Aguascalientes, México, Jueves 23 de Mayo de 2013
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Grande estorbo

10/07/2012 | Añeja carga en las espaldas de los ganaderos, pero también en la economía familiar, es la excesiva intermediación en el mercado de la carne.Desde siempre las agrupaciones del sector pecuario han pretendido destararse -quitarse ese lastre-, pero los «coyotes» tienen de mal manera controlado el negocio que los esfuerzos para desplazarlos no han conseguido resultados.
Sin embargo y como no hay peor lucha que la que no se hace, la actual dirigencia de la Unión Ganadera Regional de Aguascalientes recupera el tema y se propone llegar a algo concreto.No han sido presentados públicamente detalles de lo que se prepara al respecto, aunque en los particular algunos de los engordadores de reses comentan que pronto habrá decisiones en firme.
Posiblemente se refieran a aquel modelo de expendios populares de cárnicos, como se estila en el norte y noroeste del pais, zonas eminentemente productoras de este alimento y donde el productor construye puentes de relación directa con los consumidores, lo que favorece un cuadro de precios bastante razonables, pese a que se trata de un producto seleccionado.
No existe otro secreto que ese: marginar de plano a los intermediarios y permitir que el ganadero se entienda en forma directa con los compradores. Los expendios de Chihuahua y Sonora, principalmente, han servido también para que los tablajeros de siempre se sintonicen en idéntica frecuencia, lo cual ha permitido mantener en lo alto los niveles de consumo.
Esto no se da en la ciudad de Aguascalientes, porque la manipulación de precios choca abiertamente con la baja capacidad económica de los consumidores. En otras circunstancias, acepta la UGRA, el de aquí sería, guardadas las proporciones del caso, uno de los mayores centros de venta al detalle.
Localmente la cadena de intermediación es extensa, al punto de que hasta cinco manos diferentes participan en el proceso desde que se opera la compraventa de becerros y vaquillas, hasta que el animal adulto es conducido, ya en canal, a la carnicería. En todo ese trayecto se gesta una utilidad para todos los que intervienen y el que paga semejante costo es el consumidor final, en tanto que el ganadero se queda prácticamente con las manos vacías.
La mencionada Unión Ganadera, que está activa como nunca también en la la defensa de la economía de los productores de leche, pule el proyecto para aislar por completo la intermediación en el comercio de cárnicos. Lo más seguro es que en cierta forma se ampliará a la compraventa de reses para el abasto en otras ciudades del pais a las que se surte desde Aguascalientes.
Este último negocio es altamente rentable, pero no para el criador, ni para el cebador, sino para «coyotes» que por generaciones han mantenido férreo control de la plaza local. Si al cabo se logra romper esas cadenas, el sector ganadero hidrocálido habrá dado un paso al frente gigantesco.
No obstante, tiene que reconocerse que los intereses plantados hace ya mucho tiempo han echado raíces profundas y arrancarlos va a costar mucho esfuerzo, empezando por la eliminación de sociedades virtuales de intermediarios con carniceros a los que, cual réplica moderna de las tiendas de raya porfiristas, los tienen en su nómina personal de perpetuos deudores. Es tan vigorosa la forzada relación de negocios entre ellos, que ni siquiera se antoja pensar en dónde pudiera estar la punta de la madeja para desanudarla. Y sería, en todo caso, tan sólo el comienzo.
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