Aguascalientes, México, Martes 23 de Julio de 2019
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Tapen el pozo

23/07/2019 |
La circulación de un video que muestra cómo una familia fue asaltada a mano armada, afuera de un restaurante, que en definitiva no sucedió en esta ciudad, muestra sin embargo la manera en que actúa esa banda de presuntos colombianos que se dedica en exclusiva a despojar a las personas que llevan relojes de lujo, y en zonas residenciales donde es más fácil que este tipo de personas asistan.

Al parecer los sujetos tienen cómplices en restaurantes de lujo, donde identifican a aquellos que llevan estas joyas, algunas de decenas de miles de dólares, para luego abordarlos, pistola en mano, cuando se retiran a los estacionamientos, donde son atracados.

Los reportes es que en las últimas horas seis de estos atracos se registraron en el norte de esta ciudad, todos con el mismo ‘modus operandi’ y todos ejecutados por sujetos con acento suramericano, aunque habrá que recordar que hace cosa de dos o tres meses, en un centro comercial de aquella zona, en un bar de un centro comercial de lujo, un ex-funcionario estatal fue despojado también de su reloj de alta gama, por un grupo armado que ignoró a otros comensales.

Resulta desafortunado el llamado de un organismo empresarial, que pide a las personas no hacer ostentación de lujos, en cuanto a que significa una claudicación, en el entendido de que aquí cualquiera puede tener la casa, los autos o las joyas que haya ganado con su trabajo y que la exigencia debe ser a las autoridades para que cumplan su obligación de garantizar que salir la calle no es jugarse la vida.

Por lo demás las evidencias señalan que estos atracos se cometen en víctimas de todas las condiciones y que si a alguno lo atracan por llevar un reloj lujoso, los hay que son asaltados y luego heridos por un celular, unos tenis, o incluso cuando los delincuentes se enfurecen cuando la víctima no lleva nada encima.

Como todo son presunciones respecto al origen de la banda o si están asentados aquí o son una de esas organizaciones itinerantes que pegan algunos golpes en una ciudad y se trasladan a otra, lo que se pude suponer es que se trata de profesionales, lo que explicaría la rapidez de sus movimientos y el hecho, afortunado, de que hasta ahora, y solamente hasta ahora, en sus golpes no hayan lastimado a nadie.

Esperemos que no tengamos que, pronto, hablar ya no de atracos, sino de gente lesionada en el mejor de los casos, lo que nos dice que estamos justo a tiempo de que las autoridades, metidas como están en su pleito que se traduce en grilla barata, demuestren eficacia y detengan a estos hampones, pues no hay que esperar a que se ahogue el niño para luego tratar de reaccionar de alguna manera.

 
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