Sería difícil enumerar cuál de todos los proyectos de infraestructura creados por este gobierno ha sido el que más satisfacciones me ha dejado en lo personal. Lo cierto es que cada acción ha tenido un alto sentido social, múltiples beneficios para las generaciones actuales y del futuro.
Podemos mencionar así, de las repercusiones que pareciera poco tangibles de las obras relacionadas con la salud, las vialidades, la cultura, el agua y saneamiento, la vivienda, el turismo, la ecología, el desarrollo económico, entre otras.
Pero hago una referencia especial a una prioridad que hemos tenido en el gobierno del Estado, como es la educación. Un tema fundamental para construir una mejor sociedad. Para construir un mejor presente y futuro para todos, y para otorgarle la viabilidad al desarrollo.
Considero que para tener una educación de calidad hay que tener buenos maestros, escuelas bien equipadas y programas de estudio vanguardistas.
En Aguascalientes tenemos todo esto, que nos ha permitido ser reconocidos por la organización Mexicanos Primero como la única Entidad con un alto desempeño educativo.
Por cierto, esta misma organización hace unos días presentó un nuevo estudio denominado Brechas, en donde se muestra con datos contundentes una realidad que es preocupante: la desigualdad educativa.
Lo que Mexicanos Primero nos dice en su estudio es que la educación en nuestro país, más que un medio de movilidad social, se ha convertido en un medio para reproducir situaciones de desigualdad indignantes.
El estudio nos ofrece una conclusión que parece lapidaria y que a más de uno de nosotros seguramente nos dejó fríos y muy pensativos: la educación en el país contribuye a reproducir la desigualdad social.
Son palabras fuertes, que calan hondo en el ánimo de todos, pero que no pueden dejarnos paralizados ante el enorme desafío impuesto por una realidad que está ahí, que no podemos ocultar, pero que tampoco es irremediable.
En los últimos seis años no dejamos que esto pasara en Aguascalientes. No permitimos que la educación siguiera la inercia perversa que parece ser la regla en otros lugares.
La calidad educativa que ofrecimos a los niños de la ciudad fue la misma que ofrecimos a los niños que estudian en el área rural.
No hicimos distinciones, pero sí un esfuerzo sin precedente para superar lo proyectado en el rubro de construcción y consolidación de planteles, entregando escuelas completamente equipadas, listas para que los niños y jóvenes estudien con muchas ganas, practiquen algún deporte, adquieran habilidades informáticas y aprendan otro idioma como el inglés.
Sabemos que los cambios no se logran de la noche a la mañana y que iluminar esta sombra de la educación en nuestro país requerirá por mucho tiempo del esfuerzo sostenido de todos.
Este no es momento para refugiarnos en la resignación y la indignación. Es tiempo de ver para adelante, de consolidar aquello que estamos haciendo bien a favor de la educación, si queremos que realmente las cosas empiecen a cambiar y mejorar.
Así lo entendimos en Aguascalientes, de ahí que hemos aplicado una inversión sin precedente en materia de infraestructura educativa que nos ha permitido ser el primer Estado en el país en garantizar el acceso a la educación pública, desde educación inicial hasta el nivel medio superior en los 11 municipios del Estado.
Pero sobre todo cerramos brechas educativas porque en Aguascalientes tenemos a maestros comprometidos con la formación de nuestros niños y jóvenes, que entregan generosamente la antorcha del conocimiento a las nuevas generaciones.
No por nada fue posible que en nuestro Estado se pusieran en marcha 20 Centros de Desarrollo Educativo que ahora también son una práctica innovadora en otros cinco Estados del país.
Si queremos resultados diferentes, hagamos cosas diferentes. Esa fue la actitud de esta administración, la de ofrecer resultados en todos los rubros, principalmente en el educativo, recuperando el liderazgo de Aguascalientes al poner en marcha programas innovadores, que son ejemplo a nivel nacional.
En educación no nos está permitido darnos por vencidos o darlo todo por perdido. Hay muchas cosas por cambiar, de eso no hay duda.
Pero no estamos comenzando los cambios que requiere la educación en nuestro país desde la nada.
Basta con saber que hay docentes que enseñan desde las primeras letras hasta los conocimientos más complejos, para alimentar con acciones concretas la esperanza de que la educación en nuestro país pueda dejar de ser un medio para el cultivo de la desigualdad y convertirse en factor de verdadera superación personal, competitividad e innovación.
En Aguascalientes estamos cumpliendo la tarea que nos corresponde para que esto sea una realidad.
Reitero mi agradecimiento a los ciudadanos, a todos y cada uno de quienes creyeron en el proyecto del gobierno del Estado, por el respaldo brindado en estos 6 años, y porque juntos transformamos Aguascalientes para que cuente con bases firmes para la prosperidad y el mejoramiento de la calidad de vida.
Sigamos trabajando unidos, desde cualquier trinchera por el progreso de esta, la tierra de la gente buena.