Aguascalientes, México, Sabado 18 de Mayo de 2013
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Puerto arruinado

11/07/2012 | A Acapulco lo ha perjudicado, en su calidad de eje turístico, no solamente la aparición de narcopandillas sanguinarias que a cualquier precio disputan uno de los puntos de mayor venta de droga al menudeo del pais, sino también y de forma determinante, la obsolescencia de su infraestructura hotelera, a la que nunca se puso mayor interés.
Seguramente que el 60 o el 70 por ciento de la población adulta de México ha estado alguna vez en ese destino con playa, bajo la atracción de una fama allegada por una propaganda deslumbrante que por cierto se extendió a todos los confines del Universo. En eso estriba el deseo de comentar lo que ocurre en el Puerto que ha sido el sostén económico prácticamente del resto del Estado de Guerrero.
Las autoridades de esa Entidad, hartas del fastidioso lamento de hoteleros que desarrollan el juego del todo al vencedor y quienes además no piden, sino que exigen en todos los tonos que les den más subsidios, les acaban de fijar plazo a estos empresarios para que en conjunto realicen la restauración de sus hospederías porque de lo contrario se acabarán los apoyos.
Tal postura no debería ser soslayada por los hoteleros del resto de México, ya que el común denominador es que siempre se estén quejando de la mala situación como respaldo a su pretensión de que de las arcas oficiales salga el dinero que por lo visto ellos no están dispuestos a invertir, pese a que se trata en todo caso de negocios particulares que tendrían que valerse de sus propios medios.
Estamos hablando de un vicio nacional, porque en nuestro pais tiene carta de naturalidad nunca dejar de demandar ante el sector oficial lo imaginable, pero a cambio de nada. En Acapulco sin embargo esa fiesta de la inequidad está a punto de dejar de escuchar los últimos compases, porque el gobierno estatal se cansó de destinar presupuesto voluminoso como respaldo a los prestadores de servicios y dice no estar dispuesto a mantener el derroche.
Sin embargo la postura parece llegar demasiado tarde, porque Acapulco está relegado a un lugar dentro del ranking turístico, bastante inferior de la posición que mantuvo desde que en el ya remoto gobierno presidencial de Miguel Alemán Valdés, empezó a ser potenciado ese lugar privilegiado por la Naturaleza.
La embriaguez del éxito económico hizo perder de vista que centros turísticos como este que no reciben mantenimiento frecuente, llegan al deterioro y su recuperación resulta inviable porque mientras tanto han sido atendidos otros desarrollos. El principal adversario de Acapulco se llama Cancún, una zona que aunque geográficamente lejana recibe anualmente a millones de visitantes internos y del extranjero.
El Puerto guerrerense pudo haberse mantenido en un primer lugar si sus empresarios turísticos no hubieran pecado de miopía o de mezquindad. Pero temprano se tiraron en la hamaca considerando que las inercias funcionarían indefinidamente y que ellos no tendrían que hacer ningún esfuerzo adicional luego de la inversión con la que montaron su red de hotelería.
Por cierto que a los hoteleros de Aguascalientes este detalle no debería de escapárseles, en especial a los dueños de inmuebles que ya muestran los signos de la desatención y cuartos para huéspedes que no son precisamente una invitación para alojarse allí. En casos como estos el renovarse o morir es más que simple frase de referencia.
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