Aguascalientes, México, Lunes 16 de Julio de 2018
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¿Y la respuesta?

28/12/2017 |
El pasado martes, que fue martes negro para el peso mexicano, el Banxico decidió sacar a subasta 500 millones de dólares de las reservas internacionales de nuestro país, para tratar de detener la volatilidad que llevó a nuestra moneda a cambiarse a razón de más de 20 unidades por cada billete verde.

Ayer mismo, mientras el banco central mexicano, admitía un entorno de riesgo para nuestra moneda, las cotizaciones alcanzaron hasta los 20 pesos con 22 centavos por dólar en operaciones en bancos, aunque finalmente la divisa nacional se dio un respiro, cerró en 19.73 pesos por dólar en su versión spot y promedió un precio de venta cerrado en 20 pesos, o sea 15 centavos menos que la víspera, hasta cotizarse ayer por la tarde en los negocios de cambio del AICM en 19.25.

Independientemente de los factores que provocaron el descenso de anteayer y la ligera recuperación de ayer, luego de cuatro jornadas de caída, el Banxico reconoce que para el mediano plazo las presiones para que nuestra moneda siga con su tendencia a la depreciación son muchas, sobre todo luego de que al escenario incierto de los últimos meses se sumó la reforma fiscal dictada por Trump, que deja a nuestro país y nuestra moneda en franca desventaja.

La lógica es simple: allí donde se cobrarán menos impuestos a las corporaciones y a las grandes fortunas será más atractivo que los dueños de estas hagan su pago de contribuciones, lo que deja a nuestro país sin elementos para tratar de retener grandes capitales que en el 2018 podrían anunciar la mudanza masiva de sus sedes fiscales.

No sabemos qué piensan los encargados de las finanzas públicas y particularmente en la SHyCP, pero parece que el escenario se volverá catastrófico conforme avance el año, se sigan complicando y agotando los plazos para las negociaciones del TLC y la autoridad fiscal no anuncie estímulos para los contribuyentes, sobre todo en lo que respecta a los tributos a la renta.

Habrá que esperar que pase esta semana, conteniendo el aliento, pues se sabe que los que toman las decisiones están de vacaciones y no será hasta la semana entrante que sepamos si es que existe algún esquema de estímulos fiscales o algún tipo de respuesta que sirva para paliar los daños que, ya se vio, provoca ya la reforma fiscal de la Casa Blanca.
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