Aguascalientes, México, Viernes 15 de Noviembre de 2019
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Chantajeados

14/11/2019 |
Hace unas semanas, un par de centenares de alcaldes de municipios de todas las regiones de México intentaron, en vano, ser recibidos en Palacio Nacional por AMLO, en un episodio en el que un grupo de ellos intentó de plano asaltar una de las puertas de acceso a la sede del Ejecutivo, asalto que, en su día se informó, terminó con el lanzamiento de gases contra los ediles, que justificaron su proceder diciendo que parecía que en este país, y en estos tiempos de la ‘Cuatrote’, la única manera de hacerse oír, nunca escuchar, era por medio del grito y el sombrerazo.
En su día advertimos que esto sería el arranque, de hecho, de una interlocución entre la Presidencia y los grupos con reclamos y demandas, dominada bajo la lógica pervertida de “quien tiene más saliva iba a tragar más pinole”, ya que a la administración federal se le ven más las costuras y las debilidades, pues aunque parece concentrar todas las decisiones en la figura única del restaurado Presidente omnipotente, aquella Presidencia imperial de la que habló Krauze –que suponíamos extinta-, ya supimos que tenemos un Gobierno federal débil ante los que han intentado chantajearlo, y lo han logrado.
Existían entonces los precedentes de los hechos de La Ruana Michoacán, las marchas de anarquistas que vandalizaron el centro de la CDMX en sus protestas alrededor del 2 de octubre, por no hablar de la manera en que el SNTE y la CNTE impusieron, con bloqueos, sus puntos de vista en la demolición de la reforma educativa, una muestra de que a gritos se podía obtener la atención de AMLO.
Faltaba ese extremo caso del chantaje armado, que se vivió cuando grupos criminales fuertemente armados y mejor organizados, sitiaron y ocuparon de hecho la ciudad de Culiacán, y obtuvieron no que se ejerciera la fuerza del Estado contra ellos, sino la liberación de Ovidio Guzmán, capturado y luego liberado, en circunstancias lamentables y de todos conocidas.
El último episodio que muestra la debilidad de un Gobierno que se pretende monolítico y a imagen y semejanza del último priísmo sin fisuras, el de Luis Echeverría, muestra ya sus puntos débiles ante grupos dispuestos a elevar el tono de sus demandas, todos los decibelios que haya menester, es el secuestro informático de Pemex, en el que cibercriminales se apoderaron del control de la red informática de la paraestatal y de toda su información interna, incluida la más sensible, que sólo liberarán si el Gobierno cede a su exigencia del pago en criptomonedas a aproximadamente 4.9 millones de dólares, algo así como noventa y pico millones de pesos.
Ayer por la tarde la secretaria de Energía, Rocío Nahle, que sigue afirmando que el ataque fue parcial y de alcances limitados (contra lo que dicen las empresas de ciberseguridad) aseguró que no cederán al chantaje, otro brindis al sol de un Gobierno que, lamentablemente, o paga o no tiene la manera de enfrentar esa nueva amenaza, como han admitido por lo bajo muchos técnicos que trabajan para la paraestatal.
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