Aguascalientes, México, Viernes 24 de Octubre de 2014
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Corriente cara

09/05/2012 | Hay asuntos de difícil comprensión, como el reporte oficial de cuantiosos subsidios en el servicio de energía eléctrica que no cuadran: a) con la denuncia de Canacintra-Aguascalientes, de que el 31 por ciento de los costos industriales es por concepto del pago a la CFE; b) con las múltiples quejas de suscriptores en contra de la paraestatal, por abultadas facturas bimestrales; y c) con el regalo de corriente a la totalidad del personal de la Comisión.
Si a pesar de lo carísimo a como se cobra al usuario este servicio, es cierto lo del elevado subsidio, entonces es que la CFE está metida en un serio problema de ineficacia, porque las cifras estarían reflejando un rendimiento muy pobre cuyo costo aplica por partida doble para la población nacional: para los titulares de tomas y para los contribuyentes, ya que la cobertura de huecos financieros se lleva a cabo con recursos públicos.
La cuestión va más bien por el tema que se tocó nada más por encima en el debate de los presidenciales. Hubo en ese foro una mención a la necesidad de acabar con el carácter monopólico en la prestación de este vital servicio, aunque nunca se habló de una privatización que todos sabemos jamás sería posible habiendo como existe una barrera psicológica infranqueable.
Dos de los candidatos hablaron solamente de la urgencia de incorporar capital privado a la CFE, sin que el Estado mexicano perdiera la rectoría. Pero la sola inserción de dinero de inversionistas particulares, de aquí o de donde fuera, de ninguna manera conseguiría resolver problemas estructurales de la industria eléctrica, afectada como la dejó el nefasto SME, que succionó prácticamente el patrimonio y mucho más, de la desaparecida Compañía de Luz y Fuerza.
Las monstruosas pérdidas que sufrió ésta última afectaron directamente a todo el sector. Pero además, en el caso específico de la CFE, su sistema operativo no es el idóneo ya que sus costos resultan excesivamente elevados, porque si no fuera así el servicio no sería cobrado de la forma exagerada que se hace.
Si los industriales de Aguascalientes tienen que destinar prácticamente la tercera parte de sus costos solamente al pago de los recibos de la Comisión, se está frente a un fenómeno que no se da en ningún otro punto del mundo. ¿Que arroja esto?: no es desmentible que en México la electricidad es generada a muy alto costo. Esa anormalidad no sería desaparecida permitiendo la participación accionaria de la IP, puesto que los males subsistirían.
Esos males no son más que la suma de vicios e irregularidades que se cargan de tiempo inmemorial y que no se ha tenido la capacidad de corregir. Otra cosa sería si la industria eléctrica fuera a parar a manos de inversionistas y éstos tomaran solamente el esqueleto para hacer una empresa que en la eficiencia fincara su rentabilidad.
Pero como no debe hablarse de cosas que jamás sucederán, porque la palabra privatización provoca urticaria en las conciencias «nacionalistas y revolucionarias»; es necesario ubicarse en la realidad. ¿Qué le espera a la CFE en el próximo gobierno federal?, es una pregunta sin respuesta por el momento, aunque el siguiente Presidente de la República sabe lo delicado del problema y lo urgente de hallarle una situación que atienda a lo financiero, pero que no margine lo político.
Mientras, no queda más que seguir apechugando con los cobros, a menudo desproporcionados, por este servicio. Y es que no existe alternativa, porque si el recibo no es liquidado en el plazo máximo, al día siguiente están las cuadrillas de operarios retirando medidores y cortando cables para suspender el suministro.
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