Aguascalientes, México, Martes 24 de Abril de 2018
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Mercadillos

19/12/2017 |
Aunque la existencia de tianguis se asocia con una antiquísima tradición vernácula de venta callejera, los mercadillos improvisados son un fenómeno tan viejo como el truque y están presentes en todas las civilizaciones humanas, de tal manera que ahora que los mercados de pulgas, tiraderos, ferias ambulantes o como se les quiera llamarse reproducen en medio mundo, allí donde se celebra –y en donde no- la Navidad, a nadie debe extrañarle el espectáculo que vemos ahora en nuestras calles.

Fue un ex-secretario de Servicios Públicos Municipales quien, en un arranque de sentido común dijo aquello de que los vendedores ambulantes de algo tienen que vivir, atendiendo a una realidad evidente en nuestro país respecto a la proporción de personas empleadas en el sector informal, sin el cual tendríamos un desempleo exorbitante.

Nada que objetar, salvo que la existencia de estos mercados impróvidos donde se comercian desde vegetales hasta televisiones debe ser sometida a un orden por las razones que saltan a la vista y que tienen que ver con controles sanitarios, asuntos tributarios, procedencia de la mercancía que allí se oferta, controles de calidad, asuntos de vialidad y hasta de seguridad.

El desorden imperante, y la queja general proviene de allí, es que en estos lugares reina el caos y en el caso de los tianguis navideños la falta de certeza sobre el origen de lo que allí se vende, sobre su calidad, en tanto que el comercio establecido pide igualdad de condiciones en materia tributaria pues la economía sumergida es la oportunidad ideal de que algunos se forren y se salten a la torera sus obligaciones fiscales.

Por lo demás el espectáculo que vemos en el primer cuadro y en otros rumbos como el barrio de La Purísima, tiene algo que revela vitalidad y ofrece imágenes entrañables, a la vez que revela que mientras los que pueden acuden a los centros comerciales a buscar los regalos que entregarán el fin de semana, los hay también cuya condición los hace ir a buscar allí donde las cosas son más baratas y están al alcance de sus bolsillos.

No será esta vez, como quedó demostrado, que sin embargo se intente un mínimo de orden para la operación de estos mercados ambulantes, lo que deja de nuevo para después la ya urgente tarea de la autoridad de demostrar que aquí alguien tiene el mando.
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