Aguascalientes, México, Miercoles 14 de Noviembre de 2018
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Heridas que nunca sanan.

23/08/2018 |
Carmen Aristegui le ha asestado a los dos últimos presidentes de la República los más duros golpes mediáticos que han manchado de alguna u otra manera sus respectivos legados. Con Felipe Calderón el asunto fue el de su presunto alcoholismo. La pregunta que la periodista se hizo al aire de si Calderón era o no alcohólico movió el avispero en el país y aunque le costó el trabajo a la conductora, logró lo que quizás era su cometido: sembrar la duda entre millones de mexicanos que hasta la fecha relacionan a Felipe Calderón con la bebida. Con Peña Nieto el golpe fue peor todavía. Carmen Aristegui y sus reporteros, con la ayuda de un entonces dolido Marcelo Ebrard (hoy feliz y todopoderoso futuro canciller) sacaron a la luz pública el asunto de presunta corrupción más espinoso del actual gobierno: la Casa Blanca. Un asunto que el gobierno no supo cómo manejar y en el que incluso la esposa del presidente tuvo que salir en cadena nacional a dar una explicación que en mi opinión nunca debió haber dado. La herida de la Casa Blanca de Peña Nieto no ha sanado todavía y tan no ha sanado que el martes en una entrevista para Televisa Peña Nieto reconoció que uno de los momentos más complicados de su gobierno fue ese precisamente. “El tema de la Casa Blanca es un tema que a mí me queda muy marcado… ¿Qué lamento de este tema?, que no obstante la información pública sobre la que no había ni obligación legal de hacer… fue suficiente para quitar el estigma que se quedó en el gobierno, en el presidente de la República y en la credibilidad que tenía lo que estaba haciendo el gobierno, lamenté haber involucrado a mi esposa en la explicación del tema… me arrepentí… creo que a ella le dejó un mal sabor, un tema que ha sido difícil superar en todo este tiempo”. El presidente saliente se sinceró con Denise Maerker. Ni los 43, ni la violencia generalizada, ni los conflictos con los maestros lo marcaron tanto durante su presidencia como el escándalo iniciado por Aristegui. ¿Qué habrá sentido Peña Nieto al escuchar a AMLO decir que procuraría el regreso a radio nacional de la polémica periodista?, ¿qué habrá sentido el mandatario saliente al ver el lunes en Palacio Nacional, parado a unos metros de él, al presunto responsable de estas filtraciones hoy designado por AMLO como canciller? Lo de la Casa Blanca de Peña como lo del alcoholismo de Calderón son de esas heridas que nunca sanan. Hoy quienes se las provocaron están por regresar a la escena nacional con todo el poder.