Aguascalientes, México, Jueves 27 de Noviembre de 2014
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Putin, de nuevo.

13/11/2014 |
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, sufrió en menos de una semana dos humillaciones que seguramente le hicieron –y le seguirán haciendo- pasar un muy mal rato. La primera y más importante de ellas, que ya comenté ampliamente en un artículo de la semana pasada, fue la barrida que el Partido Republicano le puso a su partido, el Demócrata, en las elecciones intermedias de aquel país, humillación que acaso signifique el entierro de la era Obama, pues en adelante tendrá un Congreso adverso. La segunda humillación, con muchas menos repercusiones políticas, pero sin duda significativa y muy simbólica, la repetición en la lista de Forbes, por segundo año consecutivo, de Vladimir Putin como el hombre más poderoso del mundo, dejando a Obama en un vergonzoso segundo lugar. Y digo vergonzoso porque resulta difícil explicar cómo es que el mandatario del país más poderoso del mundo no sea a su vez el hombre más poderoso de la Tierra. Sin embargo los elementos en los que se basa Forbes y otros que yo mismo deduzco, me parecen lo suficientemente objetivos y razonables para colocar nuevamente a Putin en el primer lugar de la lista y relegar a Obama a la segunda posición.

¿A qué elementos me refiero?

Para empezar, Vladimir Putin gobierna su país cual dictador, sin una oposición clara ni en el Congreso ni en la sociedad civil. El Poder Legislativo ruso le pertenece, la poca sociedad civil organizada, le teme. Por su parte el Poder Judicial está absolutamente cooptado por el mandatario, mientras que la libertad de expresión y de prensa simplemente no existe. En condiciones como estas, el margen de maniobra de Putin para hacer lo que se le pegue la gana, es enorme. 

Pero eso no es todo. Putin tiene, por si fuera poco, una aceptación entre sus gobernantes difícil de entender para nosotros, pero real y palpable. La mayoría del pueblo ruso lo adora. Adora su carácter firme frente al eterno enemigo, Estados Unidos. Adora su arrojo y fortaleza frente a las amenazas terroristas que acechan a ese enorme país. Adora su patriotismo y su empeño, que vaya que le ha funcionado, para que Rusia vuelva a ser aquella potencia mundial que imponía respeto en el mundo del Siglo XX, cuando entonces se llamaba Unión Soviética. Los rusos están orgullosos de tener un presidente con agallas, un nuevo Zar que defiende, sin que le tiemble la mano, los intereses de su patria en todo el mundo.

El tercer punto y definitivo –según mi apreciación-, fue lo que Vladimir Putin logró hacer este año sin que nadie, realmente, se le pusiera enfrente. Sin decir agua va, el mandatario ruso le quitó a su vecino Ucrania una parte importante de su territorio, Crimea. La arbitraria e ilegal anexión a Rusia se dio ante la mirada atónita pero impávida a la vez de los líderes de Occidente, empezando por Barack Obama, que no hizo nada por evitarlo. Se vio mucho más activa por este asunto a la canciller alemana Ángela Merkel, que al autodenominado líder del mundo libre.

Otro hecho que le da a Putin el primer lugar entre los hombres más influyentes del Planeta, es el acuerdo de suministro de gas de su país a China, acuerdo firmado en mayo de este año y que representa para la antigua Unión Soviética poco más de 400 mil millones de dólares. Pero eso no es todo. El Kremlin y Pekín ya trabajan en otro acuerdo de la misma naturaleza que contendría los siguientes elementos: 30 años de suministro de Rusia a China a partir del 2018, 38 mil millones de metros cúbicos anuales de suministro de gas y de 350 a 400 dólares de precio estimado por 1,000 metros cúbicos. Con esto, Rusia podría empezar a despreocuparse de los acuerdos de suministro de gas que tiene firmados con Europa, y que han sido utilizados como amenazas de Occidente al Kremlin por su política en Ucrania. A Putin eso ya no le importa, él ya volteó hacia el Oriente. 

A todo lo anterior hay que sumarle que Rusia cuenta con el segundo arsenal nuclear más poderoso de la Tierra.

He ahí las fortalezas y los hechos objetivos que le dieron a Putin la posición número uno en la prestigiosa lista.

¿Y Obama? Pobre Obama. Pese a que su país sigue siendo la primera potencia mundial y pese a que el desempeño de la economía estadounidense mejora día con día, el otrora carismático presidente se debilita cada vez más. Ante la anexión de Crimea a Rusia no pudo hacer absolutamente nada, frente al conflicto en Siria no ha podido tampoco hacer algo visible y ante la amenaza del Estado Islámico, ha tenido una respuesta apenas tibia.

En descargo de él podríamos decir que gobierna, a diferencia de Putin, un país democrático y libre. Y la mejor muestra de lo que digo fue lo sucedido el martes de la semana pasada en las elecciones intermedias, donde los republicanos le propinaron una humillante paliza. Además de eso en Estados Unidos sí hay prensa libre, sociedad civil organizada, etc.

Pero a la lista no le importa ni la democracia, ni las libertades, ni la división de poderes, ni la sociedad organizada, a la lista de Forbes le importan los hechos objetivos y por eso, con gran atino, ubicó otra vez a Vladimir Putin como el hombre más poderoso del mundo.

@enricoags

 
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