Aguascalientes, México, Miercoles 17 de Octubre de 2018
Seguir a hidrocalidod en Twitter   RSS  
           

Reforma fiscal

22/12/2017 |
Habituados a descalificar de entrada cualquier iniciativa del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, los analistas activaron en automática la máquina de criticar, señalando los muchos puntos negros que tiene la reforma fiscal que acaba de recibir la aprobación de la Cámara de Representantes del país vecino y tiene prácticamente asegurado el aval de la Cámara de Senadores, donde manda el Partido Republicano, el del presidente magnate.

Se señala que esa reforma favorece principalmente a los ricachones y con ello al propio presidente empresario, que aumentará el déficit de la cuenta corriente de la Administración estadounidense y con ello la deuda pública, puntos en que nadie discute que la reforma, la más ambiciosa en cuatro décadas en ese país, tiene sus puntos flacos.

Pero poco a poco los que entienden de esos asuntos comenzaron también a reconocer que los cambios en materia tributaria, nocivos de entrada para nuestro país y para varios jugadores del comercio mundial, pueden traer beneficios y estimular de manera vigorosa a la economía de nuestros vecinos norteños, pues el espíritu de la reforma es el de favorecer el crecimiento económico, justo por donde Alemania no hace mucho emprendió el camino, o sea liberando a los sectores productivos de cargas fiscales para favorecer la inversión y la generación de riqueza.


Nuestro país ve con temor la reacción de las grandes corporaciones, muchas de las cuales van a decidirse por trasladar sus sedes fiscales, y no necesariamente sus operaciones, a suelo estadounidense por la sencilla razón de que allí las cargas de impuestos les serán más livianas.

Los comentadores económicos de este lado de la frontera dicen, de repente admirados porque al parecer nadie la vio venir aunque estaba cantada, que nuestras autoridades hacendarias y monetarias deberían tener preparado un plan ante esta contingencia y que será indispensable que la Hacienda mexicana corresponda con medidas que busquen aliviar el peso de los impuestos sobre la renta, para evitar la fuga masiva de inversores y de contribuyentes.

No sabemos si desde las cúpulas mexicanas saldrá esa necesaria respuesta, aunque sí podemos decir que para poder discutir ahora asuntos de política fiscal parece tarde, sobre todo por la complicación de que estamos ya con el calendario electoral en marcha.


 
Editoriales pasadas