Aguascalientes, México, Viernes 24 de Mayo de 2013
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Ominoso

04/07/2012 | No es, todavía, un enfermo terminal, pero sí está a punto de ingresar a terapia intensiva para recibir cuidados urgentes y de carácter especial.Los plazos se acortan y en cuestión de meses, para cuando esté empezando la nueva gestión sexenal, el Instituto Mexicano del Seguro Social tendrá que ser colocado adelante en las listas de los asuntos emergentes que polarizarán el interés del gobierno de Enrique Peña Nieto.
El IMSS ha aceptado que sus finanzas se mueven dificultosamente de lo malo a lo que sigue para abajo. Aquí en Aguascalientes el diagnóstico lo ha confirmado el dirigente sindical, Juan José Zertuche, fijando éste además un término perentorio para que al Instituto se le conduzca a quirófano y que lo sujeten a una cirugía mayor reconstructiva.
Jamás los problemas de dinero fueron solucionados con respecto a la institución emblemática de la seguridad social de este pais. Desde que a finales de los años noventa el gobierno federal reconoció que el IMSS se movía sobre un piso blandengue, la situación no solamente no mejoró con aquellas medidas emergentes puestas entonces en marcha, sino que ha continuado empeorando conforme se siente con más fuerza el peso de las pensiones y las crecientes erogaciones para atender a enfermos crónicos.
Este último ha sido el capítulo que ha más ha incidido en el deterioro de los recursos del Seguro, porque los costos de atención a pacientes con diabetes, cáncer, problemas cardíacos y con otros padecimientos complicados, son elevados. Zertuche, líder gremial en la sección local, advierte que la única manera de garantizarle la vida al IMSS, es a través de un rescate gubernamental.
Por cierto que hoy ya nadie habla,a propósito del cúmulo de dificultades en que se desenvuelve la institución, de los «riesgos» de su privatización. Esto indica que al fin existe convencimiento generalizado de que ningún empresario, de dentro o fuera del pais, pudiera tener interés en un monstruo que arrastra pesados vicios y con un enorme déficit en infraestructura, material y humana.
El punto de vista del sindicato es que el gobierno de la República tendrá que entrar a su rescate y cuanto más pronto, mejor.Pero si no es bajo el esquema de un segundo Fobaproa no se ve cómo sería posible atacar los voluminosos pasivos, recomponer el fondo de pensiones, dar curso a los proyectos de nuevos hospitales, ampliar significativamente la plantilla de médicos especialistas, médicos de consulta, enfermeras y administrativos; regenerar las obsoletas estructuras y atender varios etcéteras.
¿Cómo reaccionaría sin embargo el Legislativo ante la posibilidad de una medida de semejantes alcances?. O más bien: ¿cómo lo tomarían los actores económicos y de hecho toda la sociedad, la cual paga en abonos el rescate bancario zedillista?.
Esa brasa ardiente es de las varias que irremediablemente tendrá en sus manos EPN dentro de la herencia que le dejará la saliente administración federal. Peña Nieto y sus asesores reconocerán en su momento lo inevitable de entrarle de frente a este asunto, porque el problema del Seguro Social, que es de dimensiones aplastantemente colosales, sin embargo no admite más prórrogas.
La incógnita mayúscula es ¿de dónde obtener los recursos para inyectárselos y tonificar unas finanzas que están literalmente metidas en un breñal?. ¿Aumento de cuotas?: imposible, porque los patrones inmediatamente responderían que están, en cuanto a esta obligación, justo al límite de sus posibilidades. ¿De dónde, pues?.
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