Aguascalientes, México, Miercoles 22 de Mayo de 2019
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Rizando el rizo

21/05/2019 |
Lo primero, que es lo principal, es decir que las autoridades están amparadas por la ley y que es evidente que los concesionarios ignoraron las exigencias, por las causas que ellos mismos han repetido, de renovar sus unidades y mejorar su servicio, como bien señalaron ayer muchos usuarios que se quedaron esperando camiones para trasladarse a su trabajo.

No les falta razón, por otra parte, a estos segundos, al exponer como demanda que está en riesgo su patrimonio y el trabajo de cientos de personas, entre choferes y personal auxiliar y administrativo cuyo sustento está ligado a la operación de los urbanos, aunque aquí la consideración es que no hay mejor manera de cuidar lo propio que mantener el negocio en buen estado.

No se ayudaron los dueños de los camiones al exhibir ayer en su parada en las calles Madero y Moctezuma de chatarras indignas, aunque luego recibieron la ayuda de las autoridades que, elevando el tono del enfrentamiento, desplegaron agentes estatales y ordenaron el desalojo, lo que demuestra que para que exista un pleito siempre hacen falta dos y corresponde al Gobierno estatal mantener, sí, la firmeza para hacer cumplir el ordenamiento legal, pero también la prudencia para evitar que sus argumentos dejen de tener peso y legitimidad por el uso de la fuerza.

Lo cierto, y eso es un clamor ya de largo aliento, es que el servicio del trasporte urbano es lamentable y en su momento, simpatías o antipatías aparte, el grueso de la población consintió en que a las autoridades de Movilidad les asistía la razón cuando negaron a los de ATUSA el incremento a sus tarifas, hace un par de meses, pues ya era un cuento largo ese de que los concesionarios demandaban aumentos con la promesa de mejorar sus servicios, para luego dejar el compromiso en el pretexto de que no había manera de financiarse para cumplirlo.

Quedan sí, los señalamientos de que en esto de las cosas públicas la forma es fondo y que el monumental enredo que complica ahora las posibilidades de un acuerdo negociado, es una responsabilidad compartida, pues hace tiempo que la relación entre la autoridad y la agrupación de concesionarios se limita a una confrontación que sube de nivel, ante la posición de intransigencia de ambas partes.

Falta, y esto es perceptible, un afán conciliador para evitar una escalada que no conviene a ninguna de las dos partes y entendimiento oficial de que la razón se impone con mano izquierda y no con amenazas y desdén, amén de comprobar qué hay de cierto en los señalamientos de que se privilegió a alguno con financiamiento exclusivo para operar los recién estrenados camiones chinos, pues entendiendo que este es un baile de dos, la transparencia absoluta es la única que puede legitimar la posición de Palacio.

 
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