Aguascalientes, México, Sabado 20 de Diciembre de 2014
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Tenía razón

04/12/2014 |
Con excepción del plan para sacar del rezago a tres Estados del Sur del país, nada de lo propuesto la semana pasada por el Presidente Peña Nieto, es nuevo.

Prácticamente todos los puntos del tan comentado decálogo ya se los habíamos escuchado en su momento al ex-presidente Felipe Calderón, que durante su administración no se cansó de reprocharle a los gobernadores y alcaldes por su pasividad ante el crimen organizado y por la podredumbre de sus policías.

La iniciativa original para desaparecer a las corporaciones municipales e integrar 32 policías estatales únicas, fue del ex-mandatario panista. Pero más tardó en proponerlo el presidente de la República que en brincar la oposición ante esa medida que llamaron “centralista”.

¿Por qué no pudo Calderón concretar la creación de las policías estatales únicas? Algunos dirán que porque no supo hacer política, es decir, no supo construir los acuerdos con la oposición para sacar adelante la mencionada iniciativa. Yo digo que por la mezquindad de la oposición de entonces. ¿Y quién era esa oposición? Principalmente el PRI, que ahora nos gobierna. ¿O sea que el PRI que hace unos años se erigió como el defensor acérrimo del federalismo y del municipio libre, oponiéndose a desaparecer las policías municipales, ahora es el que propone justamente eso? Afirmativo.

Es aquí cuando cada vez más personas comenzamos a darnos cuenta de que, pese a las críticas y errores cometidos, el ex-presidente Felipe Calderón no estaba tan equivocado ni en su pronóstico ni en su plan para enmendar la grave situación que aquejaba el país.

Y si no están de acuerdo entonces dígame alguien por favor en qué ha cambiado la estrategia del Gobierno de la República para combatir a la delincuencia organizada. En qué se ha diferenciado de la estrategia calderonista. Dígame alguien por favor alguna propuesta novedosa del presidente Peña Nieto que no sea una copia o un refrito de lo que Calderón planteó en su gobierno.

Como sea, el hubiera no existe, y la mezquindad de algunos políticos que antes fueron oposición y que hoy son gobierno provocó, entre otras cosas, que la situación en México siguiera agravándose cada vez más, hasta llegar a los niveles de descomposición social, violencia y hartazgo generalizado a los que hemos llegado.

Ante esa descomposición ¿qué hacer? Ya lo dijo Peña Nieto (emulando a Calderón): de entrada hay que desaparecer a las policías municipales y crear policías estatales únicas con altos estándares de confiabilidad y profesionalismo. Ya se ha escuchado hasta el cansancio que es más sencillo controlar a 32 policías que a 1,800.

Pero ese es sólo el inicio. Faltan muchísimas más acciones contundentes del Estado para frenar la violencia y derrotar a la delincuencia organizada, por ejemplo, irse directamente contra el dinero de los cárteles, su principal fuerza, que nadie se ha atrevido a tocar. 

Por el bien del país, esperemos que ahora aquellos priístas que durante el sexenio anterior bloquearon este plan lo aprueben y –por si las dudas- esperemos también que los mismos panistas que en su momento lo impulsaron no vayan a cambiar de opinión y rechazarlo como venganza política. Creo que en un momento tan delicado de la vida nacional, como el que vivimos, no caben ni las mezquindades, ni los revanchismos, ni los oportunismos. Es cierto que un político es, casi por naturaleza, mezquino, vengativo y oportunista, pero lo que hoy requiere México no son simples políticos, o grillos para definirlos mejor, lo que requiere el país son estadistas y demócratas (yo sé que es mucho pedir) que dejen a un lado sus malditos intereses y vean por el bien de los mexicanos.

Para finalizar, y respondiéndole a algunas personas que me han preguntado mi opinión sobre el contenido del decálogo presidencial presentado la semana pasada, ¿le faltó algo al anuncio? Por supuesto que sí, a Peña Nieto, como jefe de Estado de la República, le faltó hacer un largo y sincero mea culpa en el que reconociera que él y todos los políticos de todos los partidos políticos le han quedado a deber a México. Faltó autocrítica, sobró soberbia.

@enricoags

 
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