Aguascalientes, México, Lunes 19 de Noviembre de 2018
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¿TLC sin Canadá?

03/09/2018 |
CIUDAD DE MÉXICO.- "Por virtud del intercambio, la prosperidad de un hombre es benéfica para todos los demás."
Frédéric Bastiat
Era un plazo artificial, pero era un plazo, y no se cumplió. El Gobierno de Donald Trump había fijado el viernes como fecha para lograr un acuerdo con Canadá para la renovación del TLCAN. La idea era notificar al Congreso el 31 de agosto para que el tratado se aprobara y firmara a fines de noviembre. Para Trump es importante ratificar el tratado antes del inicio de la nueva legislatura estadounidense, que probablemente tendrá más demócratas y podría rechazarlo; Enrique Peña Nieto quiere firmar él, mientras que Andrés Manuel López Obrador prefiere no hacerlo.
El día llegó y se fue sin el acuerdo entre Washington y Ottawa. Trump sí notificó al Congreso, pero no acerca de la renovación del TLCAN, sino de la creación de un nuevo tratado: "Es mi intención firmar un acuerdo comercial con México, y con Canadá si quiere, de manera oportuna."
Las negociaciones con Canadá no están muertas todavía; se espera una nueva ronda a partir del miércoles. En nada ayudan, sin embargo, las constantes pullas de Trump a Canadá. Si Ottawa no firma, quedará fuera de un acuerdo con su principal socio comercial en un momento en que Trump está elevando los aranceles de manera desproporcionada. La economía de Estados Unidos sufrirá daños, pero los de Canadá serán mucho mayores.
No todas las demandas de Trump son injustas. Washington, por ejemplo, exige que Canadá elimine un arancel de 300 por ciento a la importación de productos lácteos, medida que se introdujo al TLCAN en un principio a exigencias de los productores de Quebec que temían ser avasallados por los estadounidenses. La verdad es que la medida no tiene ningún sentido. Daña a los consumidores canadienses al subir los precios y no hay razón por la que los productores canadienses no puedan competir con los estadounidenses, como lo han hecho los mexicanos.
Otra medida que cuestiona Trump es la excepción cultural canadiense que establece barreras a la importación de productos culturales estadounidenses, como películas o programas de televisión. Estas barreras, que pretenden frenar uno de los sectores más competitivos de la economía estadounidense, son injustas para los consumidores canadienses, que no pueden ver lo que quieren, pero resultan además absurdas en un mundo en el que hay, gracias a la tecnología, accesos de mil formas a los productos culturales.
Del otro lado, preocupa la insistencia de Estados Unidos de eliminar los paneles de resolución de controversias del artículo 19 del TLCAN en casos de dumping. De poco sirve un tratado en el que una de las partes pueda violar las reglas sin que una autoridad tenga facultades para ordenar que no lo haga. Es verdad que los países agraviados pueden acudir a la Organización Mundial de Comercio, pero el procedimiento es largo e incierto. Ante la presión de Washington, México ya aceptó la desaparición de estos paneles; es importante que Canadá se niegue a hacerlo.
El TLCAN ha sido uno de los acuerdos comerciales más exitosos de la historia. Llevó el comercio entre los tres países de 290 mil millones de dólares en 1993 a 1.1 billones en 2016. Ha creado millones de empleos y ha hecho que la economía norteamericana sea más competitiva y pueda enfrentar a las potencias comerciales de Asia y Europa. Sólo la ignorancia económica de Trump nos ha metido a esta renegociación, que puede dejar algunos avances, pero está teniendo demasiados retrocesos.

Cambio de horario
AMLO perdió hace años la batalla para impedir el cambio de horario, pero ahora la puede ganar de una manera inesperada. La Comisión Europea está considerando eliminar el cambio de horario porque los ciudadanos no lo quieren, porque genera problemas y porque ¡no hay indicios de que reduzca el consumo de electricidad!

Twitter: @SergioSarmiento
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