Aguascalientes, México, Martes 25 de Junio de 2019
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España Fifí

27/03/2019 |
No vale la pena detenernos en esa perniciosa moda, inaugurada hace unos años, de algunos dignatarios que solicitan perdón por pecados ajenos, fuera de su responsabilidad, a colectivos o países agraviados hace cien, doscientos o quinientos años, pues en el fondo no es más que una exhibición de demagogia que no soluciona nada y frecuentemente abre viejas heridas y viejas rencillas, sepultadas hace mucho tiempo.

Tal vez por aquel estigma bíblico contenido en el Génesis de que la muerte de Caín 'será vengada siete veces, entonces Lamec lo será setenta veces siete', bajo la presunción del pecado original, mueva a países que fueron agraviados o a los herederos de los agresores, a demandar y ofrecer perdón, aunque al fin de cuentas el error está en juzgar el pasado bajo la óptica del pensamiento contemporáneo y de esa lacra que es lo 'políticamente correcto', que nos acabará llevando, a cada uno, a pedir perdón por las ofensas que nuestros bisabuelos o antepasados más remotos, de cuyas acciones no tenemos que responder.

En ese tenor habría que pedir a los judíos por invadir Cananea, a los asirios por ocupar las tierras de Mesopotamia, a los persas por ocupar casi medio mundo antiguo y así seguir con griegos, macedonios, romanos, hunos, germanos, árabes y terminar exigiendo una satisfacción a uno cuyo antepasado un día despojó a uno nuestro de una finca en un proceso legal amañado.

Aquí mismo habría que exigir a los presuntos herederos de los mexicas, suponemos que los hablantes de náhuatl del Valle de México por haber invadido a sus vecinos y, como ya se dijo, a los tlaxcaltecas y otros pueblos subyugados por el horror azteca, por haberse unido a los conquistadores que encabezaba Cortés.

Pero esa presunción tiene implícito un germen de racismo, pues supone que en algún lugar del mundo quedan etnias puras, agresoras y agraviadas, para ahora a la luz de este mundo de pensamiento tan aséptico y políticamente correcto, ponernos a demandar perdones y a ofrecer excusas, sin entender que en un país de mestizajes, habitamos un país donde las herencias europeas y las de los pueblos originarios se mezclaron, en el entendido de que las conquistas fueron procesos crueles, es cierto, pero que deben estudiarse y entenderse a la luz de la época en que ocurrieron.

Armar una tormenta en un vaso de agua y reclamar disculpas a Madrid, y luego aderezar la polémica asegurando, como lo hizo la señora Gutiérrez Müller, que en México los españoles son 'hasta odiados', es en verdad querer originar problemas por pulsión y encender fuegos con la pasión insana de los pirómanos.

 
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