Aguascalientes, México, Sabado 18 de Mayo de 2013
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Trabajo en conjunto

17/05/2013 |
Hasta la última de las aristas queda removida con el reemplazo en la secretaría municipal de Seguridad Pública, de manera que en Aguascalientes se reafirma el Mando Unico Policíaco como una poderosa palanca para reducir la tasa delictiva y velar por la seguridad de los hidrocálidos y de sus bienes.
Desde implantado el concepto del MU y en cuyo aspecto nuestra Entidad marca la pauta a nivel nacional, se alcanzaron aquí buenos resultados en el combate a la delincuencia organizada. En contraste, no puede señalarse lo mismo con relación a los robos en esta ciudad, el índice de los cuales está disparado.
Precisamente la sustitución en la conducción de la Uniformada Municipal fue presionada por la gran cantidad de atracos domiciliarios y los hurtos en la vía pública, a personas y a vehículos estacionados. Y es que aunque no se ha aceptado públicamente, se tienen datos de que el anterior titular, José de Jesús Ortiz no siempre mostraba la necesaria disposición para colaborar con otras corporaciones.
Desde un principio el Mando Unico lo encarna el General Rolando Eugenio Hidalgo Eddy, de probada eficacia en la lucha contra la delincuencia mayor. Para dejar en claro que las cosas han cambiado, el divisionario encabezó esta semana un acto en la sede de la Municipal, el C 4, en función de reafirmar que hoy soplan otros vientos y que la coordinación entre las distintas corporaciones, con el apoyo del Ejército Mexicano, no es más un sofisma.
El flamante titular de la PM, José Pablo Godínez Hernández mientras tanto se ha manifestado abierto para ser parte en la solución del problema delictivo agudizado en esta capital. Sus declaraciones al respecto sugieren que acabará el llamado celo policíaco y que en adelante las fuerzas combinadas lanzarán golpes más certeros en contra del hampa.
La coordinación, que no siempre funcionó, será distintivo de esta renovada batalla contra la delincuencia común en la capital aguascalentense, aunque es necesario señalar que el MU funcionará no solamente aquí, sino que está pensado para que opere con los más altos niveles de efectividad, en todo el territorio estatal.
Esto es necesario ya que también en el interior los latrocinios no cesan. El abigeato reaparece hoy aquí y mañana allá. Los robos de cableado eléctrico hasta dejar fuera de funcionamiento pozos dotadores de agua para la población y de perforaciones agrícolas, no cesan. Y también las minipandillas se dan vuelo sustrayendo maquinaria y hasta aperos de labranza para abastecer un «mercado negro» insaciable.
En esta ciudad, mientras tanto, desde recientemente resurgió grotescamente el desafío hacia los agentes de la ley: la nube de «grafiteros», encargados de dejar «cacarizo» el rostro de la casa común de los hidrocálidos. Se dan banquetes de su lujuria anarquizante al cobijo de las cómplices sombras nocturnas y a gritos piden que se les reduzca. ¿Cargarán finalmente sobre ellos, o los casatenientes tendrán que seguir comiéndose su rabia e invirtiendo en la reposición de pintura para arreglar las fachadas de sus casas?.
En este sentido, los jueces de barandilla cargan con una responsabilidad que no se pueden sacudir, porque de ellos y de nadie más depende que se extinga hasta el último rastro de la impunidad que ha dado a estos operados del cerebro, y a sus familias alcahuetas, una irritante impunidad.
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