Aguascalientes, México, Miercoles 26 de Junio de 2019
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EN 3 MINUTOS

02/04/2019 |
A cualquiera que se tenga que enfrentar a este dilema, le costará horrores asumir una postura ante este fenómeno de #MeToo, que se populariza ahora en Aguascalientes, pues por una parte se nos señala, con razón, que parte de la indefensión de las mujeres acosadas y abusadas tiene que ver con una postura que les niega credibilidad, lo que las victimiza doblemente, por el otro lado está el riesgo ya señalado, y gravísimo, de que estas plataformas sean usadas para dañar reputaciones, como recién se supo la semana pasada en que desde un perfil presuntamente falso se acusaba a un maestro de una universidad local.

Sabiendo que en las redes el individuo suele comportarse de manera irracional, lo que ha servido para que estas herramientas sirvan lo mismo para democratizar la opinión que para que sujetos anónimos y hasta robots hagan campañas limpias o sucias en favor o en contra de cualquiera, estamos ante un campo minado, pues se entiende que una mujer violentada tampoco puede exponer su identidad, sobre todo cuando señala abusos padecidos por parte de un superior jerárquico, pero deja sin resolver el asunto que plantea la posibilidad de que cualquiera se haga pasar por una víctima y llene de cieno el prestigio de personas íntegras.

Será difícil pero indispensable lograr alcanzar un punto de vista equilibrado, esto luego de que se haga la necesaria reflexión y se indague qué pasó en el lamentable caso que se registró ayer, en el que un famoso músico y escritor mexicano, acusado anónimamente de acosar a una niña de 13 años, supiera que su prestigio estaba de tal manera dañado que dijo que su única opción era el suicidio, lo que explicó 'sin aceptar ninguna culpabilidad' en la que fue su carta póstuma.

 
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