Aguascalientes, México, Viernes 22 de Agosto de 2014
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De consultas populares y salarios mínimos

20/08/2014 |
Suiza es un país modélico en todos los sentidos. Su democracia, sus libertades, su economía, todo es casi perfecto. Quizás sea en gran medida por su reducido tamaño, tanto en población como en territorio, que este país tiene lo que otros no pueden ni siquiera llegar a aspirar. Pero lo mejor de Suiza -creo yo- es la cultura de libertad y participación tan impregnada entre sus habitantes.

Ahora que en México se habla y se discute mucho sobre las consultas populares y los salarios mínimos, me puse a revisar un poco de lo que sucede en aquel pequeño país europeo, corazón financiero del mundo, en ambos tópicos. 

En Suiza, los mecanismos de participación directa para los ciudadanos son impecables. Los suizos pueden acudir a las urnas hasta cuatro ocasiones por año para decidir sobre iniciativas que hayan sido propuestas ya por un partido político, ya por un conjunto de asociaciones de la sociedad civil, ya por un simple ciudadano. Según su marco legal pueden pronunciarse sobre cualquier asunto, inclusive (esto no se permite en nuestra legislación) sobre aquellos que pudieran considerarse atentatorios contra los derechos humanos. Por ejemplo, en el año 2009 una importante mayoría de ciudadanos votó en consulta popular en contra de la construcción en su territorio de alminares o minaretes, es decir, de unas torres muy altas que se construyen en las mezquitas y que son un símbolo muy fuerte para los musulmanes. 

En este caso podría decirse que los suizos se vieron demasiado xenófobos o racistas al no haberles permitido a los musulmanes construir sus torres. Pero finalmente fue la decisión que se tomó.

Pero son otras, en específico dos, las decisiones del pueblo suizo que quisiera resaltar en esta ocasión y que en mi opinión resaltan el espíritu de libre mercado que habita en los suizos, espíritu por demás positivo que les ha brindado a lo largo de su historia resultados magníficos. 

A mediados de mayo de este año, por iniciativa de un grupo de sindicatos y de partidos políticos de izquierda, se puso sobre la mesa la instauración de un salario mínimo nacional hasta esa fecha inexistente. La propuesta de salario mínimo era de ¡3,270 euros mensuales! Lo que hubiera puesto a los suizos a la cabeza mundial en ese ámbito. Estoy seguro de que a bote pronto la mayoría de mis lectores pensarían que la propuesta fue avalada por una inmensa mayoría de votantes. ¿Cómo no apoyar la instauración de un salario mínimo tan alto? Pues se equivocan. La iniciativa de la izquierda suiza fue rechazada de manera categórica el 76.3 por ciento de quienes participaron en el referéndum. Podrán decir algunos que los suizos resultaron muy poco progresistas y por el contrario muy conservadores. Yo diría que más bien resultó ser un pueblo demasiado liberal y hasta un tanto libertario, muy informado y consciente acerca de la importancia que tiene y ha tenido para su desarrollo la libertad empresarial. 

Pero eso no fue todo. A finales del año pasado en otro referéndum los suizos rechazaron, también de manera contundente, otra iniciativa desde mi punto de vista muy populista surgida también desde las filas de la izquierda. La iniciativa denominada “1:12 Para un salario justo" fue promovida por las juventudes socialdemócratas de aquella nación y en términos claros proponía establecer un límite a los salarios de los ejecutivos de las empresas asentadas en su territorio. Se establecía que ningún ejecutivo podría ganar más de 12 veces de lo que ganara el trabajador con el sueldo menor. Pues resulta que el 65 por ciento de los votantes dijo que NO, que el Estado no podía imponer ese tipo de limitaciones.

Otra muestra de su espíritu libertario.

Lo que más les preocupó de ambas propuestas a los suizos fue la tentación del gobierno de querer restringir sus libertades económicas. 

En el Índice de Libertad Económica 2014 de la Fundación Heritage, Suiza se ubicó en el quinto lugar, antecedido por Hong Kong, Singapur, Australia y Nueva Zelanda, entre las naciones con mayores libertades económicas del orbe. Le siguió Canadá, después Chile, Mauricio, Dinamarca y en el décimo lugar Estados Unidos. Otros países que se ubicaron en las primeras veinte posiciones fueron el Reino Unido, Luxemburgo, Finlandia, Países Bajos, Suecia y Alemania. México se ubicó en el triste y lejano número 50 de 177 Estados contabilizados. En los últimos lugares de la lista encontramos a naciones como Venezuela, Zimbabwe, Cuba y Corea del Norte, los primeros dos países con dictaduras de facto, y los últimos, los únicos países del mundo con dictaduras oficialmente comunistas. Zimbabwe por cierto, el país con el índice de desarrollo humano más bajo del planeta en el 2010.

¿De qué lado nos ponemos? ¿Qué nos conviene como nación?

Las respuestas, creo, están más que claras.

Más adelante desarrollaré, de manera más amplia, otros aspectos de la libertad económica, libertad que por cierto hoy tantos actores políticos mexicanos satanizan.

@enricoags