Aguascalientes, México, Martes 21 de Febrero de 2017
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21/02/2017 |
La mirada de Pence

Si Donald Trump es exagerado en sus expresiones, su vicepresidente, Mike Pence, es todo lo contrario.

El presidente de EUA no puede ocultar en su rostro si está feliz, si está desesperado, si está enojado o si está furioso. Lo vimos en la conferencia de prensa de la semana pasada y lo vemos cada que sale a hablar en público. Por más que trate de “verse presidencial”, de verse calmado y frío, siempre llega un punto en que vuelve a ser él, en que pierde los estribos y revela, en su rostro, qué es lo que está sintiendo en ese momento. Creo que Donald Trump sería un pésimo jugador de poker. Si le saliera un mal juego no podría ocultar su enojo Y si le saliera uno bueno, no podría esconder su alegría. Definitivamente no tiene poker face.

Ahora bien, ¿han visto ustedes el rostro de Mike Pence?, ¿han visto su mirada? El ex-gobernador de Indiana es, por decir lo menos, inexpresivo. Cuando sonríe apenas se le nota. Muchas otras veces lo que hace es apretar el mentón, como para no evidenciar su sentir, ya sea de enojo, ya sea de alegría , ya sea impaciencia. Y su mirada, a diferencia de la de Donald Trump, es profunda y penetrante. Es la mirada de un hombre de poder, no de la un payaso.

Supongo, sólo supongo porque la verdad es que no tengo ni idea de cómo suceden las cosas allá, que cuando el serio e inexpresivo Mike Pence camina por la Casa Blanca, todos, hasta el presidente (que dicho sea de paso no es su jefe), se quedan fríos.

Pence es muy parecido, en su inescrutable forma de ser, a Vladimir Putin. Son hombres que controlan a la perfección sus gestos para no verse nunca ni muy exaltados ni muy deprimidos. Saben que esa es una forma muy efectiva de ejercer el poder. Por lo general da más miedo una persona que no se expresa y que no muestra sus intenciones, que una que amenace y que se la pase alardeando sobre sus intenciones. Los inescrutables suelen actuar, los descifrables no. Como reza el dicho: perro que ladra no muerde.

Pero lo que más me gusta de la mirada de Mike Pence, sobre todo cuando está a un lado de Donald Trump, es lo que yo pienso que es su sentir. Pence sí sabe de política y sabe perfectamente que los primeros días de la actual Administración han sido tormentosos. Sabe también que Trump tiene muchísimos frentes abiertos y que nunca un presidente de aquel país había cosechado tantos enemigos en tan poco tiempo. La mirada de Pence, pese a ser inescrutable, denota una burla hacia Trump y una silenciosa ambición, ¿por qué?, porque sabe perfectamente que si las cosas siguen como van, que si la tormenta no se detiene, él podría convertirse en algún momento quizá no muy lejano en el presidente número 46 de los Estados Unidos. A veces hasta llego a pensar que Pence alienta a Trump en privado a cometer estupideces. Para quedarse él con la silla.
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