Aguascalientes, México, Lunes 23 de Septiembre de 2019
Seguir a hidrocalidod en Twitter   RSS  
           

Los ex-gobernadores de Aguascalientes… ¿cómo actuaron después de dejar el poder?

20/09/2019 |
Mi memoria me alcanza solamente hasta el sexenio de Otto Granados para recordar qué hicieron los gobernadores una vez que salieron del poder. De Otto para atrás me lo han contado o lo he leído. Por eso, para ser más precisos hablaré sólo de lo que me consta en base a mi memoria. Otto Granados salió de la gubernatura en 1998, feliz por no haberle entregado el poder a Héctor Hugo. A los pocos meses de su salida, el entonces presidente Zedillo lo nombró embajador de nuestro país en Chile. Granados no era cualquier político, era un agudo, audaz y muy joven ex-gobernador, cercanísimo a Carlos Salinas, por lo que seguramente Zedillo lo vio como una amenaza y pensó que lo mejor sería premiarlo con una Embajada donde seguramente haría un gran papel y donde, de paso, lo tendría lejos. Cuando terminó su misión diplomática Otto regresó al país y se metió a la academia. Tuvo una muy lenta reaparición en la escena pública. Fue un ex-gobernador muy discreto, como su personalidad misma, que dejó trabajar en paz a su sucesor. Luego vinieron de nuevo los cargos importantes hasta encumbrarse como el primer secretario de Educación Pública oriundo de este Estado. Otto ha sido un muy buen ex-gobernador y jamás tuvo problemas de ningún tipo. Felipe González dejó el poder muy enojado en 2004 pues se lo tuvo que entregar (a través de Juan José León Rubio) a Luis Armando. El perfil bajo no era parte de la personalidad de don Felipe que era un tipo entrón y amante de las declaraciones rimbombantes, pero a su favor jugaba una cosa, era muy amigo del presidente de la República, tanto que -incluso antes de dejar el Gobierno y para evitarle el disgusto de atestiguar cómo LARF se hacía gobernador- fue nombrado subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación desde donde ejerció un poder enorme. A principios de 2006, don Felipe renunció a su puesto para venir a buscar una candidatura al Senado. Tenía el apoyo de México y de la enorme mayoría de los panistas del Estado y ganó. Seguramente no fue lo más cómodo para Reynoso el ver a un ex-gobernador tan activo como Felipe cuando aquel apenas agarraba vuelo, pero la diferencia aquí es que González tenía un enorme y muy poderoso respaldo con el que el entonces mandatario no habría podido hacer nada. Felipe fue, a diferencia de Otto, un ex-gobernador muy hiperactivo, pero como ya dije, con uno gran respaldo. No le pasó nada. Vino después Luis Armando. Él, muy feliz, sin saber lo que vendría después, le entregó el poder a Carlos Lozano, pero LARF ya había cometido un error craso desde antes de dejar el Gobierno. Se había mandado construir una mega torre en el bulevar San Marcos que para muchos fue peor que una mentada de madre. Presumiendo riqueza, frivolidad y sin un grupo político fuerte que lo respaldara, LARF se placeó por cualquier cantidad de lugares haciéndole sombra a Carlos. Fue un muy mal ex-gobernador y así le fue. No tuvo la discreción de Otto ni el respaldo de don Felipe. Lo demás es historia. Carlos Lozano le entregó el poder, también feliz, a Martín Orozco. Y en cuanto dejó la gubernatura, desapareció. Nada de ostentaciones, nada de frivolidades. Lozano aprendió de la vieja escuela y no fue hasta dos años después cuando de manera muy discreta se comenzó a dejar ver en las corridas de toros de la Feria, esas que desde joven disfrutó en el palco 5. Pese a tener un gran respaldo político, como el que en su momento tuvo don Felipe, Carlos ha optado por el silencio así que podemos concluir que ha sido un buen ex-gobernador. No le ha pasado ni le pasará nada.

Hago esta remembranza de los ex, a propósito del lo pésimo como ex-presidente que está resultando Enrique Peña Nieto y lo que seguramente le pueda pasar si no le baja.