Aguascalientes, México, Lunes 20 de Enero de 2020
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Una iglesia, el hogar de migrante abandonada por su familia al llegar a EEUU

Fotografa del 11 de diciembre de 2019 que muestra a la inmigrante guatemalteca Victoria Bol Cohuoj mientras habla con Efe en la Iglesia Cristiana del Buen Pastor, en Mesa, Arizona (EEUU). EFE/Beatriz Limn (EFE)
13/12/2019 15:25:01 Phoenix (AZ), 13 dic (EFEUSA).- A diferencia de aquellos que se refugian en iglesias en su huida de las autoridades migratorias, la guatemalteca Victoria Bol Cohuoj y su hija viven en una iglesia de Mesa (Arizona) porque, una vez logrado cruzar ilegalmente la frontera, se encontr con que su propia familia no las acogieron.

Lo habitual es que los migrantes se renan con sus allegados una vez estn en EE.UU., pero Bol y su hija, Adriana Noemi, de 2 aos, se vieron desamparadas cuando sus familiares rechazaron brindarle ayuda por temor a represalias de las autoridades migratorias.

Hctor Ramrez, el pastor de la Iglesia Cristiana del Buen Pastor, en Mesa, explica a Efe que "Vicky", como la llama cariosamente, lleg en muy mal estado, junto a su hija, que en ese entonces tena poco ms de un ao y presentaba un severo cuadro de asma.

"Cuando llamamos a su cuado dijo que no la poda recibir porque ya estaba casado con otra mujer y se neg rotundamente, y una sobrina en Nueva York tambin se neg porque estaba casada con un ciudadano (estadounidense) y tema que le perjudicara en su proceso", relata.

Ramrez recuerda que todo aquello supuso un "trauma muy serio" para la guatemalteca, quien "no paraba de llorar".

Cuando vieron la desesperacin de Bol, decidieron brindarle proteccin en su iglesia, y desde entonces la joven madre, de 23 aos, pudo salir adelante sin la ayuda de sus familiares.

La migrante asegura que fue en la iglesia donde encontr su nuevo hogar. Ya no extraa Guatemala; atrs dej una vida dura y dice que ahora su "familia" son el pastor y los buenos samaritanos que la ayudan desde comienzos de ao.

"He tenido una historia muy larga de violencia y tristeza all (en Guatemala); aqu estoy feliz porque tengo a mi hija y fue aqu donde encontr el apoyo que no me dio mi pas, ni mi familia. Este es mi nuevo hogar", dice a Efe la joven oriunda de San Luis Petn.

Debido a que an no cuenta con su permiso de trabajo, por ms de ocho meses ha vivido en la Iglesia Cristiana del Buen Pastor y en casa de sus "padres adoptivos", como ella se refiere a una pareja que temporalmente le abri las puertas de su hogar.

La guatemalteca alterna su vida entre la iglesia y las casas que la acogen, donde ayuda en las labores domsticas, pero el mayor tiempo posible lo dedica a aprender ingls, ya que quiere dominarlo para poder ayudar a su hija cuando esta tenga que hacer las tareas escolares en un futuro.

Con lgrimas en los ojos, Bol se pregunta por qu arriesg tanto por llevar a Estados Unidos a su hija, pero pronto se responde a s misma y dice que lo hizo para que la pequea no sufriera lo que ella pas.

Recuerda todos los retos que tuvo que vencer para llegar a Estados Unidos: fueron das en los que tuvo que caminar por el desierto sin probar alimento y enfrentar los peligros del ro Bravo.

Cuando cruzaba con su hija en brazos los fuertes caudales del ro nunca dej de pensar: "Si me muero, que me muera con mi hija para que no sufra". Y esa fuerza de querer dejar atrs una vida de abusos es la que la mantiene en Arizona viviendo de la caridad de las personas.

Luego, vivi el "trauma" de ser recluida en un Centro de Detencin en Arizona por ocho das con un nivel de desnutricin severo y con su hija enferma de gripa.

"Casi no nos daban de comer, yo dejaba de comer por darle de comer a mi hija, porque es lo ms importante que yo traa. Mi nia sufri ms porque vena enferma", dice.

Todo mejor cuando lleg a la iglesia de El Buen Pastor, y no olvida un simple caldo de pollo que le dieron al llegar, su primer alimento en condiciones en mucho tiempo.

Bol tuvo su cita en una corte de migracin el pasado martes y le dieron una extensin de un ao y medio en Estados Unidos y est a la espera de recibir un permiso para poder trabajar.

Mientras tanto estudia ingls, ayuda a todos los que la acogieron y ve la televisin, donde ha visto las noticias de las personas que han perdido la vida en su intento por cruzar el ro Bravo y se acuerda del peligro que ella misma y su hija corrieron al cruzar la corriente.

"Haca un friazo y un gua solo nos dijo crucen y van a pasar al otro lado. Ya ni vi quin se qued, el que se qued se qued", seala.
EFE