Aguascalientes, México, Miercoles 21 de Noviembre de 2018
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El milagro mexicano

29/08/2018 |
Reciclando aquella visión, que resultó luego ficticia, de aquel milagro económico mexicano, no deja de resultar prodigioso saber que México sigue escalando posiciones en la escala mundial de los países que atraen a más turistas internacionales y se ubica ya, según datos de la OIT para este año, como el sexto receptor planetario de visitantes internacionales, superando ya al Reino Unido y a Turquía.

No extraña que nuestro territorio tenga poder de atracción sobre los turistas de todo el mundo, pues es sabido que este país tiene paisajes de todos los ecosistemas posibles, salvo el ártico, litorales que quitan el aliento, tradiciones que resultan atractivas, ruinas de culturas milenarias, ciudades con tanto encanto como San Miguel de Allende, por cierto la ciudad más bella del planeta según varias clasificaciones y un sinfín de atractivos.

Ciudades cosmopolitas, una gastronomía que es única en cuanto a sus sabores y su riqueza, una población que suele ser amistosa con los visitantes y precios significativamente bajos, sobre todo en comparación con los que tienen en los países europeos, completan un cuadro de lo más singular y atractivo, lo que explica el dato adicional de que los viajeros internacionales que nos visitan suelen repetir la experiencia por lo menos una vez.

El milagro tiene que ver más bien con dos condiciones que, sin embargo, no han lastrado al sector turístico mexicano, a saber la inseguridad que reina en muchos rumbos, incluso en algunos tan turísticos como las costas de Guerrero o la ola de violencia que de un tiempo acá azota a Quintana Roo y también el pésimo estado de nuestra infraestructura de comunicaciones, pues nuestra red carretera es ruinosa, carecemos de un sistema ferroviario para mover a los viajeros y la estructura de nuestro sistema de transportación aéreo está a punto de colapsarse por los problemas que presenta el AICM.

Aun así los viajeros optan por México, lo que es una buena noticia, pues hay que recordar que casi el 9 por ciento de nuestro Producto Interno procede de la llamada industria sin chimeneas, un asunto que deberían tomar en cuenta los que promueven la consulta sobre la pertinencia de seguir construyendo el nuevo aeropuerto capitalino y no acaban de entender que en este y otros muchos asuntos ahorrarse los centavos nos puede dejar sin los pesos.

Es cuestión de hacer cuentas y pensar en lo que se pierde si se procede de manera irresponsable en este asunto, donde parece que los prejuicios nublan el entendimiento de los que, como se dice, por ver los árboles no pueden ver el bosque.
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