Aguascalientes, México, Viernes 21 de Septiembre de 2018
Seguir a hidrocalidod en Twitter   RSS  
           

‘Si vas a leer un solo libro…’ (II)

05/09/2018 |
Entremos en materia pues, haciendo el ejercicio que propone don Fernando Savater, quien no recomienda un libro, sino casi una decena de ellos, a saber: de poesía, de filosofía, de aventuras, una novela amorosa, una de ciencia ficción, una obra política, una colección de cuentos.
Al final, si no queda alternativa y hay que elegir un solo libro (uno que “sea de filosofía y de poesía, de aventuras y de terror, histórico y hasta político…’), el filósofo vasco no duda en pronunciarse por Melville; lamentablemente yo llegué a Moby Dick demasiado pronto y me quedé en la superficie y en la demencia delirante de Ahab, por cuya culpa tengo un profundo prejuicio sobre lo que es un cuáquero.
Mi lista es al vuelo y seguramente sería objeto de futuras adiciones, correcciones y rectificaciones, mismas que –lo juro- no voy a hacer nunca, como Borges: por pura pereza.
Vayamos con las coincidencias, que son dos; o bien visto, son una y media. Definitivamente me quedo con Grossman y su ‘Vida y Destino’ (y agregaría el ‘Todo Fluye’ y hasta aquel hermoso estudio de Todorov sobre la obra del escritor soviético), pues no hay epopeya más desgarradora que aquella de la defensa de Stalingrado, con sus pocas grandezas y sus profundas miserias.
La otra coincidencia es, obviamente, Borges; aunque quisiera mejor que ‘El Aleph’, un libro que obliga a pensar –y cada vez me gusta menos-, ‘La historia universal de la infamia’, que tiene una frase luminosa sobre ‘la extraña forma de la filantropía’ del fraile De las Casas (nada que ver con Lascazas) y esa fascinante historia de cuchilleros del ‘Hombre de la esquina rosada’.
Savater recomienda –libro de filosofía- ‘Sobre la libertad’ de Stuart Mill, un libro de referencia para las mentes caducas de nosotros los liberales clásicos, pero yo me decantaría para mi lectura única la carta esa de Séneca a su suegro (¿su cuñado?) Paulino, ‘De la brevedad de la vida’, que es un hermoso testimonio de un ilustre andaluz (un imposible andaluz) y un exitoso suicida. Este pequeño tratado merece una cita aparte:
“Pues mira lo mucho que desean vivir. Viejos decrépitos mendigan con sus deseos la añadidura de unos cuantos años (uso la traducción de Menéndez Pidal), fingen que tienen menos años: se lisonjean con la mentira y tan gustosamente se engañan como si a la vez engañasen también a los hados. (…) Pero en cuanto alguna flaqueza les advierte de su mortalidad, mueren como aterrorizados, no como si se salieran de la vida, sino como si de ella los arrancaran a la fuerza”.
Séneca, decía, ilustre y persistente suicida (no hallaba la forma de matarse y se cortó las venas de los brazos y las piernas, tomó cicuta y se remató ahogándose con los humos de unos baños), fue aquel que dijo que el cuerpo humano era ‘una vasija rota’; perdónenme el latinajo: ‘corpus imbecillum et fragile’ (cuerpo débil y quebradizo).
Y si no es Séneca, pues me conformo con los aforismos de Lichtenberg.
Luego está lo de la novela de amor y aquí confieso que no me intereso por ninguna; Savater dice Ana Karenina, y cualquiera diría, ya metidos en esto del desamor que Madame Bovary, aunque para esto del desafecto yo preferiría mil veces –Tolstoi me agobia- algo de Joseph Roth y si son complacencias –que lo son-, pues me quedo con ‘La leyenda del santo bebedor’, que es una novela de amor y desamor (al vino).
Savater recomienda una novela de terror, una de Stephen King, pero soy poco afecto al género y recomienda a Conan Doyle para la novela policíaca (‘El sabueso…’), aunque yo me ahorro un libro y me decanto por Poe y ya tengo juntos los géneros; aunque pensándolo mejor, ¿Qué tal algo de Simenon? Tal vez ‘Maigret y el ladrón perezoso’.
Lo bueno de estas listas es que en la variedad está el gusto y discrepar es enriquecer, por no hablar de que mi lista personal está basada en mi gusto por leer libros gozosos y en ya no complicarme la vida (por eso no hay rastro en ella del Eclesiastés, un libro que me llevaría a una isla desierta… O mejor no).
¿Poesía? Savater recomienda, y hace bien, a Baudelaire y ‘Las flores…’, aunque yo me quedo con ‘La nube en pantalones’ de Maiakovski, o con los Cantos de Ezra Pound, y por sobre todo con el Canto XLV y ese verso que dice, desde un lugar impreciso del Universo: ‘Con usura no tiene el hombre casa de buena piedra (…) Con usura, pecado contra la naturaleza, / es tu pan para siempre harapiento’.
Pero bien, ¿si se tratara de un solo libro? De ese libro hablaré en la próxima.