Aguascalientes, México, Martes 17 de Julio de 2018
Seguir a hidrocalidod en Twitter   RSS  
           
 

Consultas públicas

17/07/2018 |
No sabemos si poniendo la manga ancha podemos decir que la historia nos da un ejemplo de lo que son las consultas públicas, cuando en el Evangelio se narra ese episodio en que Poncio Pilato, el virrey romano en la Palestina bíblica, consultó a la masa enardecida sobre el futuro de un reo ilustre, es decir Jesucristo, al que por clamor aquella multitud exigía que fuera ejecutado.

Comentamos esto a propósito de la siempre noble propuesta de que las más graves decisiones del próximo Ejecutivo federal sean determinadas por consulta popular, lo que equivale ponerle cara a ese ente abstracto que es pueblo y seguir sus indicaciones, así sean estos que nos aventemos al barranco.

La teoría política, en el entendido de que el pueblo, la ciudadanía, la sociedad civil y otras caracterizaciones semejantes son una abstracción, han perfeccionado instrumentos para que estas consultas cubran un mínimo deseable de representatividad, pues es fácil que allí donde se dice que habla Juan Pueblo, sean otros los que estén hablando, de tal manera que para eso existen las figuras de los plebiscitos y los referendos, que sin embargo padecen de cierta fragilidad y que no pueden ser usados a la menor provocación, pues corremos el riesgo de ser una sociedad siempre en tensión y siempre convocada a tomar decisiones.

El problema de las consultas populares como tales, luego de que se habla de que se llamará a participar a la sociedad y a los expertos, tiene que ver con quién representará a la sociedad y a qué tipos de expertos se convocará y luego extraer conclusiones de lo mucho que se diga allí, trátese de una consulta sobre la reforma educativa, sobre el futuro del nuevo aeropuerto capitalino o del color que han de pintarse los camiones urbanos.

Existe algo llamado el efecto Burt, para referir a aquellos casos en que un científico reputado, en este caso un tal sir Cyril Burt, un experto psicólogo inglés, realizó experimentos por décadas para llegar a las conclusiones en que él creía de antemano, un tema conocido por los científicos, pero que nos alerta del peligro de armar consultas para luego concluir que la gente piensa justo lo que nosotros suponemos.

Por lo demás las urnas hablaron y otorgaron para AMLO y su equipo, donde se habla del concurso de expertos en cada materia, un mandato, el de tomar decisiones sobre los asuntos de interés nacional y luego asumir íntegramente si estas fueron correctas o equivocadas.
Editoriales pasadas