Aguascalientes, México, Domingo 23 de Septiembre de 2018
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EN 3 MINUTOS

30/08/2018 |
Dejemos de lado un momento el debate sobre la eficacia o ineficacia de la labor policíaca, o de los frutos putrefactos del nuevo sistema penal, para reparar en que no hay bien susceptible a ser robado y revendido que esté seguro en esta capital, lo que decimos ahora a propósito del reporte de los edificadores de casas de que no hay día en que los cacos visiten las viviendas recién levantadas para robarse todo lo que tenga posibilidad de acomodarse en el mercado negro.

 

Casas, viviendas, edificaciones nuevas, autos enteros o en partes, cableado subterráneo, materiales para la construcción forman sólo una muestra del catálogo cuya elaboración podría ser objeto de una tesis doctoral de un criminalista en ciernes, pues todo lo que se nos ocurre que sea posible de robar será robado si los ladrones tienen la proverbial ocasión, pues el remedio posible sería tener piquetes de policías y vigilantes en cada puerta.

 

La pregunta ante tal estado de las cosas es cuál será un cálculo conservador que nos dé una idea ligera de ante cuántos ladrones andan rondándonos por las calles, para ver a qué horas nos despojan de lo nuestro, por medio del engaño, el timo, el fraude, el asalto y todas las modalidades del latrocinio, que de tener respuesta nos debería ponernos a repensar seriamente si no se impone un cambio ya en el escudo de armas del Estado para cambiar eso de la ‘gente buena’.
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