Aguascalientes, México, Lunes 23 de Octubre de 2017
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Y una pensión, tras la jubilación

09/01/2017 |
El 27 de noviembre del año pasado, hace poco más de un mes, el piloto alemán-finés Nico Rosberg, ganaba el campeonato de pilotos de la Fórmula Uno. Nada más bajarse del coche, tras la carrera de Abu Dabi, anunció que ya estaba bien: dejaba de ser piloto profesional.
El ex-piloto de Mercedes, que es hijo de un ex-campeón de la misma categoría, dijo que ya buscaría qué hacer. No se vaya a aburrir. Tiene 31 años. Por allí se ha especulado que podría dedicarse a jugar tenis.
Poco antes de eso, Pep Guardiola adelantaba que su carrera también estaba llegando a su fin; que tal vez su última etapa de entrenador terminaría con su contrato con el Manchester City, dentro de tres años, según entiendo.
Pep jugó casi toda su vida en el Barcelona: de 1990 al 2000. Luego anduvo rodando por varias Ligas del mundo: la Italiana, la Liga de Catar y finalmente la Liga de nuestro país, donde jugó con un equipo de Sinaloa. Aquí se retiró en el 2006.
Guardiola ya puede ir pensando en el retiro, tiene ya su edad: 45 años.
Como sea suena excesivo. A menos que sea uno sindicalizado de Pemex, o del SNTE o uno de esos sindicatos de privilegiados, en este país uno no puede pensar en la jubilación antes de los 60 años. Si cualquier asalariado piensa en obtener una pensión por edad avanzada que alcance el 95 por ciento del salario, habrá que esperarse hasta los 65 años.
Por poner un ejemplo, en España la cosa es más o menos similar. Para pensionarse con el 100 por ciento del sueldo, tiene uno que esperar a los 65 años y haber trabajado 35 años y nueve meses. Esto quiere decir que el trabajador promedio que quiera jubilarse debe trabajar desde poco antes de los 30 años y hasta los 65. A partir del 2022 los españoles no podrán jubilarse con pensión completa hasta los 67 años.
De hecho esto de las jubilaciones tiene mala pinta. En los países con sistemas de cobertura social más o menos avanzados, la tendencia es retrasar la edad del retiro. Es lo de siempre: cada vez la esperanza de vida aumenta y la base trabajadora ya no puede con la carga de mantener a los pensionados.
Los franceses que podían jubilarse a los 60 años, ahora lo podrán hacer hasta los 67 o tras comprobar que han trabajado 43 años.
Por eso a los europeos les resulta sorprendente y envidiable, que haya aquí sindicatos que consiguieron que alguien se pueda retirar tras 25 años de trabajo. Yo de hecho conozco personas que, tras comenzar a trabajar sobre los 20 años en el sector educativo, pudieron retirarse a los 45; en al menos un caso supe que el retirado pudo heredarle –así como suena- su plaza a uno de sus hijos.
Aquí es donde ustedes van a suponer que voy a hablar de esos entes parasitarios que desangran la economía mexicana y aquí es donde les digo que como eso es sabido no pienso aquí ponerme a hablar de la pesada carga que tenemos los mexicanos que debemos –es a fuerza- de mantener al aparato burocrático, a los partidos, a la magistratura, al INE, al IFAI, a los sindicatos y a toda esa bola de zánganos.
Lo mío es recordar, como lo hacía el otro día Ferlosio, que nadie trabaja por gusto y que, es más, se nos olvidó que en este lado del mundo, en la llamada civilización occidental (aunque tenemos nuestras hordas esteparias en las calles demostrando que ni tan civilizados, ni tan occidentales), esto del trabajo es nada menos que un vil castigo divino.
Lo dijo Cantinflas: eso de comer el pan con el sudor de la frente da mucho asco.
¿No arrastramos los hijos de la cultura judeo-cristiana el estigma de nacimiento de un pecado original? ¿Y el trabajo no es justamente el castigo recibido por las imprudencias de los llamados primeros padres?
Como siempre, y desde los tiempos que se pierden en la bruma del pasado inmemorial: hecha la ley, hecha la trampa.
Y es que mientras el grueso de los humanos cumplía, so pena de morirse de hambre y de frío, con el castigo ese de trabajar, los vivillos de siempre inventaron los negocios, que es la mejor manera no sólo de no trabajar, sino de aprovecharse del trabajo de otros. El resultado, uno de los resultados, es que un tipo de 31 años pueda decir que ya se cansó de ganar millones corriendo autos y ya verá si juega al tenis o se dedica a rascarse la barriga.
Moral luterana vil: esos señores nos causan una profunda admiración.
Ahí están los de siempre en las redes postulando archimillonarios para la presidencia de México para el 2018.
Por lo demás yo hago cuentas. Trabajando con un salario tengo 35 años y para los 65 todavía le cuelga, así que con su permiso que me tengo que poner a lo mío, que aquí no me pagan por andar con lamentaciones.
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