Aguascalientes, México, Martes 20 de Noviembre de 2018
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Arte de negociar

28/08/2018 |
"Mi estilo de negociar es muy sencillo. Apunto hacia arriba y entonces empujo, empujo y empujo, hasta obtener lo que quiero".

Donald Trump

 

Donald Trump ha logrado, fundamentalmente, todo lo que quería en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Primero separó a México y Canadá para lidiar con cada uno por separado. A México le impuso reglas más restrictivas en el sector automotor. Si bien los negociadores mexicanos dijeron que no aceptarían una cláusula sunset, ésta sí quedó en los convenios. Trump anunció, finalmente, que descartará el nombre del acuerdo, lo cual le permitirá decir que acabó con NAFTA, que él ha tildado del peor acuerdo comercial jamás pactado. 

Ayer se dio a conocer la conclusión de la negociación bilateral entre Estados Unidos y México. Trump supo hacer del anuncio un reality show, al difundir públicamente una llamada telefónica entre él y el presidente Enrique Peña Nieto. Fue interesante ver que el presidente Trump no sabía cómo encender el altavoz de su teléfono, por lo que tuvo que venir un asistente a apretar el botón. Para Trump, sin embargo, lo importante era mostrar a sus electores que es un político que negocia mejor que nadie y que obtiene lo que quiere. Parece que lo logró. 

Hasta el momento de escribir esta nota no se conocen oficialmente todos los términos de los acuerdos entre los dos países, pero algunos elementos se han hecho ya públicos. Si bien se había enfatizado que no habría una cláusula de cancelación automática, el nuevo texto sí ofrece una vigencia de sólo 16 años, con revisiones cada seis que pueden ampliar la vigencia otros 16. El nuevo acuerdo tendrá así fecha de caducidad, aunque no con un término tan perentorio como el que había planteado Trump en un principio. 

Trump y sus negociadores han impuesto también nuevas medidas proteccionistas al sector automotor, que ha sido el que con mayor éxito ha operado bajo el TLCAN. México ha aceptado que aumente el contenido local de 62.5 a 75 por ciento para que los autos sean considerados norteamericanos, lo cual puede restringir las inversiones que las empresas automotrices de Asia o Europa hagan en nuestro país. Un 40 por ciento del valor de un vehículo, por otra parte, tendrá que provenir de un lugar de alto salario, lo cual castiga directamente a México. 

Trump afirmó ayer que como consecuencia de la renegociación México empezará a comparar grandes cantidades de productos agrícolas estadounidenses. Washington, a su vez, eliminará restricciones a los productos cárnicos mexicanos. 

¿Por qué le conviene a México aceptar el acuerdo? Porque en realidad no se modifica la enorme mayoría de las reglas y porque para México un acuerdo deslavado es mejor que nada. Por eso la Bolsa Mexicana subió ayer 1.58 por ciento, aunque el peso, que aumentó primero 20 centavos frente al dólar, perdió 10 cuando se dieron a conocer los detalles. 

Para el Presidente estadounidense era muy importante desechar el nombre del acuerdo. Trump hizo campaña en el 2016 con la promesa de acabar con NAFTA. Una simple renegociación no le habría servido en lo político. Hoy podrá decir que ha tirado el TLCAN a la basura, aunque la mayor parte permanezca en vigor. 

Falta todavía que Canadá acepte lo negociado entre México y Estados Unidos. Por lo pronto, Trump lanzó ayer amenazas contra Canadá. No sorprende. Así negocia él. Y al parecer le funciona muy bien. 

 

MENOS COMPETITIVIDAD

El arancel para importar a Estados Unidos un automóvil fabricado en Asia o Europa es de 2.5 por ciento. La regla de origen del nuevo acuerdo, 75 por ciento con 40 por ciento fabricado en localidades de alto sueldo, va a aumentar los costos de producción en Norteamérica. Si Washington no sube los aranceles a los vehículos de fuera, quizá convenga más importarlos que fabricarlos en la región.
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