Aguascalientes, México, Martes 21 de Octubre de 2014
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Situación difícil

19/10/2014 |
México atraviesa por un momento complicado. Muy complicado. La desaparición en Guerrero de cuarenta y tres normalistas ha sido un episodio cimbrante. Lo mucho en buena imagen que el país había ganado en los últimos meses, gracias principalmente a la aprobación de las reformas estructurales -sobre todo en materia energética- y a la captura de grandes capos de la droga como el “Chapo” Guzmán, se vio afectada por los hechos de Iguala y Ayotzinapa.

Hace apenas dos días, un amigo español me escribió por WhatsApp preguntándome sobre el caso Guerrero. Me cuestionó, primero, si yo estaba bien. Le expliqué que estaba de maravilla, que Aguascalientes estaba muy lejos de la zona de conflicto, que no había de qué preocuparse. Entonces, me respondió que las noticias que llegaban a España sobre México eran no precisamente gratas. Me dijo que los titulares en su país hablaban de un México en crítica situación.

No nos engañemos, señores. Esa es no sólo la proyección que le estamos dando al mundo, esa es nuestra triste pero contundente realidad. Una cosa es que vivamos en Aguascalientes, un Estado que –afortunadamente- se encuentra en una especie de burbuja, y otra, la realidad en varias Entidades.

No fue suficiente el hecho de que la administración del presidente Peña Nieto hiciera todo cuanto estaba en sus manos para modificar el discurso bélico de Felipe Calderón, que un día hablaba del narco y el otro, también. Al principio sirvió. La percepción en los primeros años de este Gobierno era que, efectivamente, la inseguridad y la violencia iban a la baja, pero bastaron solamente veinticuatro meses para que las cosas volvieran a empeorar. Mi percepción es que hoy México es ese mismo país violento de hace tres años.

En particular, en el Estado de Guerrero sucede algo extraño. Extraño y siniestro. La alerta nacional está en el hallazgo de los 43 normalistas desaparecidos, pero nadie se detiene a pensar quiénes son las personas cuyos restos han sido encontrados en las múltiples fosas clandestinas descubiertas en los últimos días en cerros del entorno de Iguala. Se hallan decenas y decenas de cuerpos y se dice: No se preocupen mexicanos, no son los normalistas. Pero, y entonces, ¿quiénes son? ¿Ya nada más porque no son los normalistas la situación no es grave? Señores, con el perdón, pero son seres humanos, son personas seguramente asesinadas a sangra fría por el hampa, enterradas cual animales en fosas macabras.

Pongámonos serios. México atraviesa por una crisis de inseguridad e inestabilidad como pocas veces se había visto. Ya en el sexenio anterior el país vivió momentos de histeria similares al actual, por ejemplo, el incendio de la guardería ABC, el del Casino Royal, la masacre de decenas de migrantes en Tamaulipas, la sospechosa, muy sospechosa diría yo, muerte de dos secretarios de Gobernación. Fueron esos momentos en los que el país se vio puesto a prueba por los grupos del crimen organizado y que la verdad no salió bien librado. Hoy estamos ante un panorama que por momentos se le quiere parecer. Sin restarle mérito a las ya tan mencionadas reformas, tenemos que reconocer que la situación por la que atraviesa la nación es sumamente delicada y que si no se actúa de manera contundente, si no se hace algo para detener este espectro de violencia, el problema va a escalar todavía más.

Hoy en México se combinan varios factores que juntos crean condiciones preocupantes.

 

@enricoags