Aguascalientes, México, Martes 24 de Abril de 2018
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Nada está escrito

02/01/2018 |
No son de optimismo las sensaciones generalizadas ante el inicio de un nuevo año que se presume complicado, en lo económico y en lo político, de tal manera que una encuesta publicada ayer por el diario Reforma señala que la mayoría de los entrevistados considera que estos 365 días que ayer iniciaron serán difíciles.

Los asuntos económicos inician el año dominados por la incertidumbre, la debilidad de nuestra moneda y un entorno externo que se complicó ante las dudas que se abren sobre el futuro del TLC con nuestros vecinos norteamericanos y se enredó un poco más luego de que Estados Unidos aprobó la ambiciosa reforma fiscal que promovió Donald Trump, que por cierto cerró el año manteniendo viva la hostilidad que siente contra nuestro país.

En lo político, ya se sabe, este año estará marcado por las que serán las elecciones más grandes y complejas de la historia mexicana y el escenario de que las disputas políticas se prolongarán más allá del primer domingo de junio próximo, añadiendo factores de inestabilidad para lo que al fin de cuentas interesa a los mexicanos que es tranquilidad en lo económico, seguridad en nuestras calles y menos ruido de los políticos que dominan ahora con su griterío el espacio público.

Corrupción, inseguridad, un entorno complicado en lo económico, bajo crecimiento y la imposibilidad de mantener a raya la inflación, son asuntos de urgente atención, pero sabemos que el proceso político en curso impide que se adopten por ahora las soluciones que se antojan más que urgentes.

Así las cosas, el panorama que vemos los mexicanos para este 2018 no es halagüeño, como tampoco lo es para los hidrocálidos que desesperan ya ante lo que parece prolongarse en cuanto a la inacción oficial ante los problemas domésticos.

Pero frente a este horizonte que se ve y se palpa como complejo, también hay que reparar en que muchas de las cosas que sucedan a partir de hoy tienen que ver con lo que hagamos y dejemos de hacer los ciudadanos, pues es verdad que en nuestras manos está corregir asuntos que sin nuestro concurso no pueden enderezarse, de tal manera que el fatalismo sobra si entendemos que nada está escrito.
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