Aguascalientes, México, Sabado 19 de Abril de 2014
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Características de un buen priísta

06/04/2014 |
Como anillo al dedo cayó, para qué es más que la verdad, en la cúpula nacional del PRI, la investigación periodística dada a conocer esta semana por la periodista radiofónica, Carmen Aristegui, que sacó a la luz pública el actuar deleznable de Cuauhtémoc Gutiérrez, ex presidente del tricolor en el DF, que de acuerdo con las pesquisas hechas utilizaba recursos públicos para pagarles a mujeres por sus servicios sexuales, haciéndolas pasar como empleadas del partido.

La investigación, perfectamente trabajada por el equipo de Aristegui, fue suficiente para que en cuestión de horas el presidente nacional del PRI, César Camacho Quiroz, ordenara el cese del dirigente capitalino y pidiera a las autoridades una profunda indagatoria sobre los hechos revelados.

En seguida, varios priístas connotados como Manlio Fabio Beltrones y María de los Ángeles Moreno exigieron la expulsión de este sujeto impresentable de las filas del partido y la imposición de un castigo ejemplar por sus actos.

En términos generales, me parece que la respuesta del PRI a las acusaciones hechas contra Cuauhtémoc Gutiérrez fue puntual y adecuada. 

El príncipe de la basura, como es conocido en la capital del país, es uno de esos políticos que tanto daño le han hecho al partido más antiguo. Es el arquetipo del corrupto, mafioso y porro al que millones de mexicanos ven con desprecio.

Hijo de un líder de “pepenadores”, heredó de su padre una gran estructura que le sirvió como capital político para ir subiendo escalones dentro de un instituto político que observó, por muchos años con complacencia, las mañas, los vicios y los excesos de este militante que al final terminó provocándole una fuerte herida.

Sin embargo esa complacencia llegó a su fin esta semana. Curiosamente hace algunos días, el hoy ex presidente del PRI capitalino le hizo a un periódico de circulación nacional unas declaraciones en las que prácticamente retaba a la dirigencia nacional tricolor. En este contexto, pareciera que desde hace tiempo Gutiérrez, que logró apropiarse a base de golpeteo de la estructura priísta en el DF, dejó de ser bien visto por la cúpula del Institucional, encabezada por supuesto por el presidente Enrique Peña Nieto.

Aunque herido por el escándalo mediático que provocó la investigación periodística, creo que al final el PRI será el más beneficiado por la caída de Cuauhtémoc Gutiérrez. Incluso no dudaría ni tantito que la revelación mediática hecha el miércoles en Noticias MVS haya sido inducida o provocada por alguien dentro del partido que valoró más importante la muerte política de una lacra, que la imagen del tricolor en el DF.

Como haya sido creo que a partir de este revuelo periodístico el PRI tendrá que ser mucho más cuidadoso al momento de empoderar a sus militantes. En política, como en cualquier otro ámbito humano, hay estilos y personalidades. La homogeneidad no existe en ningún grupo de personas, la sociedad es siempre heterogénea. Por lo anterior, decir que el tricolor tendría que estar integrado con políticos de un solo estilo, sería absurdo y su materialización, imposible. No obstante sí hay un buen número de características que tendrían que ir innatas a los priístas de poder: la sobriedad, la afabilidad, la discreción, la preparación, la disciplina, la prudencia, la inteligencia. Reunir todos estos atributos no ha de ser tarea fácil, pero para una persona que quiere llegar al poder, al menos dentro del PRI, tendría que ser el requisito mínimo.

El nuevo PRI que ha querido lanzar desde la presidencia, Enrique Peña Nieto, reúne algunas de las características aquí señaladas. Por ejemplo, el primer círculo presidencial está conformado por políticos sobrios, afables, discretos, preparados, prudentes, disciplinados e inteligentes con los ingredientes adicionales de la eficacia y el pragmatismo.

Aquellos que se desfasaron y siguen actuando contrariamente a estos principios, aquellos que hacen de los excesos un estilo de vida, que se dejan llevar por sus emociones, que tratan a los demás descortésmente, que no son discretos ni prudentes y que –como Gutiérrez- utilizan el poder para llevar a cabo sus peores fechorías, deberían ser defenestrados porque de lo contrario, el defenestrado será el propio partido.

 

ekikhm@hotmail.com

@enricoags