De largo plazo

12/07/2012 |
Diez años parece un plazo razonable para reanudar la emisión de concesiones de taxis en la ciudad de Aguascalientes. Por ahora la veda es de carácter indefinido, de acuerdo con el anuncio surgido en el Palacio Mayor, donde quedan pues sin respuesta las solicitudes presentadas por miles de aspirantes a contar con una de estas licencias.
Las autoridades aceptan que el mercado está congestionado y que en esas circunstancias no procede dar una concesión más, porque sería agravar el problema de ese exceso de competencia al que se llegó porque nunca hubo planeación. Cada vez que terminaba un sexenio, una forma de indemnizar a funcionarios de rango mediano y menor, era entregar esa clase de permisos, que también favorecieron a recomendados o cubrieron otro tipo de compromisos.
La rentabilidad ha disminuido en la misma proporción que se incrementó el número de autos rojos que ruedan en las calles de esta capital. Para los prestadores del servicio éste es un negocio razonablemente aceptable únicamente en tres períodos perfectamente delimitados: la Semana Mayor, la feria de San Marcos y la Navidad, así como esporádicos fines de semana y los días en que llueve.
El resto del tiempo las liquidaciones, se asegura en el gremio de taxistas, salen a tiros y tirones, y en ocasiones ni siquiera ese mínimo se alcanza, porque el pasaje se desploma y mientras tanto no cesa el gasto en combustible. Una forma de equilibrar costos sería el aumento de las tarifas, pero los involucrados son los primeros convencidos de que ésto acabaría arruinándolos porque desestimularía una demanda que es de suyo modesta la mayor parte del año.
Dirigentes de agrupaciones de taxistas aceptan que el acuerdo del Ejecutivo, de mantener «congeladas» de manera indefinida más concesiones llega en un momento oportuno porque desde transcurridos los festejos sanmarqueños la demanda se ha estancado en niveles muy bajos, indudablemente porque la gente no tiene dinero y opta por el camión urbano.
Entre dueños de concesiones se escucha, asimismo, que ellos estarían de acuerdo en un reajuste severo en el número global de las mismas, porque se favorecería una reducción en la oferta. Pero como esto es imposible que ocurra les parece bien que durante un tiempo no sean entregados más de estos permisos, a despecho de las fuertes presiones de solicitantes que tienen años en la lista de espera.
Pero el actual gobierno no podría excederse en este sentido después del 30 de noviembre del 2016 en que fenecerá el actual período y correspondería a la próxima administración tomar sus propias decisiones. Lo que sí no podrá esperar por más tiempo es la renovación de más del 95 por ciento de los autos de alquiler en circulación, cuya vida útil sobrepasa y por mucho lo que se tiene reglamentado.
Ya fue desechada la idea de sustentar un reemplazo gradual incorporando vehículos no emisores de partículas contaminantes, porque hasta donde se tiene conocimiento se comprobó que no sería económicamente viable. Mas lo anterior no significa que deban ser abandonados los planes de una modernización, luego de checarse que no pocos taxis en operación han recorrido más de 400 mil kilómetros y sus condiciones, así mecánicas como físicas, dejan demasiado qué desear.
Esta es, en concreto, la asignatura que espera de la atención oficial, considerando sin embargo que antes tendría que solventarse el renglón de un financiamiento de largo plazo y a tasas prácticamente simbólicas.
Las autoridades aceptan que el mercado está congestionado y que en esas circunstancias no procede dar una concesión más, porque sería agravar el problema de ese exceso de competencia al que se llegó porque nunca hubo planeación. Cada vez que terminaba un sexenio, una forma de indemnizar a funcionarios de rango mediano y menor, era entregar esa clase de permisos, que también favorecieron a recomendados o cubrieron otro tipo de compromisos.
La rentabilidad ha disminuido en la misma proporción que se incrementó el número de autos rojos que ruedan en las calles de esta capital. Para los prestadores del servicio éste es un negocio razonablemente aceptable únicamente en tres períodos perfectamente delimitados: la Semana Mayor, la feria de San Marcos y la Navidad, así como esporádicos fines de semana y los días en que llueve.
El resto del tiempo las liquidaciones, se asegura en el gremio de taxistas, salen a tiros y tirones, y en ocasiones ni siquiera ese mínimo se alcanza, porque el pasaje se desploma y mientras tanto no cesa el gasto en combustible. Una forma de equilibrar costos sería el aumento de las tarifas, pero los involucrados son los primeros convencidos de que ésto acabaría arruinándolos porque desestimularía una demanda que es de suyo modesta la mayor parte del año.
Dirigentes de agrupaciones de taxistas aceptan que el acuerdo del Ejecutivo, de mantener «congeladas» de manera indefinida más concesiones llega en un momento oportuno porque desde transcurridos los festejos sanmarqueños la demanda se ha estancado en niveles muy bajos, indudablemente porque la gente no tiene dinero y opta por el camión urbano.
Entre dueños de concesiones se escucha, asimismo, que ellos estarían de acuerdo en un reajuste severo en el número global de las mismas, porque se favorecería una reducción en la oferta. Pero como esto es imposible que ocurra les parece bien que durante un tiempo no sean entregados más de estos permisos, a despecho de las fuertes presiones de solicitantes que tienen años en la lista de espera.
Pero el actual gobierno no podría excederse en este sentido después del 30 de noviembre del 2016 en que fenecerá el actual período y correspondería a la próxima administración tomar sus propias decisiones. Lo que sí no podrá esperar por más tiempo es la renovación de más del 95 por ciento de los autos de alquiler en circulación, cuya vida útil sobrepasa y por mucho lo que se tiene reglamentado.
Ya fue desechada la idea de sustentar un reemplazo gradual incorporando vehículos no emisores de partículas contaminantes, porque hasta donde se tiene conocimiento se comprobó que no sería económicamente viable. Mas lo anterior no significa que deban ser abandonados los planes de una modernización, luego de checarse que no pocos taxis en operación han recorrido más de 400 mil kilómetros y sus condiciones, así mecánicas como físicas, dejan demasiado qué desear.
Esta es, en concreto, la asignatura que espera de la atención oficial, considerando sin embargo que antes tendría que solventarse el renglón de un financiamiento de largo plazo y a tasas prácticamente simbólicas.











