Aguascalientes, México, Jueves 26 de Abril de 2018
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Viejas costumbres

20/12/2017 |
Cualquiera que tenga el temple, el tiempo y la paciencia del santo Job y se atreva a acercarse a las zonas comerciales, sean estos los negocios ‘curros’ de centros comerciales y zonas norteñas, o sean los modestos puestos de cualquiera de los tianguis que se reproducen por todos los rumbos y, como no, en el primer cuadro, ven que persiste esa vieja costumbre tan nuestra de dejar las cosas para el último, lo que no iba a ser distinto para la época en curso.

Los compradores menos prevenidos se quejan de que es tal la demanda de algunos artículos, sobre todo juguetes para los menores, sean estos cachivaches mecánicos o modernos artículos electrónicos, están agotados desde hace semanas, mientras que los hay que dicen que es imposible adelantarse en las compras pues muchas empresas agotan, no precisamente por estar nadando en dinero, el plazo legal para la entrega de los aguinaldos, que justo vence hoy 20 de diciembre, a sólo 4 jornadas de la Nochebuena.

Sin embargo muchos dejan las compras para última hora no por desidia, ni porque no se haya dispuesto de recursos con anterioridad, sino porque en ciertos estratos de la población se revive cada año una vieja tradición que consiste justo en hacer las compras de los regalos ya en la víspera de la noche del 24, e incluso en las últimas horas de la víspera de la Navidad.

Extendida a todas las clases sociales hace unos años, esta costumbre persiste en algunos que encuentran romántico y hasta emocionante salir antes de la media noche del mismo día 24, lo que queda patente por la cantidad de negocios que alargan su jornada de ventas hasta que con las primeras horas del día 25 se extingue la clientela, lo que le da un aire festivo y especial a las calles de esta ciudad.

Suponemos que los sistemas de apartado, la aparente escasez de juguetes y hasta los nuevos métodos de comercio por la vía electrónica terminarán con esta vieja costumbre y un día no veremos más a madres y padres cargando bicicletas y autopistas y afanándose por conseguir un taxi cuando la prole ya tiene un par de horas dormida, para hacer las veces del Niño Dios o de Santa Claus, entrando en sus casas sigilosamente para dejar esos regalos al pie del infaltable arbolito.
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