Aguascalientes, México, Lunes 20 de Mayo de 2013
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Reflexiones de un votante

02/07/2012 |
Cuando son justo las doce del mediodía, de este domingo primero de julio, me siento a escribir este artículo que, si no estalla la tierra antes, será publicado la mañana del lunes, cuando todos ustedes y yo mismo sabremos ya el resultado de los comicios presidenciales.
Como no soy ni el IFE, ni un conspícuo encuestador, ni adivino, ni el famoso vidente Cuchi Chata, debo admitir que, por más que me haga una idea, no tengo la más remota idea de lo que, al atardecer, será el rosario de ganadores y vencidos. Debo decir, por más que me de vergüenza admitirlo, que a justo en estas horas me interesa más el resultado de la final de la Eurocopa. Ya diría yo que le voy a España, pero desafortunadamente de esas tierras no llegan más que desilusiones.
Dejaría, por rellenar la incertidumbre, que hablara Perogrullo: todos tenemos nuestras convicciones, o no; todos solemos creer que esas convicciones tienen una cualidad superior que las de los que no las comparten con nosotros, etcétera.
Para entretener la espera y sabiendo que lo que yo escriba ahora ya no tiene nada que ver con el resultado de las votaciones, que desafortunadamente en este proceso electoral vimos el renacer de un maniqueísmo y de una movilización empeñada en hacer valer sus presupuestos, cuando no sus prejuicios, a golpe de decibelios.
Hablo, sí, del movimiento juvenil, más o menos alineado con la causa de López Obrador; hablo de la elevación de su causa -válida sí- a la calidad de una cruzada: una nueva fe y la convicción de que había que imponerla a como diera lugar. En ese empeño de imponer la nueva fe había incluso mentes brillantes. Mucho me extrañó escuchar, hace un par de días, a gente como Lorenzo Meyer, asegurando que el elemento radical en el pensamiento de AMLO -que ya es sorpresa hablar de pensamiento en su caso-, era su deseo de imponer la ley.
Y es que de eso se tratraba: de asegurar que Peña Nieto era el chamuco de esa nueva religión y el depositario de todos los vicios y defectos; en contrapartida ese presupuesto asumía que a López Obrador le adornaban todas las virtudes.
Luego estuvo la persecución a quienes se atrevieron, no a disentir, sino sencillamente a no creer en sus premisas.
A mí me disculpan pero en esta elección, Cuadri y su pecado original incluído, el más chimuelo fue, es y será capaz de masticar tuercas. En política no hay inocentes y la pureza es cuestión de las Vidas Ejemplares.
Como sea, yo sí aproveché el sábado para hacer una profunda reflexión previa a mi voto.
Asistí a una comida de la que escapé, antes de que siquiera sirvieran, atacado por una profunda crisis de ansiedad. Me recluí en mi bunker, desconecté los teléfonos y me puse a ver televisión hasta que me volví estrábico; en los comerciales hacía exámenes de conciencia civil.
Viendo reposiciones de House reparé en la fragilidad de nuestra democracia y de la vida humana misma. Imaginando mil formas horribles de morir, reparé en la insignificancia de un voto, que es la misma insignificancia de nuestra existencia en el inconmensurable universo.
Como sea yo ya cumplí y ya despejé el sentido de mi voto; luego de una hora de retraso -los de mi casilla eran todos unos redomados pazguatos-, salí con mi civilidad fortificada y con ganas de ver al futuro.
Ahora repsaso mis calendarios. Hoy se acaba la Eurocopa, mientras que corre la última semana del Roland Garrós. Vienen los sanfermines, la Olimpiada de Londres, el Juego de Estrellas, el US Open, las tres semanas de la Tour, el inicio de la temporada de la NFL...
Reparó en que comienza otro sexenio, uno que, si todo sigue bien, terminará cuando yo tenga los sesenta a la vista. Si es el caso en seis años hacemos cuentas, ¿les parece?
Un fresco matinal me hace reparar en que pronto, muy pronto vendrá el otoño; y que pronto estará aquí de nuevo el cruel invierno. Miedo que me da el frío. Pero aquí es donde hay que decir, como el poeta, que nadie nos dijo que mayo fuera eterno.
En fin que queda poco más de media hora para el juego entre España e Italia y ya a las tres de la tarde, o a la hora que termine aquello, ya me preocuparé de los fantasmas que rondan mi cabeza. Sobre las siete comenzarán a llegar, curiosamente desde el extranjero, las primeras proyecciones; un par de horas más tarde comenzarán a fluir los datos de los conteos rápidos y el famoso PREP.
Ya el miércoles podremos hacernos una idea de quiénes andan festejando y quiénes están haciendo el necesario recuento de los daños. Ojalá que allí se terminen las cosas, aunque como, insisto, no soy brujo, lo único que puedo decir es que sería todo un gesto de urbanidad que hoy, en cuanto los datos sean contundentes, los perdedores tengan el valor de felicitar al triunfador.
Lo demás es decir que yo, que tengo desde las 8 en la calle, puedo constatar que la jornada cívica parece que se desarrolla en calma; no me trago lo de la fiesta civil: sería la fiesta más aburrida a la que he asistido y miren que yo en eso de la pachanga tengo mi historia.
Buen lunes.