Aguascalientes, México, Domingo 17 de Diciembre de 2017
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Otra vez el PES

14/12/2017 |
Hace no mucho, un candidato (o candidata) a un puesto de elección popular me dijo -con toda seguridad- sobre el Partido Encuentro Social: no te preocupes, van a jalar conmigo. Pasaron las semanas y volvimos a platicar sobre ese partido. "Son un asco de organización", me dijo arrepentido (o arrepentida) después de los acontecimientos. Y es que, pese a indicaciones superiores, el PES le había traicionado.

Su primer comentario sobre Encuentro Social me lo dijo después de que yo escribiese en este espacio un artículo en el que despotricaba contra el PES. Fue por eso que me llamó y me dijo que me tranquilizara (no en plan de amenaza, sino en plan de amigos), que no me tomara tan a pecho la ideología de ese instituto político ya que en realidad el PES no representaba lo que decía representar. Al final, como ya dije, le traicionaron.

Yo ya no sé qué representa, pero lo que sí sé es que su dirigencia nacional y la gran mayoría de sus militantes, al menos en Aguascalientes, son todos unos fanáticos cristianos que si por ellos fuera abolirían el Estado laico para convertir a México en una República Aleluya. Es por lo tanto, la nueva extrema derecha mexicana. Una copia barata de los poderosos partidos políticos cristianos brasileños que resultaron ser muy poderosos y hábiles pero también muy corruptos y perversos. El creador del PES, que no es ningún aleluya ni nada que se le parezca, fue muy inteligente al darse cuenta de que eran cada vez más los feligreses cristianos no católicos que había en México y que para ellos había que crear un partido político. Así, con el apoyo de ese alguien muy astuto y poderoso, nació Encuentro Social, un "monstruo" que si no se controla, podría salirse de control y hacerle mucho daño a la ya de por si frágil democracia mexicana.

Pero, ¿a qué voy con todo eso?, ¿para qué tanto contexto sobre un partido que apenas pinta en el escenario electoral nacional? Pues porque los dos partidos de extrema izquierda mexicanos, MORENA y el Partido del Trabajo, decidieron, por órdenes del dueño absoluto de ambos, el líder "progresista" Andrés Manuel López Obrador, aliarse con él. O sea, los dos partidos de la extrema izquierda del país se van a aliar, abiertamente en una coalición electoral, con el partido de la extrema derecha. ¿Y en qué puede parecerse la extrema izquierda a la extrema derecha? Pues en muchas cosas, pero principalmente en dos, la primera en que los polos extremos casi siempre se unen, la segunda, mucho más sencilla, en la ambición por el poder. Con tal de llegar a Los Pinos, no duden que AMLO vaya una o varias veces durante su campaña a uno de esos eventos tan coloridos que reúnen a miles y miles para alabar a Jesús, o que en un debate niegue su respaldo a iniciativas que históricamente se han concretado en México gracias al apoyo de la izquierda más moderna y progresista que este país ha tenido. Todo sea por la banda presidencial.

Lo único cierto es que para el próximo año no veremos en la boleta presidencial a ningún representante de la izquierda moderna y liberal que tanto falta le hace a nuestro país. Y eso que yo no soy de izquierdas, pero reconozco la necesidad de oxigenar a nuestra empobrecida política, con una opción progresista, moderna y pragmática, cosa que yo no veo por ningún lado.

Sea como sea, gane o pierda AMLO, lo que es un hecho es que el PES ocupará en el 2018 más espacios de poder de los que nunca hubiese podido imaginarse, y por lo mismo digo que todos deberíamos de estar muy atentos para evitar que desde sus posiciones, busquen impulsar una agenda basada en el fanatismo y en el desprecio a la laicidad que nos haga retroceder décadas en todo lo que hemos avanzado en ese sentido.