Aguascalientes, México, Miercoles 18 de Septiembre de 2019
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EN 3 MINUTOS

14/05/2019 |
Sabedores de que la única vía segura y la única apuesta de largo plazo a la prosperidad es la llamada inversión en capital humano, un eufemismo para describir la educación, llama la atención la manera en que en nuestro país se van desterrando, vía la derogación de las reformas y ahora con la anunciada creación de universidades cuya calidad formativa da escalofríos, por no hablar de la manera en que la autoridad prefirió un mal arreglo que un buen pleito con los sindicatos de profesores, los controles para asegurar que los educadores tengan algo qué enseñar y aquellas evaluaciones para que los educandos demuestren los aprendido, pues parece que ahora la norma, la única válida en el sector, será la laxitud.

No es que nadie pretenda regresar a aquellos años de aquel modelo educativo caduco, basado en una disciplina draconiana y cuya máxima era la burrada de que la letra con sangre entra, pero da la impresión de que el nuevo modelo educativo que se propone, si es que se propone alguno, consagra como absolutas las prácticas mal atribuidas al modelo Montessori, en realidad mucho más articulado de lo que se le supone, de que cada quien haga lo que se le venga en gana.

Ya era malo ofrecer a los profesores mexicanos espectáculos populares de calidad dudosa y luego consentir que tuvieran un asueto adicional para evitar que llegaran resacosos a dar clase, cuando llegaban, pero pensar en casi una semana de asueto, es pensar en lo poco que la disciplina cuenta ya en la escuela, por no hablar de un privilegio para un sector que se sabe mimado, poderoso e intocable, y no precisamente porque sea un gremio de irresponsables, pero sí uno donde cuentan más los dos que gritan que los mil que callan.

 
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