Aguascalientes, México, Lunes 24 de Septiembre de 2018
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EN 3 MINUTOS

21/09/2018 |
Si algo puede reprocharse a la nueva mayoría en el Congreso de la Unión, que ya está aplicando la aplanadora para imponer sus decisiones, es sino seguir con una vieja costumbre de nuestra política donde la condición de las fuerzas dominantes es impuesta muchas veces con la única lógica de la fuerza bruta, perpetuando así una costumbre ya añeja que fue usada en su día por aquel extinto PRI y luego, tras su triunfo del año 2000, por las legislaturas dominadas por los panistas.

Los justos equilibrios y el arte de la negociación, fue obra no de muestras de buena voluntad de ninguna fuerza dominante, en el Congreso federal y las legislaturas estatales, sino de la existencia de los contrapesos que se consiguió a partir de la Legislatura federal de 1996, que fue la primera en que el anterior partido único no tuvo ya la fuerza suficiente para imponerse por obra de su mayoría absoluta, hasta que llegamos a esta especie de restauración en que una mayoría vuelve a tener la manera de imponerse sin ninguna consideración.

Pero si esto es reprochable allá en la Ciudad de México, no lo es menos en nuestra diputación estatal, donde ayer pudimos ver que la receta será la misma y que aprovechando su victoria local y los posteriores, y poco claros, amarres, la diputación panista se comportará como una de esas aplanadoras que parece ahora están de moda de nueva cuenta en este país.
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