Jueves 2 de Septiembre de 2010
Opinión
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DE POLITICA... y cosas peores

02/09/2010
El mago presentaba su espectáculo en el pequeño pueblo. Contrató como su ayudante a una muchacha de la localidad, y para disfrazarla la vistió de odalisca, con velo en la cara y todo. La hizo salir al escenario, y anunció al público en tono grandílocuo y bombástico: «¡Y ahora, señoras y señoras, voy a desaparecer a esta hermosa hurí, la princesa Scherazada!». «¡Scherazada madres! -gritó indignado desde la galería un individuo-. ¡Es Colchonila, la única piruja que tenemos en el pueblo! ¡Y si la desapareces te las vas a ver con nosotros!»... Un señor y una señora estaban en la esquina aguardando el autobús. De pronto vino una ráfaga de viento. Levantósele el vestido a la señora, y viósele todo lo que en manera eufemística se llama tafanario, posas, cachas, región glútea, antifonario o traspuntín. El señor, caballeroso, le dice a la mujer para disimular el incidente: «Mucho aire, ¿verdad?». «Sí -responde secamente la señora-. Pero no mío ¿eh?»... Doña Gorgolota bordó dos toallas para su hija recién casada. La de la muchacha decía: «Ella». La del yerno decía: «Eso»... ¿En qué se parecen las películas del oeste y las películas porno? En que ninguna de las dos el protagonista se detiene para volver a cargar su arma... El optimista piensa que el sol sale para todos. El pesimista está seguro de que se va a insolar... Pregunta el señor cura a los niños del catecismo: «¿Cuál es la primera condición para obtener el perdón de nuestros pecados?». Pepito contesta de inmediato: «¡Tener pecados!»... Doña Ignaria, nueva rica, fue con una amiga a un concierto de la sinfónica. «¡Caray! -exclama en plena ejecución la amiga-. ¡Qué calor hace!». «Sí -replica doña Ignaria-. Es que la orquesta tiene muy pocos instrumentos de viento»... Filipéndula era una chica muy ligera, y además muy delgada. Cierto día se tragó entera una aceituna, y cinco muchachos huyeron del pueblo... Todo se ha vuelto en México cuestión partidista. Ante un tema, cualquiera, de la vida nacional, los partidos lo pasan por el tamiz de la rentabilidad política, en vez de examinarlo a la luz de lo que conviene a la Nación. No hay acuerdos por eso, salvo aquellos que los partidos hacen entre sí para mantener vivas y en constante aumento sus prerrogativas, y para no perder el ilegal monopolio que detentan sobre los cargos de elección, con mengua de los derechos de los ciudadanos, y de su libertad. Tendremos ahora que buscar una nueva independencia: la que deberíamos tener está secuestrada por los partidos políticos... El rey Arturo salió a cazar los dragones que asolaban su reino. Como esa gira cinegética iba a durar algunos meses, le pidió al sabio Merlín que fabricara un cinturón de castidad, a fin de asegurar que Guinivere, la reina, no caería en ninguna tentación. El industrioso mago diseñó un artilugio que contenía una pequeña guillotina. El hombre que pretendiera asaltar el castillo de pureza de la soberana perdería irremisiblemente el arma de asalto. Tras cinco meses de aquella cacería volvió a su reino Arturo. Hizo que todos sus caballeros se formaran, y después de ordenarles que se despojaran de sus vestimentas procedió a revisarlos. Se consternó el monarca al ver que todos ellos, desleales, habían perdido lo que ningún varón quiere perder. Llegó, sin embargo, el rey al caballero Lancelot, y observó que estaba íntegro, con su entrepierna indemne. «¡Has salvado el honor de la Mesa Redonda! -le dijo conmovido-. ¡Sólo tú demostraste continencia y castidad! ¡Premiaré tu lealtad! ¡Pídeme lo que quieres y te lo concederé! Dí, Lancelot: ¿cuál es tu deseo?». Lancelot, sin embargo, permaneció en silencio. Había perdido el don del habla... FIN.


Mirador

A las ciudades mexicanas llega en septiembre una visita hermosa: la bandera.
El alma se me alegra al ver por todas partes a los vendedores que ofrecen la gala tricolor: una diminuta bandera para los niños; la que el muchacho humilde le comprará a su novia; ésta que el taxista pondrá en el espejo de su coche; aquella que la señora colocará en la sala como una hermosa flor.
La bandera tricolor de los poemas infantiles; el lábaro de los Niños Héroes; el glorioso pendón que nada puede mancillar... En los pliegues de ese lienzo se acuna nuestra Patria, a la que amamos, madre común de los mexicanos.
Cuando llega septiembre yo bajo la bandera que tengo siempre en uno de los estantes de mi biblioteca y la pongo más cerca de mí, sobre el escritorio en que trabajo. Amemos a México, no sólo este mes, sino todos los del año, y envolvamos en su bandera nuestro corazón.
¡Hasta mañana!...


Manganitas

«... Sube el precio de las medicinas...»

Cuando a la farmacia vas
por alguno medicamento,
te das cuenta de ese aumento,
y entonces te enfermas más.