EN 3 MINUTOS

23/05/2013 |
Sea por la vía de la expropiación o por cualquier otro camino previsto en la ley, es incuestionable que no puede alargarse por más tiempo la norma jurídica que garantice la preservación definitiva de la reserva ecológica de la mezquitera oriente.
Las casi 40 hectáreas que abarca el parque conocido como La Pona se han mantenido por muchos años como un apetitoso manjar para fraccionadores habitacionales, que ven en el amplio espacio un señor tesoro.
La ambición fue frenada por la declaratoria de reserva ambiental, pero se necesita que el Congreso de Aguascalientes tome una decisión legislativa incontrovertible. En esto se coincidió ayer en sesión especial de las Comisiones Unidas de Gobernación y Puntos Constitucionales y la de Medio Ambiente.
Sin embargo todavía deberán celebrarse otras dos de estas reuniones, antes que se llegue a una conclusión de carácter irrevocable, según fue expuesto en la sede del Legislativo.
Pero los diputados no deberían darle más largas al asunto, porque el consenso popular es asegurar el rescate de una zona a la que indebidamente en años recientes desde la Presidencia Municipal se autorizó el cambio en el uso del suelo.
La beneficiada fue una constructora de empresarios locales y de Monterrey, aunque la idea de hacer viviendas de lujo en ese sitio se vino abajo cuando los diferentes sectores de la sociedad se identificaron en un común como enérgico rechazo.
Entre paréntesis, fue la segunda ocasión en que se dio uno de estos hechos. La anterior fue cuando décadas atrás se pretendió capitalizar la plantación de miles de árboles en el Cerro de la Cruz, para acondicionar «Balcones de Aguascalientes», donde iban a fincar sus residencias los adinerados. Hoy ese promontorio está inundado, sí, pero de casas de carácter social.
Sea por la vía de la expropiación o por cualquier otro camino previsto en la ley, es incuestionable que no puede alargarse por más tiempo la norma jurídica que garantice la preservación definitiva de la reserva ecológica de la mezquitera oriente.
Las casi 40 hectáreas que abarca el parque conocido como La Pona se han mantenido por muchos años como un apetitoso manjar para fraccionadores habitacionales, que ven en el amplio espacio un señor tesoro.
La ambición fue frenada por la declaratoria de reserva ambiental, pero se necesita que el Congreso de Aguascalientes tome una decisión legislativa incontrovertible. En esto se coincidió ayer en sesión especial de las Comisiones Unidas de Gobernación y Puntos Constitucionales y la de Medio Ambiente.
Sin embargo todavía deberán celebrarse otras dos de estas reuniones, antes que se llegue a una conclusión de carácter irrevocable, según fue expuesto en la sede del Legislativo.
Pero los diputados no deberían darle más largas al asunto, porque el consenso popular es asegurar el rescate de una zona a la que indebidamente en años recientes desde la Presidencia Municipal se autorizó el cambio en el uso del suelo.
La beneficiada fue una constructora de empresarios locales y de Monterrey, aunque la idea de hacer viviendas de lujo en ese sitio se vino abajo cuando los diferentes sectores de la sociedad se identificaron en un común como enérgico rechazo.
Entre paréntesis, fue la segunda ocasión en que se dio uno de estos hechos. La anterior fue cuando décadas atrás se pretendió capitalizar la plantación de miles de árboles en el Cerro de la Cruz, para acondicionar «Balcones de Aguascalientes», donde iban a fincar sus residencias los adinerados. Hoy ese promontorio está inundado, sí, pero de casas de carácter social.











