Aguascalientes, México, Sabado 25 de Octubre de 2014
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Adiós al Municipio Libre

23/10/2014 |
A grandes males, grandes remedios. El tan citado –y aclamado por algunos- artículo 115 constitucional, que habla del municipio libre, es hoy para los mexicanos un lastre del que tendríamos que sacudirnos si queremos que las cosas funcionen bien en este país.

Ese artículo dice en su primer párrafo: Los Estados adoptarán, para su régimen interior, la forma de gobierno republicano, representativo, democrático, laico y popular, teniendo como base de su división territorial y de su organización política y administrativa, el municipio libre. Luego, en la fracción tercera, se señala que los municipios tendrán a su cargo funciones y servicios públicos diversos, entre los que destacan la seguridad pública, -en los términos del artículo 21 de la Constitución-, policía preventiva municipal y tránsito.

¿Cuáles son los términos del artículo 21? “La seguridad pública es una función a cargo de la Federación, el Distrito Federal, los Estados y los Municipios, que comprende la prevención de los delitos; la investigación y persecución para hacerla efectiva, así como la sanción de las infracciones administrativas, en los términos de la ley, en las respectivas competencias que esta Constitución señala. La actuación de las instituciones de seguridad pública se regirá por los principios de legalidad, objetividad, eficiencia, profesionalismo, honradez y respeto a los derechos humanos reconocidos en esta Constitución. Las instituciones de seguridad pública serán de carácter civil, disciplinado y profesional. El Ministerio Público y las instituciones policiales de los tres órdenes de gobierno deberán coordinarse entre sí, para cumplir los objetivos de la seguridad pública y conformarán el Sistema Nacional de Seguridad Pública”.

¿Cuál es el lastre al que me refiero al inicio de esta columna? Al hecho de que a los municipios se les siga otorgando la facultad de garantizar la seguridad pública de sus habitantes a través de las policías preventivas.

La podredumbre de este país está, en buena medida, en sus municipios. Son 2,417 municipios libres cuyas autoridades no sólo no han podido enfrentar a la criminalidad, sino que se la han unido.

El mejor ejemplo es el caso de Iguala, en el estado de Guerrero. Pero existen muchos más. Municipios de estados como Michoacán, Tamaulipas, Sinaloa, Zacatecas, Veracruz, que están involucrados, hasta la médula, con la delincuencia organizada. ¿Por puro gusto? No lo creo. Sus gobernantes están involucrados por supervivencia, porque si no lo hacen los matan, así de sencillo.

Por eso creo que es momento de dejar a un lado el bello y romántico discurso del municipio libre para dar paso a una centralización de los cuerpos de seguridad pública en el país. El Presidente de la República y los legisladores federales están, desde mi punto de vista, obligados a presentar y llevar a cabo una reforma al artículo 115 de la Constitución para que se les quite a los municipios la facultad de garantizar la seguridad pública. De la misma manera están obligados a reformar la Constitución, de tal manera que quede establecido como una obligación la conformación de 32 policías estatales, 32 mandos únicos.

Pero iría incluso más allá. Hay Estados donde el Mando Único ha dado buenos resultados. Sin ir más lejos, Aguascalientes. Pero si consideran que mi ejemplo es muy simplista, volteemos a ver entonces a Nuevo León, en donde su gobernador, Rodrigo Medina, a base de esfuerzo y trabajo logró construir, con el apoyo de la Federación, la Fuerza Civil, una policía estatal de mando único que se hace cargo de la seguridad en toda la Entidad y que ha logrado contener a la delincuencia organizada y reducir los índices delictivos y de violencia en el industrioso Estado del Norte.

Pero ¿y el resto de los gobernadores? Son contados, con los dedos de una mano, los mandatarios que se hacen en serio responsables de la seguridad de sus Estados, por eso yo no descartaría en un futuro muy lejano otra reforma a la Constitución para que la seguridad pública en todo el territorio nacional, pasara a ser responsabilidad única del Gobierno de la República. ¿Que mi propuesta va en contra de la esencia más pura del federalismo? No nos engañemos. México tiene de federalista lo que yo tengo de astronauta. Dejemos de simular. Somos un país –en casi todos los aspectos- centralista, menos en el más importante: la seguridad.

@enricoags