Modernidad en un espacio histórico

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Recientemente inauguraron la primera etapa del nuevo puente de San Ignacio, obra que llega a darle un merecido respiro al histórico puente que data de hace casi 300 años.

En los últimos días el nuevo Puente San Ignacio está dando de qué hablar ya que se ha convertido en un referente de modernidad al sur poniente de la capital hidrocálida.


La obra luce fuerte, imponente, moderna, llena de luz, que a través de los grandes arcos que surgen como ventanas se alcanza a vislumbrar el antiguo puente respaldado por la majestuosa obra que lo cobija, convirtiéndose así en un tesoro lleno de historia, nostalgia y magia.

La necesidad de salvaguardar la obra histórica y la optimización de movilidad fueron los principales objetivos para los diseñadores del nuevo puente, el proyecto estuvo a cargo del Ing. Reyna, la Arq. Laura Daniela Reyna y del Arq. Roberto Guerrero, además de un equipo de 12 personas
entre ingenieros y arquitectos que buscaron detonar la zona sin opacar al antiguo puente, rescatando la idea original y hacer uso del acero para contrastar el material de piedra del ya existente.


Fue un proyecto de gran responsabilidad, hubo momentos de miedo por intervenir una zona histórica y no llegar a abarcar todo el contexto, comentó Laura Daniela quien ella al igual que su compañero Roberto tienen un par de años de haber egresado de la licenciatura por lo que al ver la primera etapa terminada los llenó de satisfacción.

En lo que respecta a la parte estructural, el Ing. Reyna expresó que el diseño va más allá de la idea de resolver la parte de movilidad o de rescatar un bien histórico, sino de darle un plus a la imagen urbana de Aguascalientes. Se trabajó durante tres meses en el diseño, se realizaron tres propuestas para lograr cobijar y hacer resaltar el antiguo puente.

Fue realmente un trabajo muy complejo, se presentó el modelo en tercera dimensión con las medidas exactas de cada pieza para hacerlas coincidir en la obra y poder soldar toda la estructura, el grado de dificultad fue mayor, algo así como un rompecabezas, refirió.

La construcción estuvo a cargo de Gemusa Construcciones S.A. de
C.V., platicamos con su representante, el Ing. Muñoz, quien denominó la
obra como un proyecto bastante interesante en el mundo de la ingeniería y cien por ciento artesanal.

Interesante porque está construido sobre el cauce de un río y artesanal porque la estructura está compuesta por 8 mil piezas diferentes hechas a mano, en un taller por artesanos, especificó que el hablar de ocho mil piezas diferentes no quiere decir que sólo se ocuparon esas ocho mil, sino que hubo piezas de esas mismas que se repitieron.

La obra duró aproximadamente ocho meses con la ampliación de la glorieta, participaron más de 200 obreros tanto en la estructura, electrificación y cimentación.

El puente tiene una longitud total de 91.81 metros, 9.03 metros de altura, se utilizaron 3,523.5 metros cúbicos de concreto, 210 toneladas de varilla, 460 toneladas de acero en la estructura, el equivalente al que se utiliza para hacer un edificio de 15 metros de altura con una superficie de mil metros cuadrados en cada planta.


El grado de complejidad en la estructura de acero es totalmente diferente, no existe un puente igual, está construido con acero A709 grado 50, que es de uso exclusivo para puentes.

La edificación sobre un río es delicado por lo que necesitó una cimentación especial, son cinco apoyos y cuatro arcos, cada apoyo tiene tres pilotes o pilas, que para su instalación se perforó a 16 metros de profundidad, cada pila tiene un diámetro de un metro y un peso aproximado de 25 toneladas.

Se perforaron esas tres pilas ya que como hay nivel freático, hubo que sellar las paredes con lodo bentonítico para evitar la entrada de agua. De ahí se incorporó el hincado de acero con una grúa revisando el montaje para que quedara perfectamente vertical.

Se formaron tres pilas que son parte de un apoyo, se cortó el concreto para colocar los cabezales de forma horizontal que finalmente unirían esas tres pilas, esa es la base de la estructura del arco, a la hora de colar ese cabezal se tienen que dejar las anclas para poner los arcos, cada arco está compuesto de cinco arcos pequeños que se conectan estructuralmente con elementos trasversales, cada cabezal que se empotra en el suelo tiene 2.20 metros de profundidad, 11.75 metros de longitud, 1.50 metros de ancho, son de concreto armado y sirve como apoyo de la estructura y para distribuir la carga. La distancia entre cada arco es de 22.69 metros.


El puente consta de dos carriles y una ciclopista, el proyecto contempla dos puentes uno de cada lado del puente histórico, está es la primera etapa.

TODA UNA HISTORIA EN EL ANTIGUO PUENTE DE SAN IGNACIO

El Antiguo Puente de San Ignacio, con casi 300 años de antigüedad ha sido testigo fiel de la historia de nuestro país.

El Puente de San Ignacio o de La Fundición se terminó de construir en diciembre de 1797, fue llamado San Ignacio, por el fundador de la
orden de los jesuitas, San Ignacio de Loyola, ya que los impulsores iniciales del puente fueron los miembros de esa orden. Décadas después, a unos cientos de metros de su ribera oriental se estableció una empresa de fundición, por lo que se comenzó a designar entre los usuarios como puente de La Fundición.

Las obras de construcción se iniciaron en 1743 y para mediados de 1745 ya se había cerrado la primera bóveda de las nueve que conforman la arcada del puente.

Prácticamente estaba listo en 1759 y sólo restaba levantar los pretiles y el empedrado de la vía, cuando el 29 de septiembre de ese año lo derribó una creciente del Río San Pedro, sobre el que se levanta la estructura.

Se comenzó a reconstruir al año siguiente, pero con la expulsión de los jesuitas e 1767 quedó suspendida la obra, reiniciándose hasta 1780. Este nuevo proceso de edificación culminó 17 años después, por lo que el tiempo total transcurrido para su materialización fue de 54 años.


El pasado 14 de julio, el gobernador del Estado, Martín Orozco Sandoval, inauguró la calzada sur-poniente del nuevo puente vehicular de San
Ignacio, en donde apuntó que con esta obra pública no sólo optimizará la movilidad de 33 mil aguascalentenses que transitan en estas inmediaciones, sino que también se salvaguarda y rescata un bien histórico para la Entidad, como lo es el Antiguo Puente de San Ignacio que se convertirá en un viaducto peatonal y para ciclistas, en esta obra se invirtieron cerca de 57 millones de pesos.


La Secretaría de Obras Públicas del Estado por su parte, explicó que esta obra consiste en dos puentes paralelos al Antiguo Camino a San Ignacio, en los que además de contar con un carril para ciclovía y banqueta peatonal, conectará con la Avenida Eugenio Garza Sada a través de dos carriles de circulación en ambos sentidos, además que se cuenta con una glorieta, en este sentido, destacó también que iniciarán la construcción del colector pluvial para estas áreas y la Avenida Eugenio Garza Sada.

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