas, del Estado de Chiapas.
Se dice mucho que drogan a sus hijos para que permanezcan dormidos mientras las mujeres los sostienen a espaldas atados con un rebozo.
Sin embargo es falso; periódicamente el DIF Estatal les somete a revisiones médicas con el apoyo del Sector Salud, corroborando que están libres de sustancias tóxicas y que su estado de salud es normal.
Lamentablemente por causas naturales y derivado de las condiciones a que se encuentran al permanecer en las calles expuestos a las inclemencias del tiempo, se tiene el registro de dos defunciones de niños indígenas, uno por deshidratación y otro más por broncoaspiración.
La explotación es otro de los mitos en torno a estos grupos sociales, se trata de un problema erradicado en Aguascalientes; el último caso de explotación se presentó en el 2006 contra una familia rarámuri, traída de la Sierra de Chihuahua con fines de explotación.
Vivían en condiciones muy deplorables en una finca de la salida a México; el hambre los hizo salir a las calles y fue entonces que quedaron al descubierto los abusos que padecían y se puso fin.
Actualmente radican en Aguascalientes 2,401 indígenas, de éstos actualmente 27 se alojan en el Centro de Atención al Indígena, y el resto en 128 vecindades en la ciudad, así como en los municipios Jesús María, Rincón de Romos, Calvillo, y San José de Gracia.
A diario salen a las calles a ganarse la vida; algunos pidiendo dinero o vendiendo semillas y botanas y otros desplazando los productos artesanales que ellos mismos elaboran.
La poligamia es una realidad que se vive en el grupo de los huicholes, donde es común que un hombre viva con más de dos mujeres, y los hijos de una y otra son hijos de ambas, pues todos constituyen grandes familias.
La directora de Desarrollo Familiar del DIF Estatal, Marcela Durán Madrigal, informó que constantemente se brinda atención a estos grupos, e incluso se han dignificado las instalaciones del Centro Indígena donde se les apoya con educación y actividades encaminadas a fomentar el autoempleo.
A pesar de que en estos grupos se encuentran las raíces de la cultura mexicana, persiste la discriminación, pero se sigue luchando por erradicarla.
Aguascalientes, Ags.- Historias dramáticas se viven en la comunidad indígena que radica en Aguascalientes, pues por increíble que parezca, una mujer de 27 años de edad es madre de 10 hijos.
Inició su proceación a los 13 años de edad, no por voluntad, sino porque fue entregada a cambio de un par de bueyes para arar la tierra.
Guadalupe Armendáriz Corral, trabajadora social del Centro de Atención al Indígena, trabaja con estos grupos de personas que luchan por adaptarse a la cultura de Aguascalientes sin olvidar sus raíces y la propia.
Existen muchos mitos en torno a estas etnias, como son los Náhuatl, provenientes del estado de Guerrero, Veracruz y de la Sierra de Puebla; los Otomí, de Querétaro; Mazahuatl, del Estado de México; Huicholes, de Jalisco; Mixtecos, de Oaxaca; Tarascos, de Michoacán; y los Chamulas, del Estado de Chiapas.
Se dice mucho que drogan a sus hijos para que permanezcan dormidos mientras las mujeres los sostienen a espaldas atados con un rebozo.
Sin embargo es falso; periódicamente el DIF Estatal les somete a revisiones médicas con el apoyo del Sector Salud, corroborando que están libres de sustancias tóxicas y que su estado de salud es normal.
Lamentablemente por causas naturales y derivado de las condiciones a que se encuentran al permanecer en las calles expuestos a las inclemencias del tiempo, se tiene el registro de dos defunciones de niños indígenas, uno por deshidratación y otro más por broncoaspiración.
La explotación es otro de los mitos en torno a estos grupos sociales, se trata de un problema erradicado en Aguascalientes; el último caso de explotación se presentó en el 2006 contra una familia rarámuri, traída de la Sierra de Chihuahua con fines de explotación.
Vivían en condiciones muy deplorables en una finca de la salida a México; el hambre los hizo salir a las calles y fue entonces que quedaron al descubierto los abusos que padecían y se puso fin.
Actualmente radican en Aguascalientes 2,401 indígenas, de éstos actualmente 27 se alojan en el Centro de Atención al Indígena, y el resto en 128 vecindades en la ciudad, así como en los municipios Jesús María, Rincón de Romos, Calvillo, y San José de Gracia.
A diario salen a las calles a ganarse la vida; algunos pidiendo dinero o vendiendo semillas y botanas y otros desplazando los productos artesanales que ellos mismos elaboran.
La poligamia es una realidad que se vive en el grupo de los huicholes, donde es común que un hombre viva con más de dos mujeres, y los hijos de una y otra son hijos de ambas, pues todos constituyen grandes familias.
La directora de Desarrollo Familiar del DIF Estatal, Marcela Durán Madrigal, informó que constantemente se brinda atención a estos grupos, e incluso se han dignificado las instalaciones del Centro Indígena donde se les apoya con educación y actividades encaminadas a fomentar el autoempleo.
A pesar de que en estos grupos se encuentran las raíces de la cultura mexicana, persiste la discriminación, pero se sigue luchando por erradicarla.
Claudia Marcela González
hidrocalidodigital











