Ataques suicidas dejan 38 muertos en Afganistán
14/08/2012 18:59:28
KABUL / Reuters - Extremistas islámicos suicidas atacaron el martes unos mercados atestados de compradores y un importante hospital provincial en Afganistán, matando al menos a 38 personas e hiriendo a cerca de 100.
El derramamiento de sangre pone de relieve un aumento de las actividades insurgentes antes de que se concrete en el 2014 el retiro de la mayor parte de las tropas de combate occidentales y la entrega de la seguridad del país a las fuerzas afganas.
Las fuerzas de la OTAN han luchando en el último tiempo para eliminar los bastiones talibanes insurgentes, especialmente en el este del país.
Los atentados suicidas perpetrados en mercados de la provincia suroccidental de Nimroz mataron a al menos 28 personas, 18 de ellas civiles, y a tres policías, e hirieron a más de 70, dijo la policía, en el peor día de violencia desde el 2001 en una región normalmente pacífica.
Mujeres, niños y al menos tres miembros de las fuerzas de seguridad afganas se encontraban entre los muertos en Zaranj, la capital de una provincia principalmente rural, que se encuentra en la frontera occidental de Afganistán con Irán.
Otro suicida se inmoló frente a un hospital de Zaranj, mientras que otros dos militantes detonaron sus chalecos explosivos en otras áreas de la ciudad, matando principalmente a civiles, dijo en un comunicado la oficina del presidente Hamid Karzai.
Se espera que aumente el número de víctimas en Zaranj, dijo el gobernador provincial, Abdul Karim Barahawi. «Los atacantes se inmolaron en concurridos mercados para atacar a civiles. No había cerca ninguna instalación del Gobierno», agregó Barahawi.
En tanto, otros 10 civiles murieron y 28 resultaron heridos cuando una bomba estalló en un bazar en el distrito de Dashte Archi, en la provincia norteña de Kunduz, dijo el gobernador del distrito, Sheikh Sadruddin.
Todos los mercados al aire libre atacados por los suicidas estaban llenos de gente comprando alimentos y suministros para poner fin a su ayuno por el Ramadán, dijo la policía local.
OLEADA DE ATAQUES
Un policía afgano mató el sábado a 11 colegas en la provincia de Nimroz, abriendo fuego contra un puesto de control en el distrito de Dilaram. El hecho se suma a una reciente oleada de ataques que ha dejado 34 soldados extranjeros muertos y que ha generado alarma entre los comandantes de la OTAN.
Pese a una disminución de las víctimas civiles en la primera mitad de este año comparado con el 2011, Naciones Unidas dijo la semana pasada que los civiles aún estaban soportando la mayor carga de los combates entre los insurgentes y la coalición integrada por afganos y extranjeros.
Un portavoz de las fuerzas lideradas por la OTAN dijo que no tenía detalles de los ataques, pero el legislador local Sharifa Hamidi dijo al canal afgano Tolo Televisión que había sido un «acto brutal que no puede ser justificado».
Un reporte de Naciones Unidas de mitad de año difundido la semana pasada indicó que 1.145 civiles murieron entre el 1 de enero y el 30 de junio de este año y que 1.954 personas resultaron heridas, lo que representa una disminución del 15 por ciento con respecto al año anterior debido a un severo invierno que dificultó los enfrentamientos.
Bombas de fabricación casera y ataques suicidas siguen siendo las principales formas usadas para matar a civiles afganos, además de soldados locales y extranjeros.
La violencia está en su peor nivel pese a la presencia de miles de efectivos afganos y extranjeros que combaten con una insurgencia liderada por los talibanes en Afganistán, que ya atraviesa su tercera década de conflicto.
El derramamiento de sangre pone de relieve un aumento de las actividades insurgentes antes de que se concrete en el 2014 el retiro de la mayor parte de las tropas de combate occidentales y la entrega de la seguridad del país a las fuerzas afganas.
Las fuerzas de la OTAN han luchando en el último tiempo para eliminar los bastiones talibanes insurgentes, especialmente en el este del país.
Los atentados suicidas perpetrados en mercados de la provincia suroccidental de Nimroz mataron a al menos 28 personas, 18 de ellas civiles, y a tres policías, e hirieron a más de 70, dijo la policía, en el peor día de violencia desde el 2001 en una región normalmente pacífica.
Mujeres, niños y al menos tres miembros de las fuerzas de seguridad afganas se encontraban entre los muertos en Zaranj, la capital de una provincia principalmente rural, que se encuentra en la frontera occidental de Afganistán con Irán.
Otro suicida se inmoló frente a un hospital de Zaranj, mientras que otros dos militantes detonaron sus chalecos explosivos en otras áreas de la ciudad, matando principalmente a civiles, dijo en un comunicado la oficina del presidente Hamid Karzai.
Se espera que aumente el número de víctimas en Zaranj, dijo el gobernador provincial, Abdul Karim Barahawi. «Los atacantes se inmolaron en concurridos mercados para atacar a civiles. No había cerca ninguna instalación del Gobierno», agregó Barahawi.
En tanto, otros 10 civiles murieron y 28 resultaron heridos cuando una bomba estalló en un bazar en el distrito de Dashte Archi, en la provincia norteña de Kunduz, dijo el gobernador del distrito, Sheikh Sadruddin.
Todos los mercados al aire libre atacados por los suicidas estaban llenos de gente comprando alimentos y suministros para poner fin a su ayuno por el Ramadán, dijo la policía local.
OLEADA DE ATAQUES
Un policía afgano mató el sábado a 11 colegas en la provincia de Nimroz, abriendo fuego contra un puesto de control en el distrito de Dilaram. El hecho se suma a una reciente oleada de ataques que ha dejado 34 soldados extranjeros muertos y que ha generado alarma entre los comandantes de la OTAN.
Pese a una disminución de las víctimas civiles en la primera mitad de este año comparado con el 2011, Naciones Unidas dijo la semana pasada que los civiles aún estaban soportando la mayor carga de los combates entre los insurgentes y la coalición integrada por afganos y extranjeros.
Un portavoz de las fuerzas lideradas por la OTAN dijo que no tenía detalles de los ataques, pero el legislador local Sharifa Hamidi dijo al canal afgano Tolo Televisión que había sido un «acto brutal que no puede ser justificado».
Un reporte de Naciones Unidas de mitad de año difundido la semana pasada indicó que 1.145 civiles murieron entre el 1 de enero y el 30 de junio de este año y que 1.954 personas resultaron heridas, lo que representa una disminución del 15 por ciento con respecto al año anterior debido a un severo invierno que dificultó los enfrentamientos.
Bombas de fabricación casera y ataques suicidas siguen siendo las principales formas usadas para matar a civiles afganos, además de soldados locales y extranjeros.
La violencia está en su peor nivel pese a la presencia de miles de efectivos afganos y extranjeros que combaten con una insurgencia liderada por los talibanes en Afganistán, que ya atraviesa su tercera década de conflicto.
Reuters











