Aguascalientes, México, Miercoles 12 de Diciembre de 2018
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Celulares fuera

11/09/2018 |
No conocemos el dato exacto, pero se estima que siete de cada diez menores de edad que acuden a las aulas, en primarias y secundarias, llevan un teléfono celular consigo, un asunto que aquí pasa desapercibido pero que en otros lugares ya abrió un debate sobre la causa y efecto del uso de estos artefactos por parte de los escolares y su bajo rendimiento escolar.

Ya alguna vez comentamos esa iniciativa, elevada ya a rango legal, que en Francia llevó a prohibir, desde este mismo mes en que los escolares galos regresaron a clases, que estos aparatos sean introducidos a los salones de clase, lo que abrió el debate sobre la pertinencia de la medida en otros países, donde estarían por copiar el modelo galo.

Existen sobre el asunto dos posturas, una de las cuales apuesta por integrar el uso de estos cachivaches en las tareas de aprendizaje, asegurando que pueden ser un instrumento para potenciarlo, extremo que rebaten los pedagogos, quienes por el contrario aseguran que el rendimiento de los estudiantes se ve afectado por estos instrumentos que, por otra parte, están causando una epidemia de adicciones tecnológicas, sobre todo entre los menores de 18 años y en todo el planeta.

Para justificar su argumento los expertos que se pronuncian por desterrar los celulares de los salones muestran las evidencias de que los jóvenes de hoy están cada vez menos preparados, por no hablar de ese mega estudio que muestra que el uso masivo de la tecnología no es que precisamente haya servido para elevar el coeficiente intelectual de las nuevas generaciones, pues los análisis revelan que éste está en declive desde 1976.

Este estudio, firmado por especialistas del Ragnar Frisch center for Economic Research, un centro noruego, señala que a causas aparentemente ambientales, el declive de la inteligencia humana tiene que ver con que los nacidos a partir del 76 fueron la primera generación que tuvo acceso a los ordenadores personales y los videojuegos, lo que ya tiene su elocuencia, corroborada por estudios similares realizados en Reino Unido, Francia y los Países Bajos.

Todos estos análisis tienen un común denominador y que es que se lee menos y se accede más a la información por medios digitales, por no hablar de nuevo de las ya reconocidas patologías asociadas a la dependencia excesiva de estos aparatos en las nuevas generaciones.

Ahí están los datos, por si alguien aquí tiene algún interés en siquiera explorar ese camino para nuestra escuela.
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