Aguascalientes, México, Domingo 23 de Septiembre de 2018
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Gasolinazos

04/09/2018 |
Ahora que son días de reflexiones, de recuentos y de despedidas, el presidente Peña Nieto dijo, en una entrevista previa a su mensaje de ayer con motivo de la entrega de su sexto informe, que asumía el costo político del gasolinazo de enero del año pasado y justificó su determinación de liberar el precio de los combustibles asegurando que era imposible mantenerlos de manera artificial por el costo que esto hubiera representado para el equilibrio de las finanzas públicas del país.

Sus críticos, los de ahora y los de antes, aseguran que fue esa decisión la que más repercutió negativamente en la imagen del presidente, sobre todo a la luz de aquellos mensajes en que se aseguraba que la apertura del sector traería consigo reducción de los costos de las gasolinas y de la energía eléctrica, y señalan que fue un error de cálculo de su círculo cercano quien le impidió ver el alcance en la opinión pública de la medida.

Como sea la decisión, desde el punto de vista económico, parece que fue la adecuada de tal manera que, pagado el pato, los que serán los nuevos responsables de la hacienda pública y de las dependencias y empresas del sector energético no piensan cambiar un ápice, pues el déficit de la cuenta corriente se vería severamente dañado si se intentara reducir o aun mantener los precios de los combustibles, un asunto que se trató en la pasada campaña pero que ahora no se menciona bajo ninguna circunstancia.

Lo cierto y así, a la chita callando, lo han dejado saber las próximas autoridades, es que la inflación, los precios internacionales de los hidrocarburos y la cotización del dólar, determinarán en lo sucesivo lo que paguemos por llevar el gas a casa o por llenar los depósitos de nuestros vehículos, pues otra cosa sería incrementar los riesgos de que se desacelere nuestra economía.

Apenas ayer el Banxico dio a conocer la encuesta mensual de expertos, donde ya se reducen las expectativas de crecimiento de la economía nacional para este año y el próximo, en tanto que hay un ligero ajuste al alza de la inflación, con una previsión de un dólar ligeramente más barato, aunque siempre sujeto a las guerritas comerciales del señor Trump, que ahora tienen a las monedas emergentes a la baja y la capacidad del nuevo presidente de mantener las cosas estables en general y el déficit bajo control.

Lo mismo da, entonces, si importamos gasolinas o si importamos el petróleo para refinarlo aquí: el precio de las gasolinas seguirá su ajuste cuesta arriba.
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