Aguascalientes, México, Martes 14 de Agosto de 2018
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Un PAN debilitado

14/08/2018 |
"Hay que ganar el gobierno sin perder el partido".

Atribuido a Luis H. Álvarez

 

En la elección del 2012 la candidata del PAN a la presidencia, Josefina Vázquez Mota, obtuvo 22.18 por ciento del voto. Era el peor resultado de Acción Nacional desde 1988, cuando Manuel Clouthier registró 16.2 por ciento. 

En 2018 Ricardo Anaya recibió 22.27 por ciento, prácticamente lo mismo que Josefina. La diferencia es que Anaya fue postulado no sólo por el PAN, sino también por el PRD y Movimiento Ciudadano. El costo para el PAN fue enorme, porque tuvo que repartir candidaturas para otros cargos sin que sus socios aportaran votos suficientes. 

El PAN no estaba condenado a un resultado tan decepcionante. En 2016 se encontraba en primer lugar en las encuestas presidenciales, por arriba de Andrés Manuel López Obrador, con Margarita Zavala como posible candidata. Como presidente del partido, Anaya montó una alianza con un PRD moribundo y con MC, la cual usó luego como excusa para negarle a Margarita la posibilidad de ser candidata ya que el PRD y MC no la querían. De esta forma se quedó él con la candidatura presidencial. 

Hoy el PAN debe replantearse un futuro desde su peor nivel de representación en décadas. Anaya ya no es presidente del partido, pero sigue manteniendo control sobre los órganos de mando de cara a la renovación de la dirigencia del partido. A pesar de su actual debilidad, el PAN será la oposición principal frente a Morena, que se ha convertido en el nuevo partido hegemónico. El PAN contará, al parecer, con 79 diputados contra 107 de la Legislatura anterior; en el Senado bajará de 34 a 25 escaños. El PRI ha quedado todavía más debilitado, por lo que el PAN será el principal partido de oposición. Los diputados del PRD y de MC, que deben su voto al PAN, se alinearán con Morena. 

La elección de un nuevo presidente de Acción Nacional el próximo 21 de octubre resultará crucial para la reconstrucción. El aparente retiro de Anaya de la vida política será sano, pero es muy posible que alguien identificado con él alcance la presidencia. Marko Cortés, todavía coordinador de los diputados panistas y cercano a Anaya, ha dicho que se postulará. Jorge Preciado, senador y ex-candidato al Gobierno de Colima, ha levantado la mano, al igual que el ex-gobernador poblano Rafael Moreno Valle; ambos son anayistas. Del otro lado, Roberto Gil Zuarth ha sido mencionado como posible candidato de los calderonistas y se habla también del retorno del guanajuatense Carlos Medina Plascencia. Otros se sumarán a la contienda. 

No será tan importante la persona en la presidencia sino su capacidad para reunificar al partido. El PAN ha estado siempre dividido entre un grupo liberal en lo económico y otro católico y conservador en lo moral, aunque los dos supieron convivir durante décadas. El partido, sin embargo, perdió rumbo e identidad en sus años en el poder y también ahora por su alianza con el PRD y MC. 

Al PAN le conviene ir solo antes que mal acompañado, pero para eso necesita aclarar bien su ideología, que no tiene nada que ver con la del PRD o la de MC. Una opción sería recuperar la visión de los fundadores. El PAN fue construido por un pequeño grupo de idealistas que se oponían a la hegemonía del PRI; no los impulsaba la ambición de poder, sino el deseo de ser un contrapeso democrático ante un poder abusivo. El PAN de los últimos tiempos, en cambio, ha estado más obsesionado con el poder que en defender una filosofía política clara. Quizá un retorno al pasado sea la mejor base para construir un nuevo futuro. 

 

CONTRA TURQUÍA

 

Donald Trump ha emprendido una guerra comercial contra Turquía y busca provocarle una crisis económica. Turquía había sido el aliado más sólido de Estados Unidos en el cercano oriente. El intento de Trump de desestabilizarlo es una advertencia para México.
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