Aguascalientes, México, Martes 7 de Abril de 2020
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Inconsciencia

06/04/2020 |
Ayer desde Londres llegaban imágenes de policías británicos echando, literalmente, a los muchos que llenaban los parques de la capital inglesa, una imagen que hemos visto replicada en Italia o en España, lugares donde el confinamiento por la pandemia en curso se volvió obligatorio, a tal extremo que en el segundo país hay personas ya detenidas por violar la orden de quedarse en casa de manera reiterada, lo que nos dice que no hay una sociedad en el mundo que como tal esté dispuesta por las buenas a cumplir mandatos extremos.

No es fácil confinarse en casa, como lo saben los muchos que aquí han cumplido la recomendación, que eso es en México, de no salir a la calle salvo para asuntos indispensables, un asunto que se complica en casas pequeñas o en aquellas donde habitan familias numerosas, o pequeños, donde un día o dos de encierro apenas son tolerables, pero el asunto se va complicando conforme van pasando las jornadas.

Se sabe que se incrementan los roces personales, que la mente sufre de estrés y ansiedad conforme avanza el tiempo, que los entretenimientos de antes: ver televisión, leer, meterse en las redes sociales, van perdiendo su poder distractor y que, seres sociales como somos, necesitamos pensar en aire fresco, en ver a otros, en estar en una reunión con amigos y todos los etcéteras que viven los que sí están cumpliendo y que lo hacen porque saben que en otros lugares donde se lo tomaron a broma ahora cuentan los contagios por miles y las muertes por cientos, pues estamos ante una circunstancia excepcional que tiene paralizado al mundo.

Pero si en países donde hay más conciencia civil, más información y hasta un mandato firme para parar la pandemia hubo quienes, y no pocos, que se tomaron los cierres de negocios y factorías como vacaciones y salieron a permitir que se propagara el coronavirus, no podemos esperar mucho en el nuestro donde la disciplina y la obediencia a la autoridad no es que hayan arraigado profundamente entre nosotros.

Apenas el viernes Google, en base a sus mapas de tráfico, señalaban que en México la movilidad en calles y carreteras apenas se había reducido un treinta por ciento, lo que nos revela lo poco que han calado los llamados de las autoridades sanitarias, lo que no se contradice con el resultado de la encuesta de María de las Heras, pues no es lo mismo que los haya que sigan haciendo su vida normal, como si no pasara nada, que haber sido enviado a casa por la empresa, pero seguir saliendo a la calle sólo para no caer en el aburrimiento extremo del encierro domiciliario.

Bastaba entrar en un autoservicio del norte de la ciudad el sábado, para ver que ni la gente entiende que hay que organizarse para no llenar esos negocios, que seguirán abiertos y en general con los anaqueles llenos de mercancía, y tampoco estos negocios han tomado las providencias necesarias para evitar aglomeraciones, limitando el ingreso o impidiendo la entrada de familias enteras, que van al súper como quien va el parque a pasar el día.

Esto por no hablar de las escenas que llegan de Guadalajara, donde se colapsaron las salidas, porque los tapatíos sencillamente decidieron salir en masa a pasar la  Semana Santa en pueblos y playas.