Aguascalientes, México, Martes 25 de Junio de 2019
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Vivir sin margaritas

02/04/2019 |
Es evidente que una decisión como la de cerrar la frontera a los productos mexicanos no sólo golpearía nuestra economía, cuya principal fuente de ingresos son las exportaciones, de las cuales 80 por ciento tienen como destino la Unión Americana, sino que también afectará a aquellos empresarios de allende la frontera que hacen tratos con los nuestros, pues importantes sectores de la economía vecina ganan y mucho con las importaciones mexicanas.

Y si es cierto que para bailar un tango se necesitan dos, al parecer los mensajes de 'amor y paz' de nuestro presidente, que insiste en no polemizar con Donald Trump, demuestran que a veces para que haya pleito basta con un bravucón, lo que tiene nerviosos a todos aquellos cuyos negocios dependen de las ventas a los estadounidenses y en general a todos lo que ya sienten que en general el arranque de la economía no da certidumbre para saber el rumbo que tomará nuestra economía.

Se sabe que este asunto preocupa y ocupa a nuestro presidente, quien el pasado fin de semana reiteró que no quiere pleito con el inquilino de la Casa Blanca, pero además pidió un diagnóstico sobre el asunto de la migración centroamericana, de paso por nuestro territorio y con rumbo a la frontera norte, en tanto que ordenó al titular de la SER que eleve los contactos para tratar de desactivar una crisis que aquí a nadie le conviene.

Datos dados a conocer el domingo hablan de pérdidas de mil millones de dólares por cada día que los pasos fronterizos, puertos y aeropuertos permanezcan cerrados para las exportaciones nuestras, lo que habla de que el impacto sería colosal ya desde el primer día y se acumularán las pérdidas conforme ésta hipotética situación se prolongue.

Por allí van saliendo datos del nivel de las operaciones comerciales de nuestros dos países y de los efectos que la medida traería sobre la economía estadounidense, que por ejemplo importa desde México 50 por ciento de todas sus compras de verduras al exterior y 40 por ciento de sus importaciones de frutas, aunque una cosa es vivir sin comer guacamole y sin beber margaritas, y otra distinta el prescindir de las divisas que aquí representan casi una quinta parte de nuestro PIB.

Ayer mismo AMLO reiteró que busca una salida dialogada, a la vez que se informaba de sus contactos con congresistas estadounidenses, aunque las noticias que llegaban de Washington siguen sin ser tranquilizadoras, pues mientras Trump y su equipo no rebajan la demanda de detener el paso de migrantes, también se reportó la llegada de cientos de agentes a la frontera común para reforzar la vigilancia y estar listos por si se llega a consumar el temido cierre.

 
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